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30 december VISnews 081230
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29 december Síntesis 29/12/08
DÍA DE LA FAMILIA: ESPAÑA NO HA DEJADO DE SER CATÓLICANOTICIAS GLOBALES, Año XI. Número 825, 73/08. Gacetilla nº 948. Buenos Aires, 29 diciembre 2008 948) DÍA DE LA FAMILIA: ESPAÑA NO HA DEJADO DE SER CATÓLICA. Fuentes: ABC, El Mundo, Hispanidad, Análisis Digital (28/29-12-08). Por Almudena Fernández de Córdova “España no ha dejado de ser católica y la Jerarquía no ha dejado de ser jerarquía”, (Eulogio López, Hispanidad, 28-12-08). En la II convocatoria en el Día de la Sagrada Familia, coincidente en esta ocasión con la festividad de los Santos Inocentes, un millón de católicos salió a la calle en Madrid y demostró que no están dispuestos a aceptar que sus convicciones tengan que expresarse en la intimidad de su hogar o de su conciencia. La Jerarquia mostró su poder de convocatoria. El frío que asoló ayer Madrid, no impidió que decenas de miles de familias, muchas de ellas con niños pequeños en cochecitos y sillas, acudieran a la celebración del Día de la Familia, que tuvo como centro la solemne Eucaristía presidida por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio Rouco Varela. Junto al Cardenal Arzobispo de Madrid, que presidía, concelebraron el Arzobispo de Toledo (nombrado recientemente Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos), Cardenal Antonio Cañizares; el Arzobispo de Valencia, Cardenal Agustín García Gasco que estaba acompañado de sus tres obispos auxiliares; los Arzobispos de Granada y Santiago de Compostela y los Obispos de Mallorca, Cuenca, Santander, Bilbao, Cádiz, Segovia, Zaragoza, Ibiza, Lugo, Orense, Getafe, Palencia, Jaén, Teruel-Albarracín, Hueca-Jaca, Málaga, Ávila, Osma Soria, Segovia, Cartegena-Murcia; el Administrador apostólico de Alcalá de Henares y Mons. Luigi Bianco, que representaba al nuncio apostólico de Su Santidad. Desde Roma, Benedicto XVI envío un mensaje a través de una trasmisión en directo. "Queridas familias, no dejéis que el amor, la apertura a la vida y los lazos incomparables que unen vuestro hogar se desvirtúen", recordando que la familia es "una gracia de Dios que deja traslucir lo que Él mismo es: Amor". El Papa puso como ejemplo a la Sagrada Familia y recordó que en su seno Jesús vino al mundo y creció y se llenó de sabiduría con los "cuidados primorosos" de María y la "tutela fiel" de San José. La familia es una gracia de Dios El Cardenal Rouco Varela afirmó en la homilía, “la familia es gracia de Dios. Y un modelo para vivirla: la Sagrada Familia de Nazareth. Gracia de Dios quiere decir: la familia es fruto del amor creador y redentor de Dios. Y, el modelo de Nazareth, la posibilidad de vivir la familia en la integridad y belleza de su ser como comunidad indisoluble de amor y de vida, fundada en la donación esponsal del varón a la mujer y de la mujer al varón y, por ello, esencialmente abierta al don de la vida: a los hijos”. “Decía Jesús: ‘Dejad que los niños vengan a mí porque de ellos es el reino de los Cielos’”, continuó Rouco. “Los niños necesitan de sus padres. Necesitan del amor de un padre y de una madre para poder ser engendrados, traídos al mundo, criados y educados conforme a la dignidad que les es propia desde el momento en el que son concebidos en el vientre materno: la dignidad de personas, llamadas a ser hijos de Dios. ¡De todos ellos, desde ese primer instante de su existencia, es el Reino de los Cielos! No podemos, ni queremos olvidarlos en esta celebración solemnísima de la Sagrada Familia. Estremece el hecho y el número de los que son sacrificados por la sobrecogedora crueldad del aborto, una de las lacras más terribles de nuestro tiempo tan orgulloso de sí mismo y de su progreso. Ellos son los nuevos Santos Inocentes de la época contemporánea. Por otro lado, el Santo Padre en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero del 2009, Compartir la pobreza, Construir la paz, llama la atención de la comunidad internacional sobre el dramatismo de los datos que se refieren a la pobreza de los niños y de cómo es a ellos a quienes golpean en primer lugar las situaciones de pobreza de sus familias: ‘Cuando la pobreza afecta a una familia –nos dice el Papa–, los niños son las víctimas más vulnerables: casi la mitad de quienes viven en pobreza absoluta son niños’”. (…) “¡Ése es el modelo, queridos padres y madres de familia cristiana! ¿Queréis ser fieles a vuestra vocación? Imitad a María y a José”, concluía el arzobispo. “Confiaros a su amorosa intercesión. Es cierto que vivir vuestro matrimonio como os lo pide la voluntad de Dios, Creador y Redentor del hombre, fundar, mantener y cuidar a vuestra familia según la ley de Dios, antigua y nueva, confiados en su gracia, supone hoy un reto formidable. La cultura del relativismo egoísta, del interés y de la competencia de todos contra todos, y la cultura de la muerte son muy poderosas”. “El lenguaje de la creación es claro e inequívoco respecto al matrimonio: un varón y una mujer, el esposo y la esposa que se aman para siempre y ¡dan la vida! ‘Es necesario que haya algo como una ecología del hombre, entendida en el sentido justo’, nos enseñaba el Papa hace pocos días en su discurso de Navidad a la Curia Romana refiriéndose al valor insustituible de la ley natural como garantía del bien de la persona humana y de la familia. (…) Es posible y es necesario dar testimonio ante el mundo de la alegría honda y duradera que trae la familia cristiana. Es posible y urgente vencer la cultura de la muerte con la cultura de la vida. Se puede y urge vencer la cultura de la dura y egoísta competencia, ¡de la egolatría!, con la cultura del amor verdadero. La familia cristiana puede y podrá asegurarse la victoria anunciando la verdad del Evangelio de la Familia con obras y palabras según el modelo de la Sagrada Familia de Nazareth, celebrando su Misterio en la Eucaristía y orando unida en comunión con la Iglesia, la nueva Familia de los Hijos de Dios. ¡No hay duda! ¡El futuro de la humanidad pasa por la familia, la familia cristiana!” Sin políticos Registra Eulogio López en Hispanidad que uno de los logros de la convocatoria fue la ausencia de políticos del Partido Popular, la derecha progresista, cómplice del socialismo en las políticas de reingeniería social anticristiana. “Por encima de todo, lo que se ha ocurrido es que, a pesar de una persecución legal y social -lo que ha dado en llamarse persecución educada, a pesar de la blasfemia continua, especialmente en los medios adictos al zapatismo, pero también en los adictos al Partido Popular-, los católicos han vuelto a salir a la calle y no están dispuestos a aceptar que sus convicciones tengan que expresarse en la más estricta intimidad de su hogar o de su conciencia”. Ante las crítica de los “propagandistas de la mentira”, Juan Manuel de Prada comenta en ABC (29-12-08): “Hay quienes afirman misteriosamente que los obispos ‘se meten en política’ por organizar una misa en la plaza de Colón, coincidiendo con la festividad de la Sagrada Familia. Pero celebrar misa y propagar el Evangelio es la misión primordial de la Iglesia de Cristo; el día en que los obispos estuviesen dispuestos a renunciar a esa misión sería cuando, por fin, podría decirse con propiedad que ‘se meten en política’. La misión que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, pero comprende los principios de orden moral que surgen de la misma naturaleza humana. ¿Y qué hay más naturalmente humano que la institución familiar? La Iglesia nos recuerda en esta festividad que Cristo buscó cobijo en una familia. Como Dios que era, no habría requerido el concurso de una mujer que lo gestase en su vientre, no habría requerido tampoco la figura de un padre que velase su andadura terrenal; pero su asunción plena de la naturaleza humana lo impulsó a hacerlo. Desvinculado de un padre y una madre, Cristo no habría sido hombre pleno, sino hombre mutilado; esto es, hombre desnaturalizado”. FIN, 29-12-08 ______________________________ NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA. Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ; http://www.noticiasglobales.org ; Citando la fuente y el nombre del autor, se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos contenidos en cada número del boletín. ____________________________ ACLARACIÓN: A partir de aquí incluye publicidad el distribuidor de los correos. 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VISnews 081229
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26 december Síntesis 26/12/08
25 december ZS081225 (a)
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SANTA SEDE Mensaje al impartir la bendición "urbi et orbi" CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- En su mensaje de Navidad, Benedicto XVI presentó al mundo la auténtica solidaridad que trajo el Niño Jesús, pues de lo contrario el mismo futuro de la humanidad quedará en peligro. "Si cada uno piensa sólo en sus propios intereses, el mundo se encamina a la ruina", afirmó hablando desde el balcón de la basílica vaticana, antes de felicitar al mundo en 64 idiomas y de impartir la bendición "urbi et orbi" (a la ciudad de Roma y al mundo). Escuchaban al Papa decenas de miles de peregrinos que llenaban la plaza de San Pedro en un mediodía más bien nublado. Cientos de millones de personas desde todos los continentes siguieron el acontecimiento por televisión, radio o Internet. Su mensaje se convirtió en una meditación sobre el misterio de la Navidad, a la luz de los dramáticos acontecimientos de la actualidad. Pidió que brille la luz de Navidad "y anime a todos a hacer su propia parte, con espíritu de auténtica solidaridad" en los lugares más desesperados del planeta. En particular, dijo, "donde se atropella la dignidad y los derechos de la persona humana; donde los egoísmos personales o de grupo prevalecen sobre el bien común". Pidió llevar la luz de la Navidad allí "donde se corre el riesgo de habituarse al odio fratricida y a la explotación del hombre por el hombre; donde las luchas intestinas dividen grupos y etnias y laceran la convivencia". Presentó el mensaje de la Navidad allí "donde el terrorismo sigue golpeando; donde falta lo necesario para vivir; donde se mira con desconfianza un futuro que se esta haciendo cada vez más incierto, incluso en las naciones del bienestar". El Papa imploró que "la luz divina de Belén se difunda en Tierra Santa, donde el horizonte parece volverse a oscurecer para israelíes y palestinos". Que el mensaje de Navidad, siguió deseando, "se propague en Líbano, en Irak y en todo el Medio Oriente". "Que haga fructificar los esfuerzos de quienes no se resignan a la lógica perversa del enfrentamiento y la violencia --añadió--, y prefieren en cambio el camino del diálogo y la negociación para resolver las tensiones internas de cada país y encontrar soluciones justas y duraderas a los conflictos que afectan a la región". Su mirada se detuvo de manera particular en el ensangrentando continente africano. En particular, se hizo portavoz del anhelo de los habitantes de Zimbabue, "atrapado durante demasiado tiempo por la tenaza de una crisis política y social, que desgraciadamente sigue agravándose". Recordó también a "los hombres y mujeres de la República Democrática del Congo, especialmente en la atormentada región de Kivu, de Darfur, en Sudán, y de Somalia, cuyas interminables tribulaciones son una trágica consecuencia de la falta de estabilidad y de paz". La Luz del Niño Dios que trae en Navidad, dijo, "la esperan sobre todo los niños de estos y de todos los países en dificultad, para que se devuelva la esperanza a su porvenir".
En Nochebuena, el Papa se hace portavoz de los niños abusados "En cada niño hay un reverbero del niño de Belén"
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI se hizo portavoz del sufrimiento de los niños maltratados en su homilía pronunciada durante la misa del Gallo en la basílica de San Pedro del Vaticano. En un templo lleno de fieles romanos y peregrinos de los cinco continentes, el pontífice dedicó su homilía a buscar la sorpresa del creyente ante el misterio de la Navidad. Dios descendió al hacerse niño, recordó, asumiendo "incluso hasta la miseria del establo, símbolo toda necesidad y estado de abandono de los hombres". "Dios baja realmente. Se hace un niño y pone en la condición de dependencia total propia de un ser humano recién nacido", aseguró. Entre quienes le escuchaban, se encontraban en primera fila los embajadores acreditados ante la Santa Sede. "El Creador que tiene todo en sus manos, del que todos nosotros dependemos, se hace pequeño y necesitado del amor humano. Dios está en el establo", siguió meditando en la misa, que comenzó a medianoche. Ahora bien, para el Papa, esta contemplación de la Navidad implica apremiantes consecuencias para la actualidad. "En cada niño hay un reverbero del niño de Belén. Cada niño reclama nuestro amor", constató. Por ello, invitó a quienes le escuchaban a dirigir su pensamiento a "aquellos niños a los que se les niega el amor de los padres". Recordó también "a los niños de la calle que no tienen el don de un hogar doméstico. A los niños que son utilizados brutalmente como soldados y convertidos en instrumentos de violencia, en lugar de poder ser portadores de reconciliación y de paz". No olvidó tampoco "a los niños heridos en lo más profundo del alma por medio de la industria de la pornografía y todas las otras formas abominables de abuso". El Niño de Belén, dijo, sigue convirtiéndose también hoy en "un nuevo llamamiento que se nos dirige a hacer todo lo posible con el fin de que termine la tribulación de estos niños; a hacer todo lo posible para que la luz de Belén toque el corazón de los hombres". "Solamente a través de la conversión de los corazones, solamente por un cambio en lo íntimo del hombre se puede superar la causa de todo este mal, se puede vencer el poder del maligno", aseguró. E insistió: "sólo si los hombres cambian, cambia el mundo y, para cambiar, los hombres necesitan la luz que viene de Dios, de esa luz que de modo tan inesperado ha entrado en nuestra noche".
Benedicto XVI prepara su peregrinación a Tierra Santa Abriendo espacio a la paz, en medio de nuevas amenazas CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI, que debería peregrinar a Tierra Santa el próximo mes de mayo, ha implorado repetidamente paz para esa región en esta Navidad. Durante la misa del Gallo de Nochebuena, en la Basílica de San Pedro del Vaticano, el pontífice dedicó un pasaje de su homilía al pueblo de Belén y al país "en el que Jesús ha vivido y que tanto ha amado". "Roguemos para que allí se haga la paz --exhortó--. Que cesen el odio y la violencia. Que se abra el camino de la comprensión recíproca, se produzca una apertura de los corazones que abra las fronteras". "Qué venga la paz que cantaron los ángeles en aquella noche", afirmó. Al presentar su mensaje de Navidad a la prensa, su beatitud Fouad Twal, patriarca latino de Jerusalén, anunció la intención del Papa de visitar Jordania, Israel y los territorios palestinos el próximo mes de mayo. El pontífice volvió a hablar de la tierra de Jesús durante su mensaje navideño, pronunciado ante los miles de peregrinos que llenaban la plaza de San Pedro. "Que la luz divina de Belén se difunda en Tierra Santa, donde el horizonte parece volverse a oscurecer para israelíes y palestinos", afirmó. Poco después felicitaba por la Navidad hablando tanto en árabe como hebreo.
Una familia alrededor del Papa en Navidad Ambiente en la plaza de San Pedro durante al bendición papal CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- A pesar de que no cabían en la plaza de San Pedro del Vaticano y de que procedían de todos los continentes, los peregrinos respiraron un aire de familia en torno a Benedicto XVI cuando pronuncio su mensaje de Navidad. Grupos de scouts, religiosos, turistas, inmigrantes o romanos vestidos de fiesta, se congregaron en la plaza de San Pedro bajo un cielo algo gris esta mañana para recibir la bendición del Papa impartida desde el balcón de la basílica vaticana. La joven mexicana Isabel Aguirre reconoce a ZENIT que participar en la bendición "urbi et orbi" (a la ciudad de Roma y al mundo) del Papa es "una experiencia que nunca creí vivir". La temperatura era agradable, unos diez grados, a pesar de que las nubes impedían brillar al sol. "Siempre la viví por televisión y me conmovió mucho ver tan cerca al vicario de Cristo en la tierra, estar tan cerca de Dios: un hombre de tanta oración, y tan enterado de lo que pasa en el mundo", explica la joven acompañada por otros peregrinos mexicanos que se han destacado por el entusiasmo. "Al saludarnos en tantos idiomas, ha hecho de la familia católica una gran familia", añade Isabel, alzando la voz, perdida entre las decenas de miles de peregrinos. También es mexicano el señor José Antonio Romano, padre de uno de los 49 sacerdotes legionarios de Cristo (Francisco Javier) que se fueron ordenados el 20 de diciembre, y también es la primera vez que podía vivir la Navidad junto al Papa. "Nunca me imaginé que podría haber gente de tantas nacionalidades", reconoce, confirmando ese sentido de pertenencia a una familia mundial, después de haber vivido emociones únicas de su vida, "desde la ordenación de mi hijo hasta la bendición del Papa". Una señora joven, Loreto de Chile, había participado también en la misa del Gallo de la Nochebuena, presidida por el Papa en la Basílica de San Pedro. También ella por primera vez ha podido venir a Roma en Navidad y reconoce que "estar aquí me cambia el panorama totalmente. No es como la televisión. Esta bendición me llega muy profundamente porque estoy embarazada". "Hoy se juntaron todas las emocionas --reconoce--. En la misa, me ha encantado la homilía, pues habla de los niños, de su situación, y nos hace ver que Cristo es un Dios vigilante". Cuando el Papa saludó en español recibió el aplauso más sonoro. Loreto reconoce: "Es lindo ver que los hispanos somos fuertes dentro de la Iglesia". Varias banderas españolas y mexicanas hondeaban en la plaza, mientras se podía escuchar la canción "Cielito lindo". Al italiano Giovanni Daminelli, lo que más le ha tocado del mensaje navideño del Papa ha sido su recuerdo del "sufrimiento de África, porque allí hay mucha hambre y nosotros tratamos de ayuda", dice explicando su compromiso voluntario. El Papa pidió paz para Zimbabue, la República Democrática del Congo, Sudán y Somalia, "cuyas interminables tribulaciones son una trágica consecuencia de la falta de estabilidad y de paz". Una religiosa española, Mercedes, Esclava de María, vive en Roma desde hace 18 años y nunca se pierde este momento. "Es casi una obligación una experiencia de gracia, y lo agradezco porque hay muchos que no pueden venir", afirma. "Dios ha venido a nuestro encuentro y nos ha mostrado su rostro, rico de gracia y de misericordia. Que su venida no sea en vano", dijo el Papa a esa pequeña familia de más de mil millones de católicos del planeta. Con información de Carmen Elena Villa
Ante la crisis, Benedicto XVI presenta una Navidad de solidaridad Para que vuelva a difundirse la esperanza, desea CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- En una Navidad caracterizada por el contexto social de la crisis económica, Benedicto XVI pidió más solidaridad entre familias y comunidades. Fue la consigna que dejó, tras pronunciar su mensaje de Navidad desde el balcón de la Basílica vaticana, al comenzar su saludo de felicitación en 64 idiomas. Comenzó hablando en italiano para desear que "al gran fiesta del nacimiento de Cristo sea fuente de luz y confianza para la vida de todos". "En nuestro tiempo, caracterizado por una considerable crisis económica, que la Navidad pueda ser una ocasión para una mayor solidaridad entre las familias y las comunidades", deseó. "Que de la pobre y humilde gruta de Belén se difunda por doquier la luz de la esperanza evangélica y resuene el anuncio que nadie es ajeno al amor del Redentor", deseó. El Papa, que saludó en idiomas como el hebreo, arameo, árabe, o el guaraní, añadió en esta ocasión un saludo en islandés, la lengua que se habla en uno de los países del mundo más afectados por la crisis. La respuesta del Papa a las palabras en español fueron las más bulliciosas. Banderas mexicanas y españolas dieron color al encuentro. "¡Feliz Navidad! Que la Paz de Cristo reine en vuestros corazones, en la familias y en todos los pueblos", deseó el obispo de Roma en español.
No virus found in this incoming message. No virus found in this outgoing message. ZS081225 (b)MUNDO Mundo En la Navidad de Belén, el patriarca de Jerusalén clama reconciliación Misa de Nochebuena presidida por su beatitud Fouad Twal BELÉN, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- En la Navidad más festiva vivida por Belén en los últimos ocho años, su beatitud Fouad Twal, patriarca latino de Jerusalén, pidió reconciliación para que la paz regrese a Tierra Santa. La misa de Nochebuena, en la Iglesia franciscana de santa Catalina, a pocos metros del lugar en el que según la tradición nació Jesús, el patriarca de 68 años, recientemente nombrado por Benedicto XVI, presentó el perdón como mensaje lleno de actualidad que deja al final de 2008 el Niño Dios. "Las lágrimas de las viudas y de los niños se mezclan con el ruido de los cañones y las ametralladoras, nos parten el corazón y rompen el silencio de la Gruta y del Pesebre", denunció en la homilía. En la celebración eucarística participaron el presidente de la Autoridad Palestina, Abu Mazen, y representantes musulmanes y de otras confesiones cristianas, así como miembros del cuerpo diplomático. El entusiasmo general, alentado por la mayor concurrencia de peregrinos desde que comenzara la Intifada de 2000, se veía desafiado no muy lejos por la violencia que seguía estallando en Gaza, a unos 70 kilómetros. Mientras en Belén se lanzaban fuegos artificiales , extremistas disparaban morteros contra comunidades israelíes, obligando a los residentes a buscar protección en refugios contra bombas. El patriarca aseguró que el Niño Jesús viene a traer a Tierra Santa el regalo más urgente: "la paz, que hemos perdido y que nos hemos resignado a perder; la mutua caridad que ya no existe, hasta el punto que ha desaparecido incluso de nuestro vocabulario; el respeto y la dignidad que a menudo han sido demasiado escarnecidas por los malos tratos, los insultos y la sangre". "Aquel que ha enseñado el amor, la justicia y la igualdad, es capaz de hacer de la pobre Gruta una escuela de reconciliación, donde los dirigentes y los responsables de los destinos de los pueblos son instruidos sobre el sentido del bien, de la justicia y de la estabilidad", afirmó. "La paz es un derecho para todos los hombres; también es la solución a todos los conflictos y a todas las disputas. La guerra no produce la paz, y las prisiones no garantizan la estabilidad", aseguró. "Los más altos muros no aseguran la seguridad. Ni el agresor ni el agredido gozan de paz. La paz es un don de Dios y sólo Dios dona esta paz", concluyó. Según la Cámara de Comercio local, en este año, Belén habrá recibido la visita de 1,2 millones de personas, en su mayoría peregrinos. Esta presencia ha dado esperanza y trabajo a los cristianos de esta tierra, que a causa del conflicto se han convertido entre el 35 y el 50 por ciento de los 40.000 habitantes de la ciudad. En los años cincuenta del siglo XX eran el 90 por ciento.
Entrevistas Hacia la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, 2011 Entrevista con el jefe de la sección de Juventud del Consejo Pontificio para los Laicos
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- El mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2009 debería hacerse público a comienzos del próximo año. Pero ya desde ahora han sido dados a conocer los temas de los tres próximos años en marcha hacia la JMJ de 2011 en Madrid. El nuevo responsable de la sección de Juventud del Consejo Pontificio para los Laicos, el sacerdote francés Eric Jacquinet, nos presenta estos tres próximos temas y el espíritu con el que en la Santa Sede ya se está preparando el encuentro de la capital española que tendrá lugar del 16 al 21 de agosto de ese año. El lema de la próxima JMJ, que se celebrará el Domingo de Ramos de 2009 en Roma y en cada diócesis, es: "Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo" (1Tm 4, 10). El de la siguiente Jornada, que se celebrará también a nivel diocesano en el Domingo de Ramos del año 2010, será "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?" (Mc 10, 17). El de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011, que tendrá lugar en Madrid, será "Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe" (Cf. Col 2, 7). --¿Qué dinámica siguen estos tres temas? --Padre Eric Jacquinet: Cada uno de los temas tiene su propia lógica. El primero, para 2009, habla de la esperanza. El Papa invita a los jóvenes a entrar en la verdadera esperanza, la "gran esperanza", que sólo Cristo puede dar. Y esta esperanza la recibimos en la Iglesia. Esto es vital para los jóvenes, en el contexto actual de crisis social y económica. En principio porque la juventud es el tiempo de la esperanza por definición: es el tiempo de los proyectos y de la formación inicial para entrar en la vida. Además, pertenece a los jóvenes cristianos la misión de ser testigos de la esperanza ante sus contemporáneos. Y por último porque, en todas las épocas, la sociedad se ha beneficiado de la aportación de los jóvenes. Basta mirar el impacto de los jóvenes monjes en la Europa medieval o el trabajo de un san Francisco de Asís. Más recientemente, el joven Frédéric Ozanam fundó las Conferencias de San Vicente de Paúl a la edad de veinte años. Numerosos jóvenes han participado en la vida de nuestro mundo. Lo hacían porque tenían una gran esperanza. Esta esperanza se encuentra en Cristo, el Dios viviente, como afirma san Pablo, tras hacer la experiencia en el camino de Damasco. Y, hasta su muerte, será un testigo apasionado de la misma. El tema de 2010 parte de la pregunta de un joven rico a Jesús: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?". En 2010, festejaremos el 25 aniversario de la bella carta de Juan Pablo II a los jóvenes (1985). Y esta carta era el comentario a este encuentro del joven rico --que representa en cierta manera a todos los jóvenes--, con Jesús. La pregunta concierne a la acción: "Qué debo hacer?". Este tema llevará al compromiso cristiano en el mundo. Y el objeto de este compromiso es "obtener la vida eterna". Así entendemos que este tema es la prolongación del precedente sobre la esperanza en la vida eterna. Por último, el tema de la JMJ de Madrid, en 2011, lleva al arraigo en la fe en Cristo. El Papa anima regularmente a los jóvenes a cultivar una fe cristiana que se haga madura, sólida. Les exhorta a formarse, para "dar cuenta de la esperanza que está en ellos". Es pues todo un camino el que el Papa ofrece a los jóvenes cristianos hacia Madrid, durante tres años de preparación. --¿Cómo ayudar a los jóvenes a vivir en nuestras diócesis? --Padre Eric Jacquinet: El Papa dirigirá un mensaje a los jóvenes sobre cada uno de estos temas. El próximo mensaje se publicará a principios de 2009. ¡Que lo lean los jóvenes! El Papa les escribe. Que intercambien sobre este importante texto. Además, el Papa anima a los jóvenes de las diócesis a organizarse cada año para vivir la JMJ de su país, en torno al Domingo de Ramos, o en otro momento. Se exhorta por tanto a los responsables de la pastoral juvenil a organizar algo, según sus posibilidades. Pero los jóvenes no deben esperar pasivamente las propuestas. ¿No pueden también hacer proyectos, presentar propuestas a sus obispos, a sus sacerdotes, a sus responsables? --¿La fórmula de la JMJ tiene todavía futuro o se agota? --Padre Eric Jacquinet: Los ecos de las últimas JMJ en Colonia y Sydney muestran que la fórmula está lejos de agotarse. Por el contrario, se desarrolla y toca cada vez más a las nuevas generaciones de jóvenes. Los grandes encuentros internacionales tienen una forma general semejante: una semana en una metrópoli, con la presencia del Papa, delegaciones de casi todos los países, catequesis por la mañana, un festival de la juventud que ofrece expresiones diversas de la fe, un Vía Crucis, tres intervenciones del Santo Padre, siendo la cumbre la vigilia del sábado y la misa de clausura del domingo. Antes de esta semana, numerosos grupos hacen escala en una diócesis acercándose a lo que también es muy importante: la acogida de las familias y parroquias renueva a los jóvenes peregrinos y también a las diócesis de acogida. Todo esto produce muchos frutos, por la gracia del Espíritu Santo. Estos frutos están ligados también al hecho de que los jóvenes se preparan durante varios meses a la JMJ, y a que sus grupos continúan después. Y se constata que, durante todos estos años desde 1986, las JMJ han formado a generaciones de jóvenes, hoy empeñados en la Iglesia, con una cosecha de vocaciones sacerdotales y religiosas, ¡aparte de las parejas casadas que se han conocido en la JMJ! Además, las JMJ han dado un impulso a la pastoral juvenil en muchos países del mundo. ¡La fórmula de la JMJ tiene pues todavía un brillante porvenir! Por Anita S. Bourdin, traducido del francés por Nieves San Martín
Mensaje a nuestros lectores CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Con motivo de la Navidad, la redacción de ZENIT disfrutará de unos días de descanso. Nuestro servicio informativo se reanudará el 1 de enero, Jornada Mundial de la Paz. A todos nuestros amigos lectores, les deseamos una feliz Navidad.
No virus found in this outgoing message. ZS081225 (c)Mensaje de Navidad de Benedicto XVI "Busquemos a Jesús, dejémonos atraer por su luz que disipa la tristeza y el miedo" CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje de Navidad que pronunció Benedicto XVI a mediodía del 25 de diciembre desde el balcón de la fachada de la basílica vaticana ante los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro. * * *
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«Apparuit gratia Dei Salvatoris nostri omnibus hominibus" (Tt 2,11). Queridos hermanos y hermanas, renuevo el alegre anuncio de la Natividad de Cristo con las palabras del apóstol San Pablo: Sí, hoy «ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres». Ha aparecido. Esto es lo que la Iglesia celebra hoy. La gracia de Dios, rica de bondad y de ternura, ya no está escondida, sino que «ha aparecido», se ha manifestado en la carne, ha mostrado su rostro. ¿Dónde? En Belén. ¿Cuándo? Bajo César Augusto durante el primer censo, al que se refiere también el evangelista San Lucas. Y ¿quién la revela? Un recién nacido, el Hijo de la Virgen María. En Él ha aparecido la gracia de Dios, nuestro Salvador. Por eso ese Niño se llama Jehoshua, Jesús, que significa «Dios salva». La gracia de Dios ha aparecido. Por eso la Navidad es fiesta de luz. No una luz total, como la que inunda todo en pleno día, sino una claridad que se hace en la noche y se difunde desde un punto preciso del universo: desde la gruta de Belén, donde el Niño divino ha «venido a la luz». En realidad, es Él la luz misma que se propaga, como representan bien tantos cuadros de la Natividad. Él es la luz que, apareciendo, disipa la bruma, desplaza las tinieblas y nos permite entender el sentido y el valor de nuestra existencia y de la historia. Cada belén es una invitación simple y elocuente a abrir el corazón y la mente al misterio de la vida. Es un encuentro con la Vida inmortal, que se ha hecho mortal en la escena mística de la Navidad; una escena que podemos admirar también aquí, en esta plaza, así como en innumerables iglesias y capillas de todo el mundo, y en cada casa donde el nombre de Jesús es adorado. La gracia de Dio ha aparecido a todos los hombres. Sí, Jesús, el rostro de Dios que salva, no se ha manifestado sólo para unos pocos, para algunos, sino para todos. Es cierto que pocas personas lo han encontrado en la humilde y destartalada demora de Belén, pero Él ha venido para todos: judíos y paganos, ricos y pobres, cercanos y lejanos, creyentes y no creyentes..., todos. La gracia sobrenatural, por voluntad de Dios, está destinada a toda criatura. Pero hace falta que el ser humano la acoja, que diga su «sí» como María, para que el corazón sea iluminado por un rayo de esa luz divina. Aquella noche eran María y José los que esperaban al Verbo encarnado para acogerlo con amor, y los pastores, que velaban junto a los rebaños (cf. Lc 2,1-20). Una pequeña comunidad, pues, que acudió a adorar al Niño Jesús; una pequeña comunidad que representa a la Iglesia y a todos los hombres de buena voluntad. También hoy, quienes en su vida lo esperan y lo buscan, encuentran al Dios que se ha hecho nuestro hermano por amor; todos los que en su corazón tienden hacia Dios desean conocer su rostro y contribuir a la llegada de su Reino. Jesús mismo lo dice en su predicación: estos son los pobres de espíritu, los afligidos, los humildes, los hambrientos de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos por la causa de la justicia (cf. Mt 5,3-10). Estos son los que reconocen en Jesús el rostro de Dios y se ponen en camino, como los pastores de Belén, renovados en su corazón por la alegría de su amor. Hermanos y hermanas que me escucháis, el anuncio de esperanza que constituye el corazón del mensaje de la Navidad está destinado a todos los hombres. Jesús ha nacido para todos y, como María lo ofreció en Belén a los pastores, en este día la Iglesia lo presenta a toda la humanidad, para que en cada persona y situación se sienta el poder de la gracia salvadora de Dios, la única que puede transformar el mal en bien, y cambiar el corazón del hombre y hacerlo un «oasis» de paz. Que sientan el poder de la gracia salvadora de Dios tantas poblaciones que todavía viven en tinieblas y en sombras de muerte (cf. Lc 1,79). Que la luz divina de Belén se difunda en Tierra Santa, donde el horizonte parece volverse a oscurecer para israelíes y palestinos; se propague en Líbano, en Irak y en todo el Medio Oriente. Que haga fructificar los esfuerzos de quienes no se resignan a la lógica perversa del enfrentamiento y la violencia, y prefieren en cambio el camino del diálogo y la negociación para resolver las tensiones internas de cada país y encontrar soluciones justas y duraderas a los conflictos que afectan a la región. A esta Luz que transforma y renueva anhelan los habitantes de Zimbabue, en África, atrapado durante demasiado tiempo por la tenaza de una crisis política y social, que desgraciadamente sigue agravándose, así como los hombres y mujeres de la República Democrática del Congo, especialmente en la atormentada región de Kivu, de Darfur, en Sudán, y de Somalia, cuyas interminables tribulaciones son una trágica consecuencia de la falta de estabilidad y de paz. Esta Luz la esperan sobre todo los niños de estos y de todos los países en dificultad, para que se devuelva la esperanza a su porvenir. Donde se atropella la dignidad y los derechos de la persona humana; donde los egoísmos personales o de grupo prevalecen sobre el bien común; donde se corre el riesgo de habituarse al odio fratricida y a la explotación del hombre por el hombre; donde las luchas intestinas dividen grupos y etnias y laceran la convivencia; donde el terrorismo sigue golpeando; donde falta lo necesario para vivir; donde se mira con desconfianza un futuro que se esta haciendo cada vez más incierto, incluso en las naciones del bienestar: que en todos estos casos brille la Luz de la Navidad y anime a todos a hacer su propia parte, con espíritu de auténtica solidaridad. Si cada uno piensa sólo en sus propios intereses, el mundo se encamina a la ruina. Queridos hermanos y hermanas, hoy «ha aparecido la gracia de Dios, el Salvador» (cf. Tt 2,11) en este mundo nuestro, con sus capacidades y sus debilidades, sus progresos y sus crisis, con sus esperanzas y sus angustias. Hoy resplandece la luz de Jesucristo, Hijo del Altísimo e hijo de la Virgen María, «Dios de Dios, Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero... que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo». Lo adoramos hoy en todos los rincones de la tierra, envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Lo adoramos en silencio mientras Él, todavía niño, parece decirnos para nuestro consuelo: No temáis, «no hay otro Dios fuera de mí» (Is 45,22). Venid a mí, hombres y mujeres, pueblos y naciones; venid a mí, no temáis. He venido al mundo para traeros el amor del Padre, para mostraros la vía de la paz. Vayamos, pues, hermanos. Apresurémonos como los pastores en la noche de Belén. Dios ha venido a nuestro encuentro y nos ha mostrado su rostro, rico de gracia y de misericordia. Que su venida no sea en vano. Busquemos a Jesús, dejémonos atraer por su luz que disipa la tristeza y el miedo del corazón del hombre; acerquémonos con confianza; postrémonos con humildad para adorarlo. Feliz Navidad a todos. [Traducción del original italiano distribuida por la Santa Sede © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana] Homilía de Benedicto XVI en la Nochebuena “Sí, Señor, haz vernos algo del esplendor de tu gloria. Y da la paz en la tierra” CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI durante la misa del Gallo que presidió en la Nochebuena de 2008 en la basílica de San Pedro del Vaticano.
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Queridos hermanos y hermanas «¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra?». Así canta Israel en uno de sus Salmos (113 [112],5s), en el que exalta al mismo tiempo la grandeza de Dios y su benévola cercanía a los hombres. Dios reside en lo alto, pero se inclina hacia abajo... Dios es inmensamente grande e inconmensurablemente por encima de nosotros. Esta es la primera experiencia del hombre. La distancia parece infinita. El Creador del universo, el que guía todo, está muy lejos de nosotros: así parece inicialmente. Pero luego viene la experiencia sorprendente: Aquél que no tiene igual, que «se eleva en su trono», mira hacia abajo, se inclina hacia abajo. Él nos ve y me ve. Este mirar hacia abajo es más que una mirada desde lo alto. El mirar de Dios es un obrar. El hecho que Él me ve, me mira, me transforma a mí y al mundo que me rodea. Así, el Salmo prosigue inmediatamente: «Levanta del polvo al desvalido...». Con su mirar hacia abajo, Él me levanta, me toma benévolamente de la mano y me ayuda a subir, precisamente yo, de abajo hacia arriba. «Dios se inclina». Esta es una palabra profética. En la noche de Belén, esta palabra ha adquirido un sentido completamente nuevo. El inclinarse de Dios ha asumido un realismo inaudito y antes inimaginable. Él se inclina: viene abajo, precisamente Él, como un niño, incluso hasta la miseria del establo, símbolo toda necesidad y estado de abandono de los hombres. Dios baja realmente. Se hace un niño y pone en la condición de dependencia total propia de un ser humano recién nacido. El Creador que tiene todo en sus manos, del que todos nosotros dependemos, se hace pequeño y necesitado del amor humano. Dios está en el establo. En el antiguo Testamento el templo fue considerado algo así como el escabel de Dios; el arca sagrada como el lugar en que Él, de modo misterioso, estaba presente entre los hombres. Así se sabía que sobre el templo, ocultamente, estaba la nube de la gloria de Dios. Ahora, está sobre el establo. Dios está en la nube de la miseria de un niño sin posada: qué nube impenetrable y, no obstante, nube de la gloria. En efecto, ¿de qué otro modo podría aparecer más grande y más pura su predilección por el hombre, su preocupación por él? La nube del ocultación, de la pobreza del niño totalmente necesitado de amor, es al mismo tiempo la nube de la gloria. Porque nada puede ser más sublime, más grande, que el amor que se inclina de este modo, que desciende, que se hace dependiente. La gloria del verdadero Dios se hace visible cuando se abren los ojos del corazón ante del establo de Belén. El relato de la Natividad según San Lucas, que acabamos de escuchar en el pasaje evangélico, nos dice que Dios, en primer lugar, ha levantado un poco el velo que lo ocultaba ante personas de muy baja condición, ante personas que en la gran sociedad eran más bien despreciadas: ante los pastores que velaban sus rebaños en los campos de las cercanías de Belén. Lucas nos dice que estas personas «velaban». Podemos sentirnos así atraídos de nuevo por un motivo central del mensaje de Jesús, en el que, repetidamente y con urgencia creciente hasta el Huerto de los Olivos, aparece la invitación a la vigilancia, a permanecer despiertos para percibir llegada de Dios y estar preparados para ella. Por tanto, también aquí la palabra significa quizás algo más que el simple estar materialmente despiertos durante la noche. Fueron realmente personas en alerta, en las que estaba vivo el sentido de Dios y de su cercanía. Personas que estaban a la espera de Dios y que no se resignaban a su aparente lejanía de su vida cotidiana. A un corazón vigilante se le puede dirigir el mensaje de la gran alegría: en esta noche os ha nacido el Salvador. Sólo el corazón vigilante es capaz de creer en el mensaje. Sólo el corazón vigilante puede infundir el ánimo de encaminarse para encontrar a Dios en las condiciones de un niño en el establo. Roguemos al Señor que nos ayude también a nosotros a convertirnos en personas vigilantes. San Lucas nos cuenta, además, que los pastores mismos estaban «envueltos» en la gloria de Dios, en la nube de luz, que se encontraron en el íntimo resplandor de esta gloria. Envueltos por la nube santa escucharon el canto de alabanza de los ángeles: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama». Y, ¿quiénes son estos hombres de su benevolencia sino los pequeños, los vigilantes, los que están a la espera, que esperan en la bondad de Dios y lo buscan mirando hacia Él desde lejos? En los Padres de la Iglesia se puede encontrar un comentario sorprendente sobre el canto con el que los ángeles saludan al Redentor. Hasta aquel momento -dicen los Padres- los ángeles conocían a Dios en la grandeza del universo, en la lógica y la belleza del cosmos que provienen de Él y que lo reflejan. Habían escuchado, por decirlo así, el canto de alabanza callado de la creación y lo habían transformado en música del cielo. Pero ahora había ocurrido algo nuevo, incluso sobrecogedor para ellos. Aquél de quien habla el universo, el Dios que sustenta todo y lo tiene en su mano, Él mismo había entrado en la historia de los hombres, se había hecho uno que actúa y que sufre en la historia. De la gozosa turbación suscitada por este acontecimiento inconcebible, de esta segunda y nueva manera en que Dios ha manifestado -dicen los Padres-surgió un canto nuevo, una estrofa que el Evangelio de Navidad ha conservado para nosotros: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama». Tal vez podemos decir que, según la estructura de la poesía judía, este doble versículo, en sus dos partes, dice en el fondo lo mismo, pero desde un punto de vista diferente. La gloria de Dios está en lo alto de los cielos, pero esta altura de Dios se encuentra ahora en el establo: lo que era bajo se ha hecho sublime. Su gloria está en la tierra, es la gloria de la humildad y del amor. Y también: la gloria de Dios es la paz. Donde está Él, allí hay paz. Él está donde los hombres no pretenden hacer autónomamente de la tierra el paraíso, sirviéndose para ello de la violencia. Él está con las personas del corazón vigilante; con los humildes y con los que corresponden a su elevación, a la elevación de la humildad y el amor. A estos da su paz, porque por medio de ellos entre la paz en este mundo. El teólogo medieval Guillermo de S. Thierry dijo una vez: Dios ha visto que su grandeza -a partir de Adán- provocaba resistencia; que el hombre se siente limitado en su ser él mismo y amenazado en su libertad. Por lo tanto, Dios ha elegido una nueva vía. Se ha hecho un niño. Se ha hecho dependiente y débil, necesitado de nuestro amor. Ahora -dice ese Dios que se ha hecho niño- ya no podéis tener miedo de mí, ya sólo podéis amarme. Con estos pensamientos nos acercamos en esta noche al Niño de Belén, a ese Dios que ha querido hacerse niño por nosotros. En cada niño hay un reverbero del niño de Belén. Cada niño reclama nuestro amor. Pensemos por tanto en esta noche de modo particular también en aquellos niños a los que se les niega el amor de los padres. A los niños de la calle que no tienen el don de un hogar doméstico. A los niños que son utilizados brutalmente como soldados y convertidos en instrumentos de violencia, en lugar de poder ser portadores de reconciliación y de paz. A los niños heridos en lo más profundo del alma por medio de la industria de la pornografía y todas las otras formas abominables de abuso. El Niño de Belén es un nuevo llamamiento que se nos dirige a hacer todo lo posible con el fin de que termine la tribulación de estos niños; a hacer todo lo posible para que la luz de Belén toque el corazón de los hombres. Solamente a través de la conversión de los corazones, solamente por un cambio en lo íntimo del hombre se puede superar la causa de todo este mal, se puede vencer el poder del maligno. Sólo si los hombres cambian, cambia el mundo y, para cambiar, los hombres necesitan la luz que viene de Dios, de esa luz que de modo tan inesperado ha entrado en nuestra noche. Y hablando del Niño de Belén pensemos también en el pueblo que lleva el nombre de Belén; pensemos en aquel país en el que Jesús ha vivido y que tanto ha amado. Y roguemos para que allí se haga la paz. Que cesen el odio y la violencia. Que se abra el camino de la comprensión recíproca, se produzca una apertura de los corazones que abra las fronteras. Qué venga la paz que cantaron los ángeles en aquella noche. En el Salmo 96 [95] Israel, y con él la Iglesia, alaban la grandeza de Dios que se manifiesta en la creación. Todas las criaturas están llamadas a unirse a este canto de alabanza, y en él se encuentra también una invitación: «Aclamen los árboles del bosque delante del Señor, que ya llega», (12s.). La Iglesia lee también este Salmo como una profecía y, a la vez, como una tarea. La venida de Dios en Belén fue silenciosa. Solamente los pastores que velaban fueron envueltos por unos momentos en el esplendor luminoso de su llegada y pudieron escuchar una parte de aquel canto nuevo nacido de la maravilla y de la alegría de los ángeles por la llegada de Dios. Este venir silencioso de la gloria de Dios continúa a través de los siglos. Donde hay fe, donde su palabra se anuncia y se escucha, Dios reúne a los hombres y se entrega a ellos en su Cuerpo, los transforma en su Cuerpo. Él «viene». Y, así, el corazón de los hombres se despierta. El canto nuevo de los ángeles se convierte en canto de los hombres que, a lo largo de los siglos y de manera siempre nueva, cantan la llegada de Dios como niño y, se alegran desde lo más profundo de su ser. Y los árboles del bosque van hacia Él y exultan. El árbol en Plaza de san Pedro habla de Él, quiere transmitir su esplendor y decir: Sí, Él ha venido y los árboles del bosque lo aclaman. Los árboles en las ciudades y en las casas deberían ser algo más que una costumbre festiva: ellos señalan a Aquél que es la razón de nuestra alegría, al Dios que por nosotros se ha hecho niño. El canto de alabanza, en lo más profundo, habla en fin de Aquél que es el árbol de la vida mismo reencontrado. En la fe en Él recibimos la vida. En el sacramento de la Eucaristía Él se nos da, da una vida que llega hasta la eternidad. En estos momentos nosotros nos sumamos al canto de alabanza de la creación, y nuestra alabanza es al mismo tiempo una plegaria: Sí, Señor, haz vernos algo del esplendor de tu gloria. Y da la paz en la tierra. Haznos hombres y mujeres de tu paz. Amén. [Traducción del original italiano distribuida por la Santa Sede © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
Homilía del patriarca de Jerusalén en la Nochebuena Durante la celebración eucarística presidida en Belén BELÉN, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció su beatitud Fouad Twal, patriarca latino de Jerusalén, en la Misa del Gallo durante la Nochebuena de 2008.
"El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz" (Is 9, 2) Queridos hermanos y hermanas, Queridos amigos, En mi nombre y en el de los habitantes de Belén, saludo a nuestros huéspedes y a los peregrinos de Tierra Santa. Saludo al señor Presidente de la Autoridad Palestina y a la Delegación que lo acompaña. Os deseo a todos una feliz fiesta y un nuevo año de paz, estabilidad y seguridad. Las tinieblas cubrían el universo y todos los pueblos de la tierra eran esclavos del mal y del pecado, este país estaba doblegado bajo el yugo del Imperio romano, y el pueblo esperaba a un Salvador que restaurase la monarquía y le devolviese su libertad. En aquella noche, la voluntad de Dios entró en la historia humana por la Encarnación de Cristo Jesús, Hijo de Dios y de la Virgen María. Se cumplió el tiempo. La redención comenzó... Un decreto ha sido emitido por César Augusto que manda censar a todos los habitantes del Imperio romano, cada uno en su país de origen. En la ciudad de Beit Sahour, los pastores velan sobre sus rebaños. La noche es tenebrosa y fría, sin luna. El universo no puede esperar más... cuando de improviso resplandece la luz y el coro de los Ángeles se aparece cantando: "Gloria a Dios en el Cielo y paz en la Tierra a los hombres que Él ama" (Lc 2, 14) anunciándoles a la vez a los pastores: "Hoy os ha nacido un Salvador" (Lc 2, 11). En esta noche, Cristo divide la historia en dos: desde ahora, hay un antes de Él y un después de Él. Lo que era imposible antes de Él llega a ser posible. Esta Noche bendita que ha cambiado el curso la historia, la celebramos hoy con el corazón lleno de alegría. Nosotros que hemos venido de diferentes países, de cerca y de lejos, como los pastores, esta Noche abrazamos el Niño de la Gruta para adorarlo y agradecerle por haber iluminado nuestra historia humana por su Encarnación. ¡Bienvenido sea este Niño Divino! ¡Bienvenido el mensaje de Navidad, la alegría de Navidad y a los regalos de Navidad que devuelven la sonrisa sobre las caras de los pequeños y de los adultos! Este nuevo Niño es el fruto del Amor del Padre Eterno por el género humano, Amor que quiere para nosotros más de lo que queremos nosotros para nosotros mismos: la paz, que hemos perdido y que nos hemos resignado a perder; la mutua caridad que ya no existe, hasta el punto que ha desaparecido incluso de nuestro vocabulario; el respeto y la dignidad que a menudo han sido demasiado escarnecidas por los malos tratos, los insultos y la sangre. ¡Sí!, ¡Bienvenido sea este Niño que nos recuerda la infancia, la dulzura y la ternura, en un mundo que ama la dureza, que desprecia la debilidad y el miedo, y se place en el odio y la irreverencia! En esta Noche, el silencio de la Gruta será más fuerte que el estallido de los cañones y de las ametralladoras. El silencio de la Gruta dará vida a aquellos cuyas las lágrimas han ahogado la voz y que se han amparado en el silencio y la impotencia. Sobre la Estrella que señala el lugar del Nacimiento de Jesús, a algunos metros de aquí, la historia escribió su palabra: "Aquí nació Cristo". ¡Sí!, Aquí en Belén Cristo nació. Aquí los Ángeles cantaron: "¡Gloria a Dios en los Cielos!" y nos anunciaron: "¡Hoy os ha nacido un Salvador!" ¡Tal es la causa de nuestra gran alegría! Pues, como los pastores, nosotros venimos a visitar el lugar del Nacimiento. El Emmanuel está con nosotros... Él ha plantado su tienda entre nosotros... Y nosotros, le debemos donación, obediencia y adoración. El nacimiento de Jesús suscitó una nueva vida para los pastores y los magos, a quienes Él abrió el corazón e iluminó la ruta y la conciencia: "Y aquí tenéis la señal que os es dada: encontraréis a un recién nacido envuelto en pañales y recostado en un pesebre" (Lc 2, 12). Visitando Belén y el pesebre y adorando al Niño, los pastores se convirtieron en los prototipos de aquéllos que velan y esperan el regreso de su Señor. Con la conversión de los pastores empezó el proceso de la fe en Dios hecho carne; viniendo a adorar al Niño, Ellos trazaron también el camino de los peregrinos hacia este lugar santo. Dios ha hecho de Belén su casa y el lugar de su encuentro con los hombres. Belén, ciudad de la paz, del amor divino y de la reconciliación. Aquel que ha podido curar a los enfermos y resucitar a los muertos es también capaz de reunir a los pueblos en la paz y la seguridad. Aquel que ha enseñado el amor, la justicia y la igualdad, es capaz de hacer de la pobre Gruta una escuela de reconciliación, donde los dirigentes y los responsables de los destinos de los pueblos son instruidos sobre el sentido del bien, de la justicia y de la estabilidad. La paz es un derecho para todos los hombres; también es la solución a todos los conflictos y a todas las disputas. La guerra no produce la paz, y las prisiones no garantizan la estabilidad. Los más altos muros no aseguran la seguridad. Ni el agresor ni el agredido gozan de paz. La paz es un don de Dios y sólo Dios dona esta paz: "Mi paz os doy" -nos dice Jesús- "y no al modo como el mundo que Yo os la doy" (Jn 14,27). ¡Ay, Niño de Belén, larga es nuestra espera, y estamos cansados de nuestra situación, e incluso cansados de nosotros mismos! Buscamos de todo, menos a Ti; nos apegamos a todo, menos a Ti; escuchamos todo menos Tu voz.... estamos aturdidos por los hermosos discursos y promesas. Las lágrimas de las viudas y de los niños se mezclan con el ruido de los cañones y las ametralladoras, nos parten el corazón y rompen el silencio de la Gruta y del Pesebre... ¡Tenemos tanta necesidad de calma, de silencio! Tenemos una gran necesidad de paz, es cierto, pero sobre todo necesitamos de infancia y de inocencia. ¡Tú, el pobre, a pesar de tu pequeñez, debilidad y pobreza, eres el único capaz de darnos lo que nos falta! ¡Oh Niño de Belén, ven para que la fiesta sea más fiesta! ¡Bienvenido seas Tú!, que nos enseñas que el amor es un martirio continuo, y que el martirio del amor, de la paz y de la justicia no morirá jamás; ¡Bienvenido seas Tú! que nos recuerdas que la riqueza está en el don y en la reconciliación, que la grandeza reside en la humildad y la dulzura; ¡Bienvenido seas Tú! que nos recuerdas por tu nacimiento y tu muerte que el amor sólo construye, y que su fuerza es más potente que todo porque se hace comida para los hambrientos, vestido para los que están desnudos y mano tendida a todos los hombres que cura y reconcilia, lejos de las divisiones, de las cercados y del odio. En esta Noche bendita, lanzamos a las naciones, a los individuos y a las familias un llamamiento al perdón. Y que Dios, que perdona nuestros pecados, nos de el ánimo, la fuerza y el amor de perdonar a los que nos han ofendido. ¡La Paz sea sobre Belén y sobre todos los habitantes de Tierra Santa! ¡La Paz esté sobre todos los peregrinos y visitantes! ¡La Paz esté sobre todos aquellos que buscan la paz!
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SANTA SEDE Su deseo para los creyentes con motivo del año nuevo CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 17 diciembre 2008 (ZENIT.org).- En estos días de Navidad, llenos de adornos y regalos, Benedicto XVI ha dejado un consejo para descubrir su sentido: "La fiesta se puede organizar, la alegría no". Fue una de las constataciones a las que llegó en el discurso que dirigió el 22 de diciembre a los miembros de la Curia Romana en la tradicional audiencia de intercambio de felicitaciones con motivo del nacimiento del Niño Jesús (Cf. ZENIT, 22 de diciembre de 2008) "La fiesta es parte integrante de la alegría --afirmó el Santo Padre--. La fiesta se puede organizar, la alegría no". "Sólo puede ofrecerse como don; y, de hecho, se nos ha dado en abundancia: por eso nos sentimos agradecidos". Citando a Friedrich Nietzsche, el sucesor de Pedro afirmó: "la habilidad no está en organizar una fiesta, sino en traer a personas capaces de poner alegría". "Así como Pablo califica la alegría fruto del Espíritu Santo del mismo modo también Juan, en su Evangelio, ha unido íntimamente el Espíritu y la alegría. El Espíritu nos da la alegría. Y es la alegría". "La alegría es el don en el que todos los demás dones están resumidos -afirmó el obispo de Roma--. Es la expresión de la felicidad, del estar en armonía consigo mismos, algo que sólo puede derivarse de estar en armonía con Dios y con su creación". "Forma parte de la naturaleza de la alegría el irradiarse, tener que comunicarse", añadió. La misión de la Iglesia, explicó, "no es más que el impulso por comunicar la alegría que se nos ha dado". "Que siempre esté viva en nosotros y, después, que se irradie en el mundo en sus tribulaciones: este es mi auspicio para finales de este año", confesó.
Ya puede reservarse en Internet la próxima encíclica de Benedicto XVI Sobre doctrina social, “Caritas in Veritate” CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 17 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Editores y distribuidores de libros en internet han publicado ya en red la portada de la próxima Encíclica de Benedicto XVI, ofreciendo la posibilidad de reservar el volumen on line, un hecho sin precedentes. Varias páginas web en inglés proponen encargar el documento dedicado a la ética social, confirmando lo que anunció en meses pasados el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, y cuyo título será "Caritas in Veritate" ("El amor en la verdad"). Uno de los editores que distribuirán la encíclica especifica que ésta "estará disponible en abril de 2009". El 11 de diciembre, en el transcurso de una rueda de prensa, el cardenal Renato R. Martino, presidente del Consejo Pontificio "Justicia y Paz" confirmó que el texto será publicado a principios del 2009. Según la recensión del editor, la tercera encíclica del Papa Benedicto XVI "aplica los temas de las dos primeras encíclicas -amor y esperanza ("Deus Caritas est", "Spe salvi") - a las principales cuestiones sociales del mundo". "Recurriendo a las verdades morales abiertas, en principio, a cualquiera (la ley natural), así como a las enseñanzas evangélicas (revelación), el Papa Benedicto XVI se dirige a los católicos y a los no católicos, desafiando a todos a reconocer y a afrontar los males sociales de hoy", afirma en el texto en inglés. "La primera parte de la encíclica examina la enseñanza dinámica de los predecesores del Papa Benedicto, los papas Pablo VI y Juan Pablo II". "Ambos han dado una gran contribución al cuerpo de la doctrina conocido como 'doctrina social católica'. Ambos han desafiado la visión simplista de las perspectivas políticas que se dividen en 'conservadora' y 'liberal', en 'derecha' e 'izquierda'". "Ambos estaban convencidos de que la ley moral natural y la enseñanza del Evangelio eran indispensables para un mundo en desesperada búsqueda de esperanza y significado", añade el editor. "En la segunda parte, el Papa analiza las cuestiones sociales que la raza humana afronta hoy -ataques a la dignidad de la persona humana, como el ataque a la vida, la pobreza, cuestiones de guerra y paz, terrorismo, globalización y preocupación por el medio ambiente". "El pontífice ofrece algunos principios morales para afrontar estos problemas sociales y económicos y promover una cultura de la vida y de la auténtica paz". En su obra, el Papa "nos muestra por qué tantos observadores lo consideran la principal voz moral del mundo, así como uno de los más perspicaces y profundos pensadores sociales y políticos de nuestro tiempo", concluye el editor.
El portavoz vaticano propone “descubrir en Navidad las sorpresas de Dios” En línea con el balance del año 2008 realizado por Benedicto XVI CIUDAD DEL VATICANO, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, invita a todos los creyentes a descubrir en esta Navidad las sorpresas de Dios. Este tiempo en el que la Iglesia celebra el nacimiento de Jesús es un tiempo de "redescubrimiento de las grandes sorpresas de Dios al hombre", afirma en el editorial de Octava Dies, el semanario publicado por el Centro Televisivo Vaticano, del que él es director. El Padre Lombardi habla de las sorpresas que Dios hace al hombre siguiendo el balance realizado por Benedicto XVI sobre el año 2008 en su discurso a los miembros de la Curia Romana este lunes pasado. El Papa insistió en "la sorprendente acción del Espíritu Santo en torno a nosotros", recordando sobre todo "la experiencia de las Jornadas Mundiales de la Juventud" del pasado mes de julio en Sydney (Australia). Concretamente, el Pontífice subrayó el carácter particular de estos "encuentros embargados de una alegría serena y profunda, que los jóvenes llevan también cuando vuelven a sus casas". "Es una alegría distinta se aquella efímera y excitada de otros acontecimientos masivos, y que es signo de una presencia que ayuda a generar nuevos lugares de esperanza y de caridad vivida", explica el padre Lombardi. El discurso del papa se amplió, añade: "la sorpresa, la maravilla, nace mirando al mundo alrededor nuestro, descubriendo que la materia está hecha con inteligencia y que por eso nuestra mente es capaz de leer en ella su estructura, dando origen a la entusiasmante aventura de la ciencia moderna". "Y la sorpresa continúa al reconocer la belleza de la creación del ser humano como hombre y mujer" añade el sacerdote. "El grito de sorpresa y de alegría de Adán cuando Dios le presenta a la mujer resuena desde las primeras páginas de la Escritura. La confusión antropológica que oscurece el significado de este encuentro corre el riesgo de apagar la fuente de esta alegría". "Finalmente la sorpresa más extraordinaria: la venida del Hijo de Dios al mundo como uno de nosotros, para estar con nosotros, caminar con nosotros, hablarnos con nuestro lenguaje, hacerse escuchar por nuestros oídos, ver por nuestros ojos, tocar por nuestras manos, y también para quedarse con nosotros en la comunidad viva de los creyentes". "Navidad, por tanto, es tiempo de redescubrimiento de las grandes sorpresas de Dios hacia el hombre. A estas hermosas noticias y no a la polémica mira siempre el anuncio de la Iglesia", concluye.
No virus found in this incoming message. No virus found in this outgoing message. ZS081224 (b)MUNDO Mundo La Navidad más alegre en Belén desde hace años Se cuadruplica el número de peregrinos BELÉN, miércoles, 17 diciembre 2008 (ZENIT.org).- La ciudad de Belén, donde nació Jesús, recupera la alegría de celebrar Navidad gracias al regreso masivo de los peregrinos. Tras siete temporadas navideñas "tristes", Belén ha cuadruplicado este año el número de peregrinos. Unos 250.000 visitantes llegaron a la ciudad esta semana, frente a 65.000 en la misma semana el año pasado, según ha informado el alcalde de la ciudad, Victor Batarseh. Según la Cámara de Comercio de la ciudad, en este año 2008 habrán pasado por Belén 1,2 millones de personas, el mejor año con diferencia desde que estalló en 2000 la segunda Intifada palestina. Este miércoles, el nuevo patriarca latino de Jerusalén, Su Beatitud Fouad Twall, recibió al comenzar la tarde la bienvenida de los representantes de las ciudades de Belén y cercanas. A la 1.30 llegó a la plaza del Pesebre para entrar solemnemente en la Basílica de la Natividad. A las 4 de la tarde en la contigua iglesia de Santa Catalina, debía celebrarse la procesión hasta la gruta del nacimiento de Jesús. En la medianoche comenzará la Misa del Gallo en la Iglesia de Santa Catalina, en la que participará el presidente de la Autoridad Palestina, Abu Mazen, y representantes musulmanes y de otras confesiones cristianas, así como miembros del cuerpo diplomático. En Navidad, "y especialmente para esta Tierra Santa sufrida y desgarrada, resuena el mensaje que puede renovar el mundo. ¡Venid todos a Belén con el corazón sencillo, y el encuentro con el Niño Jesús borrará todo miedo!¡Aún hay esperanza para todos!", explica el Custodio de Tierra Santa, el padre Pierbattista Pizzaballa.
La crisis económica, un enorme desafío global para Cáritas Mensaje de Navidad del cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 17 diciembre 2008 (ZENIT.org).- En su mensaje de Navidad, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, presidente de Caritas Internationalis, constata que durante este año Caritas se ha enfrentado a nuevos retos en su trabajo de ayuda humanitaria, construcción de la paz y desarrollo. "La crisis alimentaria mundial aumentó en cien millones el número de personas hambrientas e hizo que fuera más oneroso para Caritas suministrar ayuda", constata el arzobispo de Tegucigalpa. "El impacto de la crisis financiera durará varios años", agrega. "Un mundo construido sobre la base de la globalización de la codicia y del miedo, en vez de sobre la globalización de la solidaridad nunca iba a ser sostenible, o deseable". "Nuestro temor -conifiesa-- es que los más pobres, quienes menos se han beneficiado de las décadas de crecimiento económico desigual, son quienes pagarán el precio más alto por este desatino". Al hacer un balance sobre la tarea de 2008 destaca que "como miembros de Caritas, cada día vemos el efecto positivo que nuestro trabajo puede tener para ayudar a los pobres a transformar su propia vida". "La condonación de la deuda les ha permitido a Kenia, Tanzania, Uganda y a muchos otros países abolir las colegiaturas en escuelas primarias, lo que ha resultado en aumentos dramáticos en la matriculación en un espacio de pocos años", informa. Por último, refiriéndose a los desafío para el año próximo, el cardenal expresa que "la construcción de la paz también será una de nuestras prioridades claves en el nuevo año". "En 2008, la violencia étnica y política arrasó Kenia, el Congo, Georgia y Sri Lanka. El progreso en Afganistán y en Tierra Santa se estancó. Como defensora de la paz a nivel nacional, internacional y de las bases, Caritas redoblará sus esfuerzos", explica. Nuevas iniciativas para vivir la Navidad en tiempos de laicismo En el mundo de habla hispana MADRID, miércoles, 17 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Son numerosas las iniciativas, a un lado y otro del mundo hispano, que pretenden rescatar este tiempo litúrgico de Adviento y Navidad de la agresión del consumismo y las fiestas inventadas para llenar el vacío que produce retirar a la Sagrada Familia de los espacios públicos. Mientras se suceden las animaciones "políticamente correctas", de ciudades, colocando corazones de luz y otros símbolos 'inocuos', que para nada aludan al misterio del Nacimiento, personas y comunidades han compartido con ZENIT una buena cantidad de acciones emprendidas 'gratis et amore', por personas, grupos y comunidades, para vivir cristianamente las Pascuas Navideñas.
Por ejemplo, en la diócesis de Cádiz, España, algunas parroquias han invitado a los fieles a comprar un repostero con la imagen artística de un ‘niño Jesús' para poder colgarlo de los balcones y mostrar así que, en su casa, es Navidad. Miles de iniciativas semejantes se están dando en todo el universo católico. También la de Pamplona, Navarra, se ha sumado a esta campaña. El arzobispo propone a las familias, colegios, comunidades, etc., que adornen el exterior de sus domicilios con dichos reposteros. La diócesis ha diseñado cuatro modelos diferentes con el Niños Jesús y la Sagrada familia. Con ello, se pretende que todas las parroquias navarras hagan suya esta iniciativa y faciliten por un módico precio, dichos ornamentos de exterior a los feligreses. Para más información: Parroquia de San Juan de Peralta: iglesiasanjuan@terra.es
Por su parte, la Asociación Felicita la Navidad, ha puesto en marcha la página web: www.FelicitaLaNavidad.com con el objetivo de difundir felicitaciones de Navidad cristianas y ayudar al sostenimiento de las parroquias.
En esta web, se venden felicitaciones de Navidad y el comprador indica el destino que desea dar al beneficio que se genera. "No tenemos ningún ánimo de lucro sino el de alcanzar los fines de la Asociación", informa Gonzalo Nadal: gonzalo.nadal@felicitalanavidad.com Para preparar litúrgicamente las fiestas, en Argentina, ofrecen una página en la que se invita a unos talleres: www.liturgiatucuman.blogspot.com. Los ha organizado la Comisión Arquidiocesana de Liturgia del Arzobispado de Tucumán. Como todos los años, la Comisión de la Capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, del barrio km. 5 ½ de Paraná, Argentina, informa que ya están en marcha los trabajos organizativos, para la nueva edición de la Fiesta Provincial de los Reyes Magos, a realizarse el sábado 3, domingo 4 y lunes 5 de enero de 2009, manteniendo como siempre la entrada totalmente gratis. La Comisión Capilla convoca a los artistas que deseen participar, en los géneros humorístico, folklórico y chamamecero. Contacto: perpetuosocorroparana@hotmail.com. También se convoca a las empresas y comercios que deseen adherirse, ya que se quiere mantener como cada año, la entrega de regalos a los niños que ampliamente superan los 3.500. El lema de la fiesta y cabalgata es "Hacer feliz a un niño no piuede ser comparado con nada en el mundo". En Madrid, algunos conocidos personajes han recordado en televisión el sentido cristiano de los nacimientos y, por ejemplo, la costumbre de no poner la figurita del Niño-Dios hasta el 24 de diciembre por la noche, o ir desplazando a los Reyes Magos por el camino hacia Belén, hasta el gran día de la Epifanía. Desde Chiquitoy, una localidad azucarera del departamento de La Libertad, Perú, se comunica a ZENIT que, tras celebrar la festividad de su patrono, san Martín de Porres, los coros infantiles han ensayado los villancicos del concurso que organiza la escuela de esta localidad. La empresa azucarera está instalando un nacimiento y decorando los árboles de la plazuela para inaugurar los festejos navideños. Su administrador parroquial, que convalece de una operación, celebrará la misa de Nochebuena. A lo largo del mes de diciembre, se está celebrando el VII concurso bíblico organizado por el diario catalán La Vanguardia y el Arzobispado de Barcelona, España, coincidiendo con el periodo del Adviento, preparación para la celebración del nacimiento de Jesús. Este año, el concurso se estructura a partir de videorreportajes con entrevistas a personas que llevan a cabo iniciativas que están prefiguradas en las Escrituras (tres familias que viven en comunidad, una mujer que se ha retirado para vivir sola, un comercial jubilado reconvertido en profesor de mujeres magrebíes...). De los vídeos, realizados por Eulogos Media, se desprenden las preguntas. Pueden verse en: http://www.lavanguardia.es/concursos/concurso-biblico-2008/. Uno por día, mientras que en el diario se ofrecerá un pequeño resumen. El concurso se compone de 15 preguntas, una cada día, y termina el 21 de diciembre. La organización serabuelos.org comunica a ZENIT que "aunque no debería ser ésta la razón, lo cierto es que unas fiestas de fin de año que en todo el mundo se celebrarán en medio de dudas e inquietudes sobre lo que depara el 2009 en términos económicos, pueden ser la ocasión precisa para que cada familia, con la orientación de los padres y los abuelos, se proponga recuperar el verdadero sentido de la Navidad". Una idea que también comentó Benedicto XVI en su última audiencia general del año (Cf. ZENIT, 17 de diciembre de 2008). Por Nieves San Martín
El hermano Alois de Taizé enseña a los jóvenes a descubrir el sentido de la existencia Los jóvenes de Taizé meditarán sobre la “Carta de Kenia” en su encuentro europeo de este año BRUSELAS, miércoles 24 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Descubrir a Dios en la propia existencia y poder entregarla a los demás, particularmente a los que sufren, es el mensaje que contiene la Carta de Kenia escrita por el Hermano Alois, y que será el hilo conductor de la meditación del encuentro mundial de Taizé en Bruselas para este fin de año. Este XXXI encuentro europeo reunirá a cerca de 40.000 jóvenes de todo el continente. El Papa Benedicto XVI, el arzobispo de Canterbury Rowan Williams, el secretario de la Federación Luterana Mundial Ishmael Noko, y el secretario general de la Alianza Mundial de las Iglesias Reformadas, Setri Nyomi, entre otros, han hecho llegar su apoyo a este encuentro. Esta carta remite al encuentro que este movimiento ecuménico celebró en Nairobi (Kenia) del 26 al 30 de noviembre pasado, y que reunió a cerca de 7.000 jóvenes en una "peregrinación de confianza a través de la tierra". En la carta, el Hermano Alois se pregunta "cuál es la fuente de la existencia", ante el " cansancio y al desconcierto de muchos" frente a la rápida modificación de la sociedad y la inquietud por el futuro. "Son más numerosos que otras veces los que no encuentran esta fuente. Incluso el nombre de Dios se ha cargado de malentendidos o ha sido completamente olvidado. ¿Habría una relación entre este oscurecimiento de la fe y la pérdida del gusto por vivir?", se pregunta el superior de Taizé. Sin embargo, la gran revelación, explica el Hermano Alois, es que "Dios está en medio de nosotros, creyentes o no creyentes". "Por su existencia sobre la tierra, Jesús ha revelado el infinito amor de Dios por cada persona. Entregándose hasta el extremo, ha puesto el sí de Dios en lo más hondo de la condición humana. A partir de la resurrección de Cristo, ya no podemos desesperar del mundo o de nosotros mismos", añade. Para el Hermano Alois, todo hombre siente ese "deseo de un absoluto hacia el cual tendemos con todo nuestro ser, cuerpo, alma, inteligencia", una sed que muchos hombres sienten "como una ausencia o vacío que hay que llenar". Sin embargo, acogiendo esta sed como "un gran don" en lugar de "una anomalía", se puede descubrir esa "llamada de Dios a abrir la existencia a los demás". El superior de Taizé propone a los jóvenes dos horizontes para realizar esa entrega a los demás: por un lado, ayudarse mutuamente, integrándose en las parroquias e iglesias locales: "demasiados jóvenes se sienten solos en su caminar interior. A dos o tres personas ya les es posible ayudarse mutuamente, compartir, orar juntos, incluso con los que dicen estar más próximos a la duda que a la fe". "Este compartir encuentra un gran apoyo si se integra en la Iglesia local", añade. "La Iglesia es la familia de Dios: comunión que nos saca del aislamiento. Ahí somos acogidos, ahí el sí de Dios a nuestra existencia se actualiza, ahí encontramos el consuelo indispensable de Dios". Por otro lado, propone "superar el riesgo de la indiferencia" que crece en las sociedades, especialmente hacia los más débiles. "¡Rebasemos las barreras de nuestras sociedades! ¡Vayamos hacia los que sufren! ¡Visitemos a los que han sido dejados de lado, maltratados! ¡Pensemos en los inmigrantes tan cercanos y sin embargo a menudo tan lejanos!", añade. Sobre la situación de África Aunque en el texto central de la carta el Hermano Alois no se refiere a ningún lugar en concreto, en las notas a la misma muestra su preocupación por la situación del continente africano. "En muchos países, a pesar del crecimiento mundial y las esperanzas de desarrollo, los barrios de chabolas aumentan su extensión en lugar de disminuir y el paro golpea duramente, especialmente a los jóvenes. En África, la rapidez del progreso técnico amenaza con sofocar el sentido de las maduraciones lentas, tan fecundas en la vida tradicional. Por otro lado, la solidaridad familiar y étnica se debilita". Para el prior de Taizé es necesario "devolver a la vida este valor y ensancharlo más allá de los límites de la familia y las etnias", lo que "contribuiría a disminuir el número de jóvenes que parten, atraídos por países donde el nivel de vida es más elevado, sin que puedan siempre medir las consecuencias de tal decisión". El Hermano Alois advierte también muchos valores en la cultura africana, donde "los cristianos se reúnen no sólo en las parroquias, sino también en pequeñas comunidades eclesiales por barrios y pueblos. Oran juntos y se sostienen mutuamente. Hay un calor humano y un compromiso personal de cada uno que contribuye a hacer de la Iglesia un auténtico lugar de comunión". "En África, se ve la Iglesia a menudo como la familia de Dios, y Dios como una madre que consuela. Contemplar a la Iglesia con esta mirada nos estimula a buscar su unidad. No podemos resignarnos pasivamente a que la familia de Dios permanezca dividida en múltiples confesiones", añade. Por Inma Álvarez
Flash Dios también puede llamar al sacerdocio a través de Internet ROMA, miércoles 24 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- En el último domingo antes de la Navidad, Benedicto XVI saludó a los 49 nuevos sacerdotes legionarios de Cristo que acaban de ser ordenados. Algunos hermanos en la congregación religiosa han publicado un vídeo con un éxito inesperado en Youtube y H2onews.org, en el que ofrecen los motivos por los que han decidido hacerse sacerdotes. En el video intervienen con espontaneidad y algo de humor seminaristas procedentes de culturas y países tan diversos como Francia, Alemania, México, República Checa, Colombia, Austria, Corea, Italia, Brasil, Vietnam, España o Estados Unidos. El vídeo ha sido lanzado junto a una página web, disponible en cinco idiomas (español, inglés, alemán, italiano y francés), en la que es posible dejar consultas e inquietudes sobre al vocación, a las que se responderá a través de correo electrónico. Más información: www.whynotpriest.org Entrevistas Esperanza para las madres en Tierra Santa Entrevista con el director de la Fundación Hospital Sagrada Familia de Belén
WASHINGTON, miércoles, 24 diciembre 2008 (ZENIT.org).- A corta distancia del lugar donde la tradición asegura que María alumbró al Hijo de Dios, hace más de dos mil años, el Hospital Sagrada Familia de Belén trabaja para que ninguna madre, en estado de buena esperanza, tenga que oír que "no hay habitación" en la posada. El hospital es la única instalación obstétrico/ginecológica en esta zona, capaz de afrontar las complicadas situaciones médicas de mujeres que viven en extrema pobreza, y muchas de ellas en campos de refugiados. Colleen Marotta, directora ejecutiva de la sede en Estados Unidos del Hospital Sagrada Familia de la Fundación Belén, ha hablado con ZENIT sobre la labor que se realiza en el hospital, y de cómo cristianos de todo el mundo pueden ayudar a las madres gestantes en este tiempo navideño. --¿Cómo empezó el Hospital Sagrada Familia? --Marotta: La Orden de Malta, una orden religiosa de laicos desde 1050, vio la urgente necesidad de tratamiento materno y neonatal en Tierra Santa, y abrió el hospital en 1990. El hospital ofrece una presencia católica en esta zona y el papa Juan Pablo II, reconociendo que su servicio estaba salvando vidas, y promoviendo un futuro más saludable para las familias, citó el hospital como una de las "100 mayores prioridades para el nuevo milenio". El centro proporciona atención sanitaria a cerca de 22.000 mujeres y niños al año, sin mirar su religión, país de origen o disponibilidad económica. --Usted acaba de visitar el hospital en Belén. ¿En qué condiciones están en este momento? --Marotta: En esta región, el índice de desempleo ronda el 70%, los traslados están restringidos, y no hay seguridad social o servicios sociales que cubran el coste de la atención sanitaria. Estas familias viven bajo durísimas condiciones económicas y sociales, lo cual hace de un evento positivo --esperar un hijo-- un tiempo de incerteza y estrés Se preguntan: "¿Dónde nacerá nuestro niño a salvo? ¿Cómo afrontaremos los gastos del tratamiento? ¿Si hay una complicación, hay un equipo médico bien entrenado en situaciones de emergencia?". Fue inspirador para mí ver cómo el Hospital Sagrada Familia responde a todos estos temores y brinda esperanza y paz a una región llena de miseria y desesperación. El hospital testimonia los valores del Evangelio: el cuidado de los pobres y enfermos. La caridad cristiana permite a todos los que llegan a sus puertas ser servidos con dignidad y amor sólo a 400 metros del lugar donde la tradición sitúa el nacimiento de Jesús. --¿Quiénes son los pacientes del Hospital Sagrada Familia? ¿Sólo cristianos? --Marotta: El Hospital Sagrada Familia es la maternidad de atención primaria del distrito de Belén, aldeas de los alrededores y campos de refugiados gestionados por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA). En torno a un 60% de las familias betlemitas tienen a sus hijos en el Hospital Sagrada Familia y el 25% de las personas atendidas residen en campos de refugiados. La unidad móvil del hospital presta atención médica a quienes viven en el desierto sin agua ni electricidad. --¿Puede compartir con nosotros algunas historias de familias que se han beneficiado de los servicios del hospital? --Marotta: Mouna, de 36 años, viene del suburbio cristiano de Beit Jala y trabaja como cocinera para sostenerse ella, su marido Nadar y sus cuatro hijos. Nadar es analfabeto y está en el paro. En su quinto mes de embarazo, Mouna vino al Hospital Sagrada Familia. Había tenido un aborto el año anterior y temía perder también este bebé. Temía no poder pagar el tratamiento médico. El Hospital Sagrada Familia trató a Mouna en su clínica de día y dio a luz un bebé sano en octubre. Gracias a la generosidad de sus donantes, el hospital pudo cubrir los gastos del tratamiento médico de Mouna. Mouna y su hijo dejaron el hospital con buena salud. Aunque Firyal, de 29 años, está graduada como enfermera, está en el paro debido a la falta de oportunidades laborales en Cisjordania. Su marido, Rami, de 40 años, está graduado en administración empresarial pero tampoco pudo encontrar trabajo. Rami también sufre una pérdida de visión. Firyal y Rami tienen dos hijos y viven en una casa que heredaron en Belén. Firyal vino al hospital en marzo necesitando un parto por cesárea. Sabiendo que esto tendría un costo extra, Rami trató de llevar a Firyal a una instalación médica más barata. Firyal sabía que allí no tendría la atención que ella necesitaba de manera que se quedó en el Sagrada Familia donde pronto daría a luz a salvo. Tras estudiar la grave situación económica de la familia, el hospital cubrió el 50% de los gastos de Firyal. La generosidad de los donantes lo hizo posible. Firyal y su recién nacido dejaron el hospital con buena salud. --¿Puede explicarnos la iniciativa de la fundación para organizar una fiesta de canastillas para las madres gestantes? --Marotta: Cuando nos disponemos a celebrar el nacimiento de Jesús, pensamos que los católicos podrían compartir sus dones con aquellos menos afortunados organizando una fiesta de canastillas para las madres y niños necesitados que viven en Belén, sólo a unos pasos del lugar en que María tuvo a Jesús. Reuniendo a familiares, amigos, vecinos, escuelas católicas y parroquias, la fiesta de canastillas dará esperanza y atención a familias que afrontan peligros similares a los de la Sagrada Familia hace dos mil años. Usted y sus invitados pueden garantizar que cada recién nacido en Belén sea envuelto en pañales, alimentado y cuidado. Las fiestas de canastillas se pueden organizar todo el año, y cada uno de ustedes puede encontrar todo lo que necesita para ello en esta dirección (en inglés): http://www.birthplaceofhope.org/babyshower.html. Por ejemplo, la lista de regalos para madres y niños incluye: mantita para niño prematuro, 10 dólares; vitaminas prenatales para una madre gestante, 20$; Neceser de recién nacido: jabón, loción, champú, gasas, etc), 30 dólares; Canastilla de recién nacido, 40 dólares; consulta prenatal, 50 dólares; atención médica a una madre que vive en una zona lejana en el desierto, 100 dólares; Done el don de la vida: apadrine el nacimiento de un niño, 250 dólares. --Su sitio web se llama Maternidad de la Esperanza (BirthPlaceofHope.org). ¿Piensa que hay esperanza para el pueblo de Belén? --Marotta: La esperanza se da cada día gracias a la única unidad de cuidados intensivos neonatales en la zona. En Tierra Santa, la mayoría de las embarazadas no tienen acceso a atención prenatal y están situaciones desesperadas. La comida familiar a menudo adolece de nutrientes vitales para la madre y el niño no nacido. Estas condiciones llevan a los niños a nacer bajos de peso y con graves complicaciones de salud. Esta unidad salvavidas da a los recién nacidos --a pesar de que muchos tienen poca o ninguna oportunidad de sobrevivir-- la posibilidad de vivir al máximo de su potencial. La paz llega a cada familia que es atendida en el Hospital Sagrada Familia. Para estas familias necesitadas, un tiempo que debería ser de celebración puede ser ensombrecido por el temor de no poder costear el tratamiento. Cuando se entrevistan con la trabajadora social del hospital, se dan cuenta de que los católicos de todo el mundo se preocupan por su sufrimiento y creen que los más pobres merecen lo mejor. Para más información: www.birthplaceofhope.org. Por Karna Swanson, traducido del inglés por Nieves San Martín
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ESPECIAL Informe Especial Crisis económica y el sentido del regalo del regalo en Navidad Ante todo, un mensaje de amor MADRID, miércoles, 17 diciembre 2008 (ZENIT.org).- El regalo, en recuerdo de los dones ofrecidos al Dios niño por pastores y sabios de Oriente, tiene un sentido que va mucho más allá de lo material y es expresión de amor cristiano. No debería faltar en ningún hogar creyente el compartir con los que menos tienen: el don de la compañía a los solitarios, los excluidos, los encarcelados, los enfermos... todos aquellos que enumeran las obras de misericordia y los que el propio corazón alerta detecte. "No hay que ser rico para dar" decía san Pedro Poveda. El recuerdo evangélico del óbolo de la viuda, el villancio del "tamborilero" y otras poesías y narraciones que se pueden usar en estas fiestas, evidencian cuál es el único regalo importante. "Esta Navidad --explica a ZENIT la organización Serabuelos.org --, muchos padres y abuelos, ya sea por elección o por necesidad, se verán en la situación de explicar a los niños que muchos regalos, grandes y caros, no son el motivo de alegría en estas fechas". "Los padres que tienen que hacer recortes en su economía podrían pensar que eso restará brillo a su Navidad", comenta desde Estados Unidos Jo Robinson, que firma "Unplug the Christmas Machine: A Complete Guide to Putting Love and Joy Back Into the Season" ("Desenchufe la máquina de Navidad: una guía completa para volver a poner amor y alegría en esta temporada"), pensando en la cantidad de familias que en los últimos meses han tenido que afrontar despidos, reducción de sueldos, disminución sueldos o jubilaciones. Y agrega: "Ésta puede ser la mejor Navidad. Puede ser así si ustedes conocen de verdad a sus hijos. Ustedes saben lo que los hace felices". "Con los años, lo que los niños recordarán no serán los regalos, sino el cariño, la emoción, el recogimiento y el espíritu con que vivieron esta Navidad", dice Serabuelos.org. "Para muchas familias, quizás acostumbradas a celebrar el nacimiento del Niño Jesús haciéndose vistosos regalos, puede ser más difícil cambiar el enfoque. Pero qué mejor oportunidad para hacerlo que ahora, cuando las circunstancias de la economía mundial llaman a la austeridad. Qué mejor momento para reflexionar y tener muy presente que el protagonista de esta fiesta nació pobre en un humilde pesebre", explica. "¡Que los días de preparación para la Nochebuena no estén llenos de angustia por no poder comprar los regalos que se quisiera dar a los hijos o a los nietos! Éste debe ser un tiempo de espera en paz, y si eso se transmite a los niños, lo valorarán durante toda su vida", aconseja la organización de abuelos cristianos. Si se necesitan algunas sugerencias, podría aplicarse, por ejemplo, aunque parezca obvio, una de sentido común: "no tener miedo de ceñirse a un presupuesto". La tentación de recurrir al crédito, y vivir por encima de las propias posibilidades, puede ser fuerte pero valdría la pena evitarla y no seguirle el juego al consumismo. Otro consejo de los abuelos es "ser honesto con los hijos y los nietos sobre la situación financiera de la familia. Sin asustarlos ni dar detalles, es bueno que compartan y se hagan conscientes de la necesidad de ahorrar, de cuidar lo que se tiene". Es importante revisar con ellos su ‘lista de regalos de Navidad o Reyes' y decirles si lo que están pidiendo es o no realista. Orientarlos sobre qué tipo de obsequios pueden pedir, de acuerdo con el presupuesto que se tenga. También: añadir experiencias a la fiesta que vayan más allá de los regalos y que no supongan grandes gastos (¡esto debería hacerse aunque el dinero sobrara!). Por ejemplo: hacer galletas con la abuela, ir a dar un paseo y recolectar ramas y otros materiales para hacer guirnaldas o adornar el belén. Cocinar en familia y regalar esa comida a un vecino necesitado. Animar a los niños a confeccionar los regalos (manualidades, tarjetas, postres...)". Los abuelos, en lugar de regalos, podrían aprovechar esta importante fecha para regalar recuerdos especiales (una carta a cada nieto, una fotografía antigua autografiada, algún objeto personal...). También aconsejan disminuir la cantidad de regalos: Intercambiar en familia en lugar de regalar todos-a-todos. Se pueden idear con ellos muchas maneras de hacer divertido el momento de abrir los dones. Es bueno recordar, junto al belén, que es Jesús quien más regalos debe recibir. Cada miembro de la familia puede elegir (o tomar por sorteo) un personaje y según lo que lo caracterice, comprometerse interiormente a regalar a Jesús el cultivo especial de esa virtud durante todo el año. No olvidar, recuerda Serabuelos.org que no hace tantos años, se regalaba no lo que los niños querían, sino lo que necesitaban (calcetines, ropa interior, un pijama...). Claro que esto puede sonar muy aburrido para los hijos y nietos, pero si las condiciones por ahora no permitieran otra cosa, incluso a eso se le puede encontrar el lado divertido. Otra idea es conversar, contar historias, cantar villancicos, repasar las experiencias del año que acaba y agradecer a Dios el haberse hecho Niño para estar más cerca de cada uno. "Los padres hoy en día permiten que la televisión dicte lo que quieren sus hijos --concluye Robinson--. La comunicación entre padres e hijos (y el apoyo de los abuelos) debería ser más poderosa que esos mensajes". Por Nieves San Martín
Documentación Los desafíos de Cáritas: Mensaje navideño del cardenal Rodríguez Maradiaga Vivencias de 2008 y desafíos de 2009 CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 17 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha escrito con motivo de la Navidad el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, como presidente de Caritas Internationalis.
* * * En 2008, Caritas se
enfrentó a nuevos retos en su trabajo de ayuda humanitaria, construcción de la
paz y desarrollo.
Carta del hermano Alois de Taizé a los jóvenes Base para la meditación en el encuentro de Bruselas BRUSELAS, miércoles 24 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la carta que ha escrito el hermano Alois, prior de la comunidad ecuménica de Taizé, para ayudar a la meditación de los 40 mil jóvenes que se congregarán a finales de año en Kenia. Se conoce con el nombre de "Carta de Kenia", pues fue redactada con motivo del encuentro de siete mil jóvenes de ese país convocado por la comunidad del 26 al 30 de noviembre. * * * Por todo el mundo, la sociedad y los comportamientos se están modificando rápidamente. Posibilidades prodigiosas de desarrollo se multiplican pero aparecen también inestabilidades que acentúan las inquietudes ante el futuro. [1] Para que el progreso técnico y económico vaya a la par con una mayor humanidad, es indispensable buscar un sentido más profundo a la existencia. Frente al cansancio y al desconcierto de muchos, se plantea la cuestión: ¿de qué fuente vivimos? Desde siglos antes de Cristo, ya el profeta Isaías mostró una fuente cuando escribe: «Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, corren sin cansarse y marchan sin fatigarse.» [2] Son más numerosos que otras veces los que no encuentran esta fuente. Incluso el nombre de Dios se ha cargado de malentendidos o ha sido completamente olvidado. ¿Habría una relación entre este oscurecimiento de la fe y la pérdida del gusto por vivir? ¿Cómo desobstruir en nosotros la fuente? ¿No será estando atentos a la presencia de Dios? Ahí podemos sacar esperanza y alegría. Entonces la fuente mana de nuevo y nuestra vida adquiere sentido. Llegamos a ser capaces de asumir nuestra existencia: recibirla como un don y entregarla por nuestra parte a los que nos son confiados. Incluso con una fe muy pequeña se realiza una transformación: ya no vivimos centrados en nosotros mismos. Abriendo a Dios las puertas de nuestro propio corazón, preparamos también el camino de su venida para muchos otros. Asumir nuestra existencia Sí, Dios está presente en cada uno, creyente o no. Desde su primera página, la Biblia describe con una gran belleza poética el don que Dios hace de su aliento de vida a todo ser humano. [3] Por su existencia sobre la tierra, Jesús ha revelado el infinito amor de Dios por cada persona. Entregándose hasta el extremo, ha puesto el sí de Dios en lo más hondo de la condición humana. [4] A partir de la resurrección de Cristo, ya no podemos desesperar del mundo o de nosotros mismos. Desde ese momento, el aliento de Dios, el Espíritu Santo, nos ha sido dado para siempre. [5] Por su Espíritu que habita en nuestros corazones, Dios dice sí a lo que somos. No podemos dejar de escuchar estas palabras del profeta Isaías: «El Señor encontrará en ti su placer, y tu tierra será desposada. » [6] Consintamos entonces en lo que somos o no somos, hasta asumir aquello que no hemos elegido, pero que forma parte de nuestra vida. [7] Atrevámonos a crear incluso a partir de lo que no es perfecto. Y encontraremos una libertad. Incluso sobrecargados, recibiremos nuestra vida como un don y cada día como un hoy de Dios. [8] Impulsados para ir más allá Si Dios está en nosotros, también Él va delante de nosotros. [9] Nos toma tal como somos, pero nos lleva también más allá de nosotros mismos. A veces viene a perturbar nuestra existencia, a trastornar nuestros planes y proyectos. [10] La vida de Jesús nos introduce en esta perspectiva. Jesús se dejaba conducir por el Espíritu Santo. No cesaba de referirse a la presencia invisible de Dios su Padre. Ese es el fundamento de su libertad, que le condujo a entregar su vida por amor. En él, relación con Dios y libertad no se oponen jamás sino que se refuerzan mutuamente. [11] En todos nosotros se encuentra el deseo de un absoluto hacia el cual tendemos con todo nuestro ser, cuerpo, alma, inteligencia. Una sed de amor arde en cada uno, desde los niños pequeños hasta los ancianos. Ni siquiera la más grande intimidad humana puede apagarla completamente. Estas aspiraciones, las sentimos a menudo como ausencias o un vacío. A veces pueden llevarnos a la dispersión. Pero lejos de ser una anomalía, forman parte de nuestra persona. Son un don, pues contienen ya la llamada de Dios a abrirnos. Entonces cada uno es invitado a interrogarse: ¿qué pasos se me pide dar ahora? No se trata necesariamente de « hacer más ». A lo que somos llamados es a amar más. Y como el amor tiene necesidad de todo nuestro ser para expresarse, hemos de buscar, sin demorarnos un minuto, cómo estar atentos a nuestro prójimo. Lo poco que podamos, hemos de hacerlo Ayudarnos mutuamente a profundizar en la fe: Demasiados jóvenes se sienten solos en su caminar interior. A dos o tres personas ya les es posible ayudarse mutuamente, compartir, orar juntos, incluso con los que dicen estar más próximos a la duda que a la fe. [12] Este compartir encuentra un gran apoyo si se integra en la Iglesia local. [13] Ella es la comunidad de comunidades, donde todas las generaciones se encuentran y donde las personas no se han escogido. La Iglesia es la familia de Dios: comunión que nos saca del aislamiento. Ahí somos acogidos, ahí el sí de Dios a nuestra existencia se actualiza, ahí encontramos el consuelo indispensable de Dios. [14] ¡Si las parroquias y los grupos de jóvenes fueran ante todo lugares de bondad del corazón y de confianza, lugares acogedores donde estamos atentos a los más débiles! Rebasar las barreras de nuestras sociedades: Para participar en la construcción de una familia humana más unida, ¿no es una de las urgencias mirar el mundo « desde abajo »? [15] Esta mirada implica una gran simplicidad de vida. Las comunicaciones se hacen cada vez más fáciles pero al mismo tiempo las sociedades permanecen compartimentadas. El riesgo de la indiferencia recíproca no cesa de crecer. ¡Rebasemos las barreras de nuestras sociedades! ¡Vayamos hacia los que sufren! ¡Visitemos a los que han sido dejados de lado, maltratados! ¡Pensemos en los inmigrantes tan cercanos y sin embargo a menudo tan lejanos! [16] Allí donde el sufrimiento crece, se ve frecuentemente multiplicarse proyectos concretos que son otros tantos signos de esperanza. Para luchar contra las injusticias, las amenazas de conflictos y favorecer un compartir de los bienes materiales, es indispensable adquirir competencias. La perseverancia en los estudios o en una formación profesional puede ser también un servicio a los demás. Si hay pobrezas e injusticias escandalosas que saltan a la vista, hay también pobrezas menos visibles. La soledad es una de ellas. [17] Los prejuicios y malentendidos se transmiten a veces de generación en generación y pueden conducir a actos de violencia. Hay también formas de violencia aparentemente anodinas, pero que causan estragos y humillaciones. La burla es una de ellas. [18] Donde estemos, busquemos, solos o con otros, algunos gestos que realizar en situaciones de dificultad. Descubriremos así la presencia de Cristo incluso allá donde no lo hubiéramos esperado. Resucitado, está ahí, en medio de los humanos. Va por delante de nosotros por los caminos de la compasión. Y ya ahora, por el Espíritu Santo, renueva la faz de la tierra. ---------------------------------- NOTAS [1] En muchos países, a pesar del crecimiento mundial y las esperanzas de desarrollo, los barrios de chabolas aumentan su extensión en lugar de disminuir y el paro golpea duramente, especialmente a los jóvenes. En África, la rapidez del progreso técnico amenaza con sofocar el sentido de las maduraciones lentas, tan fecundas en la vida tradicional. Por otro lado, la solidaridad familiar y étnica se debilita. ¿Cómo devolver a la vida este valor y ensancharlo más allá de los límites de la familia y las etnias? Esto contribuiría a disminuir el número de jóvenes que parten, atraídos por países donde el nivel de vida es más elevado, sin que puedan siempre medir las consecuencias de tal decisión. [2] Isaías 40,31. Ya en el tiempo en que esta palabra fue pronunciada, el cansancio era una realidad: « Yo me decía: me he fatigado en vano, para nada he gastado mis fuerzas. » (Isaías 49,4) Y aún más: « Los jóvenes se fatigan y se cansan, llegan los jóvenes a vacilar. » (Isaías 40,30). Pero el profeta reaviva la esperanza: « El Señor es un Dios eterno, da fuerza a los fatigados. » (Isaías 40,28-29) [3] Es verdad que tantos obstáculos amenazan con sofocar la vida: injusticias, violencia entorno a nosotros, el espíritu competitivo, nuestros errores, el miedo o una cierta cerrazón frente al que es diferente, una falta de estima de nosotros mismos... [4] En vastas regiones de África, por ejemplo entre los cristianos Masai, se ve a Cristo como un hermano mayor. Esto se corresponde con una expresión de los primeros cristianos: Cristo es « el primogénito de un gran número de hermanos y hermanas» (Romanos 8,29). Por su muerte y resurrección, Jesús transciende las solidaridades familiares y étnicas (ver Colosenses 1,18-20). [5] En las lenguas bíblicas, « aliento » y « espíritu » son una misma palabra. Los profetas han anunciado que, por el Espíritu Santo, Dios mismo habitará en el ser humano (Ezequiel 36,26-27). Por la venida de Cristo, por su muerte y resurrección, el Espíritu Santo se da « sin medida » (Juan 3,34). Desde entonces, el Aliento de Dios está en continua actividad en la humanidad, para que un día ella llegue a formar un solo Cuerpo en Cristo. [6] Isaías 62, 1-4. [7] Asumir las realidades presentes no significa aceptarlo todo, ni sufrir pasivamente los acontecimientos. Podemos ser conducidos a resistir una situación injusta o a denunciarla. [8] Uno de los primeros libros de hermano Roger llevaba por título Vivir el hoy de Dios (1958). Hermano Roger estaba convencido de la importancia para los creyentes de estar plenamente presentes en la sociedad actual, y a no vivir en la queja y la nostalgia del pasado o en una huida hacia un futuro ilusorio. Sólo en el momento presente podemos encontrarnos con Dios y vivir de él. [9] Un cristiano africano, san Agustín, escribía esta oración en el siglo IV: "Tú me eras más íntimo que mi propia intimidad y más elevado que mis cumbres." (Confesiones Libro III, 6.11) [10] « Mis planes no son vuestros planes », dice el Señor (Isaías 55,8). La Virgen María también ha consentido en ir más allá, incluso ante la incomprensible muerte de su hijo, creyendo que Dios es fiel a su promesa de vida. [11] En el Sínodo de los Obispos de octubre de 2008 en Roma, el cardenal Danneels, arzobispo de Malinas-Bruselas, declaró: « La fuerza de la palabra implica la libertad de la respuesta por parte de quien la escucha. Este es precisamente el peculiar poder de la Palabra de Dios. Ella no elimina la libertad del que la escucha, sino que la fundamenta. » [12] Jesús dijo: « Cuando dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. » (Mateo 18,20) [13] Los primeros cristianos « eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la comunión fraterna, en la fracción del pan y en las oraciones. » (Hechos 2,42) En África, como en América Latina y en ciertos países de Asia, los cristianos se reúnen no sólo en las parroquias, sino también en pequeñas comunidades eclesiales por barrios y pueblos. Oran juntos y se sostienen mutuamente. Hay un calor humano y un compromiso personal de cada uno que contribuye a hacer de la Iglesia un auténtico lugar de comunión. [14] En África, se ve la Iglesia a menudo como la familia de Dios, y Dios como una madre que consuela. Ya el profeta Isaías escribía: « Dios dice: como aquel a quien su madre consuela, así os consolaré yo. » (Isaías 66,13) Ver también Isaías 49,13-15. Contemplar a la Iglesia con esta mirada nos estimula a buscar su unidad. No podemos resignarnos pasivamente a que la familia de Dios permanezca dividida en múltiples confesiones. [15] El teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer pertenecía a un medio bastante privilegiado, pero durante la segunda guerra mundial, su compromiso con la resistencia lo arrojó a la precariedad, y más tarde le condujo a la prisión y a la muerte. Escribió en 1943 : « Es una experiencia de valor incomparable haber aprendido de repente a mirar los acontecimientos de la historia mundial desde abajo, desde la perspectiva de los excluidos, de los sospechosos, de los maltratados, de la gente sin poder, de los oprimidos y los rechazados, en una palabra: de los que sufren.» [16] Aunque, felizmente, se hacen hoy esfuerzos para sostener a las culturas amenazadas de extinción, es verdad que ninguna cultura se desarrolla en el aislamiento. En la hora de la mundialización, el mestizaje de culturas no es sólo inevitable, es una ventaja para nuestras sociedades. [17] Un proverbio de Kenia recuerda: « No hay hombre que no pueda convertirse en huérfano. » [18] Hermano Roger escribía en La Regla de Taizé (1954): « La burla, ese veneno de una vida común, es pérfida porque mediante ella se lanzan presuntas verdades que no se tiene el valor de decirlas a la cara. Cobarde, porque arruina la persona de un hermano ante los demás.»
No virus found in this outgoing message. Síntesis 24/12/08
23 december ZS081223 (a)SANTA
SEDE Santa Sede Benedicto XVI quiere visitar Tierra Santa en mayo Anuncia el patriarca latino de Jerusalén JERUSALÉN, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI quiere visitar Tierra Santa en el próximo mes de mayo, ha revelado este martes el nuevo patriarca latino de Jerusalén, Su Beatitud este Fuad Twal. El patriarca hace el anuncio en una rueda de prense que convocó este martes para presentar su primer mensaje de Navidad, el patriarca "Es con felicidad que anunciamos el deseo de Su Santidad el Papa Benedicto XVI de visitar Tierra Santa como peregrino en mayo próximo. El pontífice desea rezar con nosotros y para nosotros y tener un conocimiento de primera mano de las duras condiciones de nuestra región", escribe el patriarca. En sus respuestas a las preguntas de los periodistas, el patriarca explicó que se ha decidido tras la invitación que presentaron, en primer lugar, los obispos católicos de Tierra Santa, y después las autoridades civiles involucradas: Jordania, Israel y Palestina. Los periodistas preguntaron si la Iglesia exige como condición para que tenga lugar el viaje del Papa la firma del acuerdo pendiente entre la Santa Sede e Israel o garantías para que los religiosas puedan recibir el visto. "No hemos hecho un intercambio --respondió el patriarca--. Cada visita del Papa es una visita pastoral, pero el Papa es también un jefe de Estado, y nosotros esperamos que su visita pueda hacer avanzar las naturaleza de las relaciones entre todos nosotros, y que lleve a resoluciones". La Comisión bilateral entre la Santa Sede e Israel se reunirá cuatro veces desde aquí a finales de marzo, celebrando un encuentro general en el mes de abril. El Año Paulino, una peregrinación "interior y exterior", afirma el Papa En su discurso ayer a la Curia Romana CIUDAD DEL VATICANO, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- El Papa explicó la trascendencia de la celebración, durante este 2008, del bimilenario del nacimiento del apóstol San Pablo, como uno de los tres ejes, junto con el Sínodo de la Palabra y los viajes a Sydney, Francia y Estados Unidos, de este año que concluye. El Papa explicó, en su tradicional discurso de felicitación de Navidad a la Curia Romana, en el que hace un balance del año, que el 2008 ha sido un año abundante en efemérides, cono el cincuentenario de la muerte de Pío XII y de la elección de Juan XXIII, o los cuarenta años de la Humanae Vitae, por ejemplo. Sin embargo, señaló, el Año Paulino es más que un recuerdo, pues "la mirada de la memoria se ha dirigido aún más atrás de los acontecimientos del siglo pasado, y precisamente así nos ha dirigido hacia el futuro". "Pablo no es para nosotros una figura del pasado. Mediante sus cartas, nos habla aún hoy. Y quien entra en diálogo con él, es empujado por el hacia el Cristo crucificado y resucitado", añadió. El Año Paulino, explicó, "es un año de peregrinación no sólo en el sentido de un camino exterior hacia los lugares paulinos, sino también, sobre todo. En una peregrinación del corazón, junto con Pablo, hacia Jesucristo". El Papa subrayó la importancia ecuménica de este bimilenario, y recordó que en la ceremonia de inauguración, en la Basílica de san Pablo Extramuros, estaban presentes el Patriarca ecuménico Bartolomé I de Constantinopla así como representantes de muchas otras Iglesias y comunidades eclesiales . "En definitiva, Pablo nos enseña también que la Iglesia es Cuerpo de Cristo, que la Cabeza y el Cuerpo son inseparables y que no puede haber amor a Cristo sin amor a su Iglesia y a su comunidad viviente", concluyó. Cardenal Bertone: Pío XII es un gran Papa "injustamente vilipendiado" El pasado domingo se clausuraron los actos por el cincuentenario de su muerte MONTEFIASCONE, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Pío XII fue "fue un "sincero amigo de la humanidad y un fiel servidor de la Iglesia", un "auténtico arquitecto de la paz", que "hoy es injustamente vilipendiado".. Con estas palabras del cardenal Tarsicio Bertone, secretario de Estado vaticano, concluyó el pasado domingo en la concatedral de Montefiascone (Viterbo, Italia) la celebración del cincuentenario de la muerte de este papa. El purpurado dedicó la homilía a la figura de este papa y a sus esfuerzos por la paz durante la segunda guerra mundial, no sólo invocándola sino también trabajando por ella "dando refugio a los hebreos que huían de la furia nazi". De forma particular, y ante las próximas fiestas de Navidad, el cardenal Bertone recordó otra Navidad muy distinta, la de 1942, en plena conflagración mundial, cuando el pontífice emitió su famoso radiomensaje en el que hacía un urgente llamamiento por la paz. "En él indicó al mundo los cinco puntos esenciales para construir una paz sobre fundamentos sólidos en una sociedad nueva: reconocimiento y tutela de los derechos y la dignidad de la persona humana, centralidad de la familia, dignidad del trabajo y salarios justos, seguridad jurídica mediante un ordenamiento jurídico justo, y una concepción del Estado al servicio de la persona. Pero Pío XII, recordó el cardenal Bertone, "no se limitó a proclamar la necesidad de la paz, sino que llevó adelante una conocida e intensa actividad caritativa a favor de las familias afectadas por los trágicos acontecimientos bélicos". De la misma forma, "cuando se desencadenó la persecución contra los hebreos, impartió disposiciones precisas y urgentes a las instituciones católicas de Roma, para que abrieran las puertas a hombres, mujeres y niños, y pudieron salvarse gracias al valor y a la sensibilidad del Papa y de la Iglesia". Finalmente, el purpurado se refirió a la coincidencia con el 60 aniversario de la Declaración de los Derechos del Hombre, y reafirmó que esos derechos "inalienables y universales" hoy "corren riesgo a causa del individualismo y del relativismo cultural y ético que caracteriza a nuestro tiempo". Novedades litúrgicas para las celebraciones presididas por el Papa Monseñor Marini: "No se trata de hacer cosas nuevas, sino de hacer las cosas de modo nuevo" CIUDAD DEL VATICANO, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Este año están previstas algunas novedades, como la colocación de la imagen de la Virgen con el Niño o el canto de las Calendas, en los ritos litúrgicos de Navidad presididos por el Papa en la Basílica de San Pedro. Estos cambios, según monseñor Guido Marini, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, responden al objetivo, "no de hacer cosas nuevas, sino de hacer de forma nueva" algunos signos litúrgicos ya existentes. Monseñor Marini explicó estos cambios en una entrevista concedida a L'Osservatore Romano, en la que subrayó que las celebraciones litúrgicas del tiempo de Navidad "deben conducir a los fieles a la contemplación del misterio de la Encarnación", frente al cual "todo debe contribuir a suscitar asombro: las palabras, los gestos, los silencios, la música, los signos, el canto, el rito en su conjunto". Entre las novedades de estos ritos, el prelado explicó en primer lugar que la "bella escultura policromada que representa a la Virgen en el trono con el Niño que bendice se colocará junto al altar de la confesión desde la Nochebuena hasta el día de la Epifanía, y no sólo en la Solemnidad de la Santísima Madre de Dios". "Se ha querido subrayar así que el tiempo de Navidad es un tiempo mariano -explicó-. La Virgen Santa no distrae la atención del misterio del Hijo de Dios que se hace hombre, sino al contrario,. Ayuda a comprenderlo en su significado verdadero". Se dará también importancia al tiempo de la preparación a la celebración, para que "el alternarse de las lecturas, oración y música ayude a preparar el alma de todos los presentes al clima de recogimiento adecuado", como el breve momento de silencio previsto tras la homilía del Santo Padre y tras la distribución de la comunión. Respecto a la noche de Navidad, como en años pasados, está prevista una breve vigilia de oración en preparación a la Santa Misa de la noche, pero este año "se enriquecerá con el canto de las Calendas, trasladado desde la celebración eucarística". Este antiguo texto que anuncia el nacimiento histórico del Salvador, será el último acto de la vigilia y dará comienzo a la procesión de inicio de la Misa. "En el canto del Gloria, en cambio, tras la entonación del Santo Padre, doblarán las campanas con acompañamiento del órgano, pero no se hará el tradicional rito de ofrenda de flores de los niños en representación de los distintos continentes. Esta ofrenda se traslada al final de la celebración eucarística, cuando el Pontífice se acerque al belén para colocar la imagen del Niño Jesús", explicó. Respecto a la bendición Urbi et orbi, monseñor Marini señaló que el Papa no llevará la capa pluvial. "Se ha preferido optar por la muceta con la estola, al tratarse de una bendición solemne que no comporta un rito particular". Este año, además, en la fiesta del Bautismo del Señor, el papa celebrará en el altar de la Capilla Sixtina. "Se celebrará nuevamente en el antiguo altar para no alterar la belleza y armonía de esta joya arquitectónica, preservando su estructura desde el punto de vista celebrativo, y usando una posibilidad contemplada por la normativa litúrgica". "Esto supone que el Papa en algunos momentos, junto con los fieles, se volverá hacia el Crucifijo, subrayando también así la orientación correcta de la celebración eucarística: la orientación al Señor". Entre otros elementos, el prelado subrayó que las lenguas elegidas para las lecturas y para las intenciones dela oración de los fieles quieren reflejar la participación de personas procedentes de los distintos países del mundo, mientras que el latín usado en la celebración "expresa la unidad y la catolicidad, incluso en la diversidad de las pertenencias lingüísticas". "Al canto de Vísperas del último día del año seguirán, también esta vez, la Exposición del Santísimo Sacramento con el canto del Te Deum de acción de gracias y la consiguiente bendición eucarística, que pondrán de manifiesto la centralidad de la adoración en la vida de la Iglesia". En la Misa del 1 de enero tomarán parte, en la presentación de las ofrendas y en la lectura de las intenciones de la oración de los fieles, algunos niños y adultos procedentes del Líbano, mientras que para la Solemnidad de la Epifanía, el Papa vestirá una casulla de Pablo VI, "como ya ha hecho en alguna celebración, para subrayar una vez más el necesario equilibrio en el uso litúrgico de cosas nuevas y antiguas". En resumen, observó, "el nacimiento de Jesús no es sólo un hecho del pasado", sino "un hecho que aún hoy se hace vivo y presente en la celebración litúrgica. Precisamente por eso la Navidad se caracteriza por la alegría". "El encuentro con el misterio de Dios, cuando es auténtico, no puede dejar de provocar un cambio en la existencia", explicó el prelado, y subrayó la importancia de que el rito "resplandezca luminoso y, por tanto, capaz de hacer partícipes a todos del misterio celebrado".
No virus found in this outgoing message. ZS081223 (b)El custodio de Tierra Santa ayuda a Papá Noel en Belén Visita y regalos para la Casa del Niño BELÉN, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Con un poco de anticipación, este domingo, el custodio franciscano de Tierra Santa, el padre Pierbattista Pizzaballa, ha visitado Belén para llevar regalos a los pequeños. La Casa del Niño es una obra social de la Custodia que acoge a chicos -exclusivamente varones- provenientes de familias necesitadas. En su segundo año de vida, ha alcanzado su límite de acogida. Desde el comienzo del año escolar hay 30 chicos, de los que 16 son internos. Las edades van desde los 6 hasta los 18 años. En ese día estaban todos presentes, acompañados por algún miembro de sus familias, para celebrar la misa del último domingo de Adviento. El custodio de Tierra Santa presidió la celebración, acompañado por fray Peter Vasko, de la Fundación Franciscana para la Tierra Santa, que ayuda a financiar la Casa junto a la ONG franciscana italiana Asociación de Tierra Santa. Apoyándose en los textos de la liturgia del día, pregunta: "¿De dónde es el rey David?". Los chicos, tímidos, vacilan. El custodio insiste: "Venga, ¿de dónde es el rey David?"... y comienzan a elevarse las voces, en un gracioso desorden: "¡De Belén!". "Y, ¿qué hizo el rey David?", preguntó el custodio. "Construyó su casa". "¿Y después?", insistió el franciscano. "¡Una iglesia!". El custodio sonríe, y también la asamblea. "Construyó una casa para Dios, un templo. Y Dios, ¿estaba de acuerdo?". "Siiiiiiiiiiiii". Y el sacerdote preguntó:"¿Seguro?". Silencio... uno de los más avispados empieza a pensar que quizá habría sido mejor responder "no". Los chicos escuchan lo más atentamente que pueden al custodio, el cual les explica que cuando el Señor lo quiso, se eligió para Él una casa, haciendo nacer a Jesús gracias al "sí" de María, y que si también nosotros decimos "sí" al Señor, entonces, gracias a nosotros, Jesús continuará naciendo en el mundo. La misa sigue, animada por los cantos de los mismos chicos, un pequeño coro en el que las voces no están todas perfectamente entonadas, pero que sin embargo participan unánimes en la alegría y la dicha. Al final de la misa, en torno a un refresco se reúnen todos compartiendo la amistad, a la espera de "Santa Claus", el Papá Noel. Por fin llega, trayendo montones de regalos. El padre custodio y fray Peter le ayudan en su labor, y los niños están confusos y al mismo tiempo contentos alborozados.
Los obispos iraquíes, esperanzados ante los gestos de apoyo a los cristianos en Navidad Confían en que se den "pasos concretos" para acabar con la discriminación BAGDAD, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Los obispos iraquíes agradecen los gestos de apoyo a los cristianos recibidos en los últimos días de las autoridades y líderes religiosos con motivo de la próxima celebración de la Navidad, y confían en que éstos signifiquen un mayor empeño en acabar con la discriminación que sufren los cristianos en este país. En declaraciones a la agencia italiana Asianews, los prelados mostraron su confianza en que estos gestos de apoyo sean "pequeñas señales de esperanza" de que la situación de la comunidad cristiana cambie. El pasado 20 de diciembre, el Ministerio del Interior iraquí organizó en Bagdad una fiesta pública en apoyo de los cristianos, en la que se colocó un árbol de Navidad, un Papá Noel, imágenes de Jesús y de María y la bandera de Iraq. En ella participaron muchos niños. La fiesta tenía como objetivo premiar a las personas que se han distinguido en el diálogo interreligioso, así como animar a los cristianos que han emigrado del país a volver a él. Los obispos agradecieron este "gesto de amistad hacia los cristianos", así como la "condena simbólica de la violencia" sufrida en los últimos años, pero algunos manifestaron su temor de que se trate solo de una fachada para ocultar la inacción a la hora de tutelar los derechos de la minoría cristiana. Para monseñor Shleiman Warduni, sigue habiendo "muchas cuestiones sin resolver", como la cancelación del artículo 50 de la ley electoral que limita la representación política de los cristianos, así como la discriminación en el ámbito laboral. Otro caso difícil es el de los cristianos de Mosul, que deberán celebrar los actos religiosos de día por miedo a los ataques fundamentalistas, a pesar de que está prevista una mayor presencia policial para protegerles. Con todo, los obispos se muestran esperanzados ante estos y otros gestos de apertura. Monseñor Rabban Al Qas, obispo de Ammadiya ed Erbil (zona cercana al Kurdistán), explicó que la televisión curda ha anunciado la emisión en directo de la Misa de Navidad. Por su parte monseñor Louis Sako, arzobispo de Kirkuk, afirma a Asianews haber recibido visitas de delegaciones "árabes, turcomanas y kurdas para felicitar la Navidad a la comunidad cristiana". "Aún entre tantas persecuciones, podemos sentir un clima de mayor solidaridad", añadió.
Por primera vez llega la llama de Belén a México Para llevar a todos los hogares una "luz de esperanza" MÉXICO, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).Por primera vez ha llegado a México la llama que los scouts transmiten desde Belén y que se distribuye por Europa y Estados Unidos. La llama llegó al Templo Expiatorio Cristo Rey (Antigua Basílica de Guadalupe) para quedarse encendida toda la Navidad hasta el 2 de febrero. La llama que los scouts de Austria encienden todos los años en estas fechas en el mismo lugar donde nació Jesucristo se convierte año tras año en una red de transmisión que abarca diversos países de Europa, Estados Unidos y por vez primera México, según explica Fides, agencia de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos. La tradición nació en 1990, cuando dirigentes scouts austriacos emprendieron este gesto que pretende hacer llegar a todos los hogares una "luz de esperanza". El acto se fue extendiendo por toda Europa. También, los scouts norteamericanos viajaron este año para llevar la llama de Belén desde Austria hasta Nueva York. En Chicago, los mexicanos retomaron la Luz de Belén para hacerla llegar a México. Tras cruzar la frontera pasaron por Nuevo Laredo, Monterrey, San Luis, Querétaro y el 17 de diciembre llegaron a la ciudad de México. En su paso por las diversas ciudades la llama ha ido llegando a diversas comunidades y de este modo lograr que el 24 de diciembre, todos los hogares cuenten con la luz. El rector del Templo Expiatorio Cristo Rey, monseñor Pedro Agustín Rivera, compartió la llama primeramente con los medios de comunicación y les encargó hacerla llegar a sus hogares y sus centros de trabajo, además, les pidió que transmitieran el mensaje a través de los noticiarios que representan. Por último afirmó que la llama se mantendrá encendida en el monumento de la Villa hasta el 2 de febrero, día de la Candelaria, para que las familias puedan encontrarla allí y llevarla a sus hogares.
Cuatro años tras el gran tsunami, Cáritas inicia el desarrollo a largo plazo En el sudeste asiático CIUDAD DEL VATICANO, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).-Cuando se cumplen cuatro años del devastador tsunami que arrasó el 26 de diciembre de 2004 las costas del Golfo de Bengala de India, Sri Lanka, Indonesia y Tailandia, Cáritas ha puesto en marcha una nueva etapa de trabajo en la región dirigida a impulsar proyectos de desarrollo a largo plazo en cada uno de los cuatro países afectados. Desde 2004, la red internacional de Cáritas y cada una de las Cáritas nacionales de los países afectados han impulsado una intensa labor de ayuda humanitaria para paliar los efectos de una catástrofe natural que dejó tras de sí más de 220.000 fallecidos y unos 22.000 desaparecidos, provocó el desplazamiento de 1.500.000 personas y afectó a una población estimada entre 4 y 6 millones de personas en todo el Sudeste Asiático. La acción de Cáritas se ha desarrollado en el marco de los Planes de Emergencia y Reconstrucción diseñados por cada una de las Caritas locales y que han supuesto una inversión de 100.173.000 dólares en Sri Lanka, de 6.180.000 dólares en Tailandia, de 261.770.000 dólares en Indonesia y de 117.500.000 dólares en India. En total, en los últimos cuatro años la red internacional de Cáritas ha destinado a los programas a favor de las victimas del maremoto un total de 485.623.000 dólares (unos 373 millones de euros). Cáritas Española ha sido uno de los miembros de la red internacional de Cáritas que ha asumido mayor liderazgo en la respuesta a esta emergencia. Desde 2004, viene ofreciendo un importante apoyo económico y técnico a los planes nacionales de emergencia y reconstrucción a través de la campaña "Cáritas con el Sudeste Asiático". En India, Cáritas Española ha invertido en el último cuatrienio 7,8 millones de euros; en Indonesia, 3,2 millones; en Tailandia, 3 millones; y en Sri Lanka, 4,1 millones. En total, las ayudas canalizadas entre 2004 y 2008 por Cáritas Española a las zonas afectadas ascienden a 16.680.344 euros. Los destinatarios que han sido objeto de opción preferente de Cáritas han sido las mujeres, los niños, los ancianos, los discapacitados, los pescadores, los inmigrantes, y los refugiados y desplazados. Y, en todos los casos, aquellas personas a las que no ha llegado la acción de otras redes y organizaciones. Todas las acciones desarrolladas para responder a las necesidades de cientos de miles de damnificados se ha basado en los principios que inspiran el trabajo de Cáritas en el terreno de la cooperación: solidaridad, subsidiariedad, fraternidad, transparencia, independencia, austeridad y eficiencia. Por sectores de actividad, el apoyo de Cáritas Española se ha dirigido de forma prioritaria a la recuperación de los medios de vida de los damnificados y a garantizar aspectos básicos como la alimentación, la salud, la atención psicosocial, la educación, el alojamiento temporal y la construcción de viviendas, el suministro de agua y el saneamiento, además de la formación de las comunidades afectadas en programas de prevención de desastres y la creación de cooperativas.
Colaboración con congregaciones religiosas En el marco de los programas de reconstrucción del maremoto en el Sudeste Asiático, Caritas Española ha venido desarrollando una estrecha colaboración con diversas congregaciones religiosas presentes en el terreno desde antes del tsunami y que sumaron su acción misionera a paliar los efectos de la catástrofe entre los damnificados. La coordinación ha sido especialmente intensa con la Compañía de Jesús en Indonesia; con los Carmelitas, los Claretianos y los Hermanos del Amor Misericordioso en India; y con los Religiosos Camilos en Tailandia. Todas estas congregaciones han aportado a la reconstrucción en los últimos cuatro años un total de 2,12 millones de euros. Nueva fase de desarrollo Una vez culminados los objetivos y plazos de ejecución identificados en cada uno de los planes nacionales de reconstrucción, Caritas Española va a mantener su colaboración activa y fraterna con las Cáritas de India, Sri Lanka, Indonesia y Tailandia a través del apoyo y el acompañamiento de las siguientes líneas estratégicas de desarrollo a largo plazo: - Fortalecimiento comunitario y desarrollo integral sostenible. - Formación en prevención y reducción de riesgos al desastre. - Estrategias de mediación ante conflictos. - Consolidación de las organizaciones locales. Obispos chilenos recuerdan en Maipú la mediación papal de 1978 Invitan a Chile y Argentina a cultivar la paz como un regalo SANTIAGO, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).Con la presencia de las más altas autoridades de los respectivos países, los obispos católicos de Chile y Argentina agradecieron a Dios por el don de la paz, en Misas celebradas este lunes en los santuarios marianos del Carmen en Maipú y de Luján en Buenos Aires. De este modo, las Iglesias de ambos países conmemoraron el 30º aniversario del inicio de la Mediación Pontificia para el diferendo austral, cuya aceptación Juan Pablo II anunció el 22 de diciembre de 1978. En el Santuario nacional de Maipú la Eucaristía fue presidida por monseñor Alejandro Goic, obispo de Rancagua y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile; y concelebrada por el nuncio apostólico, el arzobispo Giuseppe Pinto; el arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz, y otros obispos, según informa el servicio de información de esa Conferencia. La celebración contó con la asistencia de las principales autoridades del país, encabezadas por la presidenta de la República, Michelle Bachelet. Concurrieron ministros de estado, comandantes en jefe de las fuerzas armadas y de orden, magistrados judiciales, legisladores, diplomáticos, juristas vinculados al proceso de la Mediación Pontificia, y familias trasandinas residentes en nuestro país, además de delegaciones de instituciones de la Defensa, comunidades argentinas y numerosos fieles. Signo común de unidad y paz Antes de la Misa, se realizó en ambos países un signo común del compromiso de ambos pueblos en favor de la paz. En Maipú, monseñor Alejandro Goic entregó a la Conferencia Episcopal Argentina una imagen de Nuestra Señora del Carmen, imagen que fue recibida por una familia trasandina residente desde hace 13 años en Chile y formada por Gustavo Berrino, su esposa Inés y sus cuatro hijos. En tanto, el chileno Miguel Bahamondes junto a su familia recibieron en Buenos Aires de manos del Cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y Presidente de la Conferencia Episcopal trasandina, la imagen de Nuestra Señora de Luján que será posteriormente entregada al Episcopado chileno. A la eucaristía celebrada en Argentina asistió la Mandataria del hermano país, Cristina Fernández junto a diversas autoridades; entre ellas, el embajador chileno, Luis Maira. Durante su homilía , monseñor Goic revivió los dramáticos momentos que se vivían hace 30 años cuando las instancias de diálogo para resolver el diferendo limítrofe austral entre ambos países estaban agotadas y la amenaza de la guerra asolaba a los poblados australes chilenos y argentinos. Un día como hoy, hace 30 años, el Santo Padre Juan Pablo II acogía la voluntad de ambas naciones para acudir a él como facilitador del encuentro. "La Mediación Pontificia que salvó por la vía del diálogo el diferendo marítimo austral entre nuestros países, es una prueba contundente del amor de Dios hacia nuestros pueblos. El Hijo de Dios Vivo que se hace pequeño para derribar nuestra soberbia, el Príncipe de la Paz, atendía la plegaria de tantos hombres y mujeres humildes, convencidos de nuestra vocación de entendimiento y no de enfrentamiento", señaló el Presidente de la Conferencia Episcopal. Monseñor Goic explicó la razón que movió a las Iglesias de Argentina y de Chile a celebrar esta Eucaristía de Acción de gracias por el don de la paz: "Porque la memoria es patrimonio de nuestros pueblos, y la amenaza de la guerra es un episodio crítico que no conviene echar en el olvido. Para que las generaciones actuales y futuras aprendan de nuestro pasado reciente. Entre tantos reproches y culpas, he aquí un aprendizaje: cuando los pueblos creen en la paz, a pesar de los desencuentros y diferendos, el Dios de la Paz está con nosotros". Obispos argentinos recuerdan en Luján la mediación papal de 1978 LUJÁN, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org-AICA).- "La paz entre ambos pueblos goza de buena salud. Ahora el desafío interno es construir una paz social más sólida sobre la base de la justicia y la solidaridad", pidió el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, obispo de San Isidro, en la homilía que pronunció en la basílica de Nuestra Señora de Luján, durante la misa celebrada en conmemoración del inicio, hace 30 años, de la mediación papal en el diferendo por el canal Beagle, que evitó la guerra entre la Argentina y Chile. A la celebración eucarística, presidida por el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, asistió la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner; el vicepresidente, Julio Cobos; el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli; representantes de los tres poderes del Estado, sindicalistas, empresarios, productores rurales y miembros de otros credos. Monseñor Casaretto consideró que "los argentinos necesitamos privilegiar el bien común por sobre los intereses personales" y exhortó a "dejar de lado todo lo que nos distancia y enfrenta" para tratar de "encontrarnos en aquello que nos acerca", por lo que pidió "dialogar más". "Hoy somos partícipes de que María de Luján y Nuestra Señora del Carmen siguen velando por la paz de los dos pueblos", subrayó. Simultáneamente fue celebrada una Eucaristía en el santuario chileno de Maipú, al otro lado de la Cordillera de los Andes, a la que asistió la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. Tras destacar que "hace 30 años pudimos haber elegido la guerra, pero optamos por la paz, y así se logró superar el error de enfrentar y dividir", el obispo insistió en resaltar el sentido de la celebración eucarística: "A Dios le elevamos nuestra gratitud", aseveró. Monseñor Casaretto exhortó a orientar la vida "hacia la solidaridad y la concordia" y, de cara al bicentenario de la patria, trabajar para "lograr juntos un país con plena inclusión social". Una lucecita que se convirtió en luz En otro momento de la homilía, el prelado se refirió a la "oportuna intervención" el 22 de diciembre de 1978, de "ese joven Papa, hombre de Dios, Karol Wojtyla, quien conocedor del horror de la guerra, asumió de modo valiente" la mediación y envió al cardenal Antonio Samoré como su representante. Aquel purpurado vaticano dijo a su colaborador más inmediato, monseñor Faustino Sainz Muñoz, actual nuncio en Gran Bretaña: "Vamos a necesitar un océano de paciencia". Paciencia, acotó, para "vencer la violencia, diálogos difíciles para vencer la obstinación...", reveló monseñor Casaretto. Tras valorar que "en medio de las tinieblas haya visto esa lucecita que se transformó en una gran luz, que gracias a la búsqueda del diálogo y el consenso, tiene la capacidad de iluminar nuestro actual camino", recordó la "humilde" actitud del fallecido cardenal Raúl Primatesta, para iniciar gestiones ante Juan Pablo II, y la participación en aquellos hechos de su "amigo" el entonces nuncio Pío Laghi. La bendición final estuvo a cargo del cardenal Bergoglio, quien pidió para que la paz reine en el corazón de todos e instó a "trabajar por la paz, como sucedió hace 30 años". Fue entonces cuando la Presidenta, visiblemente emocionada, saludó al purpurado. La Presidenta llegó instantes antes de las 19.30 y fue recibida en las escalinatas de la basílica por el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani, y el titular de la Comisión Nacional Justicia y Paz, Eduardo Serantes, a cargo de la organización del acto cívico-religioso. Al finalizar la Eucaristía, las autoridades se trasladaron hasta un palco en la plaza Belgrano, frente a la basílica, donde la Presidenta pronunció un discurso. Luego, se entregó una imagen de la Virgen de Luján a una familia chilena que vive en la Argentina, gesto que se repitió en Chile con una familia argentina que reside allí.
No virus found in this outgoing message. ZS081223 (c)La ONU y la amenaza a los derechos humanos Entrevista con monseñor Michel Schooyans SAO PAULO, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org). - Cuando se celebran los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la mayor amenaza a este documento y a los principios allí proclamados viene de la propia entidad que dio vida al texto: la ONU. En este aniversario de la Declaración de 1948, ZENIT entrevistó a monseñor Michel Schooyans, conocido especialista en filosofía política y demografía. Monseñor Schooyans es miembro de la Academia Pontificia para la Vida, de la Academia Pontificia para las Ciencias Sociales, así como profesor emérito de la Universidad de Lovaina (Bélgica). -Háblenos del surgimiento de la Declaración de 1948. --Monseñor Michel Schooyans: La ONU se creó en 1945 con la Carta de San Francisco y, en cierta forma, se consolidó en 1948 con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se consolidó en base a una misión esencial, la promoción de los derechos de todo ser humano. Todo ser humano tiene derecho a la vida, afirma el artículo tercero de la Declaración. El texto invita a todos los hombres, países y gobernantes a reconocer la dignidad de cada ser humano, cualquiera que sea su fuerza, el color de su piel, su religión o edad. Todos merecemos reconocimiento por el simple hecho de ser hombres. Y sobre esa base, dice la Declaración, podremos construir nuevas relaciones internacionales, una sociedad de paz y fraternidad. Si hubo una guerra mundial que terminó en 1945, es porque hubo un desconocimiento de la realidad de que todos los seres humanos tenemos derechos inalienables e imperecederos. La Declaración se sitúa en continuidad con todas las grandes declaraciones que han marcado la historia política y jurídica de las naciones occidentales. Por ejemplo, la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos (1776), la Constitución de los Estados Unidos (1787), la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de Francia (1789), son las declaraciones clásicas. La Declaración de 1948 se sitúa en la tradición más fiel a aquellas Declaraciones que han demostrado su eficacia en el campo del reconocimiento y la promoción de los derechos humanos. Estos derechos se reconocen debido a una actitud moral y antropológica: yo reconozco la realidad de mi semejante y me inclino ante su presencia. Reconozco su dignidad: incluso si está enfermo, está al inicio o al final de su vida, tiene una dignidad igual a la mía. -¿Qué tipo de documento es la Declaración de 1948? --Monseñor Michel Schooyans: La Declaración no es un documento de Derecho en el sentido técnico de la palabra, sino que enuncia unos derechos básicos. Pero para que esos derechos básicos sean reconocidos en la práctica, necesitan ser traducidos en textos legales, necesitan ser codificados. Deben ser prolongados en instrumentos jurídicos apropiados, en lo que se llama Derecho positivo. Esto significa que los derechos proclamados en 1948 deben expresarse en leyes para ser aplicadas por los Gobiernos de los países, y controladas por el poder judicial. Son, por tanto,dos cosas: La primera, el reconocimiento de la realidad de que los seres humanos tienen la misma dignidad y los mismos derechos básicos, y por otro lado, instrumentos jurídicos que dan una forma concreta, exigible, a esos derechos reconocidos como fundamentales. Cuando se trata de la Declaración de 1948,conviene tener presente que los mismos derechos fundamentales pueden dar lugar a codificaciones distintas de acuerdo con las diversas tradiciones jurídicas de los países. Las naciones pueden traducir de forma distinta el mismo respeto que éstas tienen a los derechos fundamentales de los hombres. Lo que acabamos de evocar es lo que se llama la tradición realista. Esta tradición se inclina frente a la realidad de seres concretos: usted, yo y la universalidad de los seres humanos. Esta misma tradición sostiene todo el edificio de las naciones democráticas, no solo el edificio jurídico, sino también el edificio político, que también se basa en el reconocimiento de esa misma dignidad. Ahora, hoy en día, la Declaración de 1948, que se inspira nítida y explícitamente en la tradición realista, y que fue redactada con la colaboración de uno de los brasileños más ilustres de la historia, Alceu Amoroso de Lima, está siendo cuestionada. -¿De qué tipo de cuestionamiento se trata? --Monseñor Michel Schooyans: Es un cuestionamiento que procede de la influencia de la teoría positivista del Derecho, elaborada sobre todo por un autor llamado Hans Kelsen (1881-1973). Bajo la influencia de Kelsen, se extendió una nueva concepción del derecho, y por tanto, de los derechos humanos. Lo que antes se decía respecto de los derechos innatos del hombre que, por ser hombre, tiene naturalmente derechos, está cuestionado. Todo eso se niega, se coloca entre paréntesis, es despreciado y olvidado. Solo subsisten las normas jurídicas, sólo subsiste el derecho positivo, prohibiendo cualquier referencia a los derechos que los hombres tienen naturalmente. En este contexto, las determinaciones jurídicas son la única cosa que merece respeto y estudio. Ahora bien, estos ordenamiento jurídicos, estas disposiciones contenidas en los Códigos, pueden cambiar según el parecer de quienes tienen fuerza para definirlas. Son puro producto de la voluntad del que tiene poder, de quien consigue imponer su visión de lo que es o no derecho humano. De modo que, como es evidente, la visión puramente positivista de los derechos humanos, depende finalmente del arbitrio de quien tiene la posibilidad de imponer su propia concepción de los derechos humanos, ya que ya no queda ninguna referencia a la verdad, que tiene que ver con la realidad del hombre. -¿Qué consecuencias tiene este proceso? --Monseñor Michel Schooyans: Son trágicas. El positivismo jurídico abre el camino para todas las formas de dictadura. Como decía el propio Kelsen, en la Unión Soviética de Stalin había estado de derecho, ya que había leyes. Era un dictador, pero hacía leyes. ¿Pero qué leyes? La ley era la expresión de su voluntad, de su brutalidad. No tenían una referencia a derechos naturales, que serían objeto de una verdad a la que la gente se adhiere y que se impone por su fulgor. La ley en el tiempo de Stalin era el reflejo de la voluntad del más fuerte. Hoy en día, la ley que permite el aborto, que permite la eutanasia, no es algo distinto. Es una ley que permite que venza el más fuerte, que dice: ya que esa es mi voluntad, yo decidiré quien es admitido a la existencia y quien no. Esta mentalidad ha entrado en varias agencias de la ONU. Y la ONU hoy en día se está comportando como una superpotencia global, transnacional, en la línea exacta de Kelsen. Él mismo decía que las leyes nacionales, las que conocemos como nuestros Códigos nacionales, deben someterse a la aprobación, validación, de un poder piramidal. La validez de las leyes nacionales depende de la validez otorgada, concedida por el poder supranacional a los códigos nacionales, particulares. Esto significa que las naciones quedan totalmente alienadas de su soberanía y los seres humanos de su autonomía. La gente observa esto todos los días, en las discusiones parlamentarias. Muchos parlamentos son simplemente teatros de marionetas que ejecutan decisiones que proceden desde fuera, cumplen la voluntad de quien impone sus decisiones, eventualmente comprando los votos, a través de la corrupción. Todo esto sucede bajo el simulacro de la globalización, que merece toda nuestra vigilancia. Sucede que, en la mentalidad de quien se adhiere a esta concepción puramente positivista del derecho, la ley no está al servicio de los hombres y de la comunidad humana; está solo al servicio de este u otro centro de poder. Este puede ser una nación como los Estados Unidos, pero puede ser sobre todo la trama de voluntades que se aglomeran en las Naciones Unidas, apoyadas por numerosas ONGs, y también por algunas sociedades secretas, como la masonería. Esto muestra que hoy en día el derecho internacional tiende a prevalecer sobre los derechos nacionales, a aplastarlos, pues los está desactivando gradualmente. ¡Es una cosa terrible! Estamos asistiendo al surgimiento de un derecho internacional tiránico, puramente positivista, que ignora los derechos humanos inalienables proclamados en 1948. Y la gente no se da cuenta... -¿Estamos ante un nuevo tipo de totalitarismo? --Monseñor Michel Schooyans: Sí, porque de ahora en adelante la soberanía de las naciones es pura fachada. Kelsen explica esto muy bien: el derecho internacional, que dicta sus leyes a las naciones, debe ser él mismo validado, aprobado, por la cumbre de la pirámide, por la instancia suprema. Veamos un ejemplo: en el momento en que estamos hablando, hay una discusión en la sede de las Naciones Unidas sobre la introducción o no del aborto como "nuevo derecho humano". Sería una nueva versión de la Declaración de 1948. Una modificación calamitosa, porque introduciría subrepticiamente un principio puramente positivo en una declaración que es antropológica y moral. Allí se colocaría también el derecho a la eutanasia. Sólo quedaría a las naciones particulares ratificar estos "nuevos derechos humanos" emanados de la instancia suprema. Esto significa que, como referencia a los derechos naturales de los hombres, esta Declaración habría sido desactivada, volviéndose un documento de derecho puramente positivo, que debería ser aplicado por todas las naciones que se adhirieran al nuevo texto de o a algún otro documento similar. Es una cosa pavorosa lo que está a punto de suceder. Y va más allá. La Corte Penal Internacional, que fue instituida hace algunos años, tendrá como área de competencia juzgar a las naciones o entidades que rechacen reconocer estos "nuevos derechos" inventados o que se inventen. La Iglesia Católica es uno de los posibles blancos de esta Corte Internacional. Ya hubo quien dijo hace años que el Papa Juan Pablo II podría haber sido intimado a comparecer ante el Tribunal Internacional por oponerse a un "nuevo derecho", el "derecho" de la mujer al aborto. Una amenaza similar se cierne sobre Benedicto XVI. Y en el campo de la educación sucede lo mismo con la ideología de género. En virtud de un "nuevo derecho humano", las personas escogerían su género, podrían cambiar de género. Por lo tanto, el género debe ser enseñado en las escuelas. Es adoctrinamiento ideológico a gran escala, hasta el punto de que quienes no suscriban esta ideología pueden ser castigados por un tribunal internacional. -¿Se discute por tanto un cambio del texto de la Declaración? --Monseñor Michel Schooyans: La Declaración de 1948 enuncia principios fundamentales. Son verdades primordiales, fundadoras. Nosotros reconocemos este hecho, que el ser humano tiene naturalmente derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad, a casarse, a asociarse, a expresarse libremente, y que eso no depende de la voluntad arbitraria de los hombres. Incluso antes de formar parte de una sociedad política organizada, el hombre ya tiene derechos humanos fundamentales. Y los derechos preceden a la ley. Pero el hombre necesita que la sociedad se organice para que esos derechos se apliquen, respetados, y que eventualmente las infracciones sean reprimidas. Todo esto está siendo cuestionado actualmente. Depende de las facciones. Hay una facción a favor del aborto y otra en contra. Pero los que gritan más alto son los partidarios de introducir una modificación en la Declaración de 1948 que alteraría la naturaleza de la Declaración, tanto como la de la propia ONU. -¿Esto es fruto únicamente de la manipulación del poder o también de un "oscurecimiento de las conciencias", utilizando una expresión de Benedicto XVI? --Monseñor Michel Schooyans: Benedicto XVI tiene motivos de lo más sólidos para insistir en el papel y en la pobreza de la razón. Todo lo que acabamos de discutir son problemas de antropología y de moral natural. Hay que señalar que la defensa del ser humano no es un privilegio de la Iglesia: forma parte de las grandes tradiciones morales de la humanidad. La necesidad de defender al hombre, de reconocer la dignidad del hombre es una cosa a la que la gente tiene acceso a través del uso correcto de la razón. Por desgracia estamos asistiendo a una perversión de la propia razón. La razón se utiliza para llevarla a las trampas de la misma. El hombre es capaz de ser manipulado, es capaz de ser dominado. En portugués hay una expresión muy bonita, que parece que se usa en el candomblé (un tipo de santería), para decir eso: la gente puede "hacer la cabeza" de alguien. Es exactamente esto. La razón de un individuo o de un pueblo puede ser desconectada. Y se puede llenar la cabeza de alguien con ideas completamente locas. Es el caso del aborto y la eutanasia. En Bélgica, el aborto fue criminalizado por ley en 1867. Quienes mandaron aprobar esa ley no fueron los católicos, sino los liberales, que en aquella época eran más bien de tendencia masónica, como por cierto sucede hoy. Fueron ellos los que hicieron esa ley. Los católicos la aprobaron, pero la iniciativa fue de los liberales, entonces mayoritarios. Esto significa que la razón funcionaba. La razón les había hecho ver que era evidente que el ser humano debía ser protegido antes de su nacimiento. Era una cuestión de razón. Los tiempos han cambiado. Puede alterarse la capacidad de raciocinio. Hoy asistimos a varias maniobras que van en ese sentido. Están los casos del aborto, de la eutanasia, del género. Está el problema de la homosexualidad: hace treinta años ¿quiñen habría pensado en promover un "nuevo derecho" a la homosexualidad? La razón humana es capaz de genialidades, pero tiene también una facultad delicada, vulnerable, frágil, una facultad que puede ser desactivada, adormecida. La peor forma de esclavitud es la esclavitud mental, la esclavitud de la razón, que comporta una consecuencia: el naufragio de la fe, porque no hay un acto de fe que no sea razonable. Entonces, si se entra en esa confusión mental de decir que el aborto es un derecho, la eutanasia es un derecho, se entra en un proceso que acaba corrompiendo no sólo la razón, sino también su fe. [Por Alexandre Ribeiro, traducción del portugués por Inma Álvarez]
No virus found in this outgoing message. ZS081223 (d)Villancicos: origen, historia y curiosidades Es necesario diferenciarlos con las canciones de Navidad ROMA, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Durante siglos los villancicos han ambientado el espíritu de la Navidad. Las tradicionales melodías con múltiples adaptaciones, de acuerdo a cada país, recuerdan año tras año el nacimiento de Jesús. Según ha explicado a ZENIT José Sole integrante del coro Capilla Musical Liberiana de la basílica Santa María de la Mayor, en Roma, entre los cristianos, antiguamente eran más populares los cantos que hacían alusión a la Pascua. La tradición popular llevó después a que el género musical navideño, no sólo a nivel litúrgico, alcanzara una enorme producción y creatividad. En castellano la palabra villancicos deriva del término "canción de villa". En inglés en cambio, se les denomina "carols", que viene del francés caroler, que significa bailar haciendo ronda. En España, especialmente en Castilla, los villancicos surgieron en el siglo XV. Se le daba este nombre a cantos compuestos por estribillos o coplas cuyo contenido no necesariamente era de carácter religioso. Tres siglos más tarde, comenzó a usarse este género para que el pueblo pudiera meditar sobre algunos episodios de la vida de Jesús. "Primero los villancicos tenían un ritmo musical muy llano. Luego comenzó a introducirse diversas melodías y comenzaron a agregarse instrumentos", dijo José Sole en diálogo con ZENIT. Villancicos tradicionales El villancico más antiguo, que registra la historia de la música es "Iesus Refulsit Omnium", (Jesús, luz de todas las naciones) data del siglo IV, y su letra se le atribuye a san Hilario de Poitiers. El más conocido, en cambio es "Noche de paz". Su título original es "Stille nacht, heilige yach" y fue escrito, podría decirse "accidentalmente" por el sacerdote austriaco Joseph Mohr quien al ver que se había malogrado el órgano de su parroquia, la capilla de San Nicolás, ubicada en la pequeña población de Oberndorf, decidió escribir un canto que pudiera interpretarse con guitarra en la misa de gallo. Fue así como la navidad de 1818 se cantó por primera vez "Noche de Paz", actualmente traducido a 330 idiomas. Otro de los cantos más conocidos en los países de habla inglesa es "Joy to the World" escrito por Isaac Wats, inspirado en el salmo 98 ("Cantad al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas") y cuya música se le atribuye a Federico Hendel, debido a que las partituras coinciden en varias partes del canto con su célebre obra "El Mesías". Por su parte, en Italia el villancico más conocido es "Tu scendi dalle stelle" (Tu bajas de las estrellas), escrito por San Alfonso María de Ligorio. Mientras que en Francia está "Il est ne le divin enfat", "Ha nacido el divino niño", traducido al inglés en varias versiones. Según José Sole en España los más conocidos son "Campanas de Belén", mientras que en la región meridional está "Los Peces en el Río". En Latinoamérica cada país tiene sus propios villancicos y diversas maneras de interpretar los cantos de navidad universales. En Argentina está "Vamos Pastorcitos" y el "Huachito Torito", en Venezuela "Mi burrito sabanero", en Perú "Llegaron ya", un canto a los reyes magos, en Panamá "Dime niño de quién eres". En Colombia, por su parte está "Tutaina tuturumaina" y en Honduras,"Caminando por Tegucigalpa". Son típicas de Ecuador las tradicionales posadas, un canto que cuenta cómo María y José buscan un lugar donde el Niño Jesús pueda nacer. Los villancicos originarios de cada país no necesariamente fueron escritos allí, muchos son adaptaciones de cantos españoles como el caso de "Antón tiruriru", muy conocido en Colombia, que es en realidad la adaptación del villancico catalán "La pastora Caterina" Según José Solé hay algunos villancicos que tienen disputas de sus orígenes. Por ejemplo el "Noel 10 dacquine", se dice que es francés. mientras que los catalanes se lo atribuyen a ellos con el nombre "El Desembre Congelat". Popularmente se conocen más los cantos que hacen alusión a la Navidad que aquellos que se refieren al Adviento, a veces por ello durante este tiempo se cantan canciones que hablan del nacimiento y no de la espera del niño Jesús como litúrgicamente debería ser. Según Sole esto se da debido a que los cantos de Adviento son poco conocidos. El cuarto domingo de Adviento, explica, se acostumbra cantar el "Magníficat", dentro de las diversas interpretaciones musicales del himno. Aunque el sentido de los villancicos es el de "elevar el espíritu de la Navidad", como lo afirma José Sole, muchos de ellos hablan de elementos culturales de esta época del año y dejan de lado el nacimiento de Jesús: "Una cosa seria un villancico y otra es la canción de Navidad. Cuando se habla de Navidad es la natividad de Jesús, no de otra cosa. Evidentemente todas estas cosas son sólo el acompañamiento y han hecho que muchas veces se pierda el sentido, incluso del mismo Papá Noel o del árbol, que tienen una razón de ser". "La verdadera música de Navidad en cambio, te acerca más a Dios y hace que tengas un corazón más elevado", concluye José. Por Carmen Elena Villa
Obispos españoles: La familia, escuela de humanidad Nota de la Subcomisión episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida MADRID, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org). - Publicamos la nota de los obispos españoles de la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la Vida que han escrito con motivo de la fiesta de la Sagrada Familia, 28 de diciembre de 2008, con el título "La familia, escuela de humanidad y transmisora de la fe".
I. ESCUELA DE HUMANIDAD a) Aprender a recibir el amor «La familia es escuela del más rico humanismo» (Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo de hoy, Gaudium et spes, 52). Estas palabras del Concilio Vaticano II presentan a la familia como la morada donde el hombre aprende a ser hombre. Se trata, por tanto, del lugar en el cual se desarrolla la primera y más fundamental ecología humana, el ámbito natural y adecuado para que pueda desarrollarse el aprendizaje de lo verdaderamente humano. Así lo descubrimos a la luz de la Revelación del Hijo de Dios que elige la Sagrada Familia para crecer en su humanidad. En el hogar familiar la persona reconoce su propia dignidad. Lejos de cualquier criterio de utilidad, en su familia el hombre es amado por sí mismo y no por la rentabilidad de lo que hace. Más allá de lo que pueda aportar por sus posesiones o por sus capacidades físicas, técnicas, intelectuales o las propias de su personalidad, la persona no es un medio al servicio del interés de otros; es un fin absoluto, amada por sí misma, de un modo fiel que permanece en el tiempo incluso con sus propias debilidades. b) Aprender a acoger y acompañar la vida La familia es el santuario de la vida donde cada miembro es reconocido como persona humana desde su concepción hasta su muerte natural y aprende a custodiar la vida en todos los momentos de su historia. La misión de acoger y acompañar la vida es una labor permanente de la familia. Sin embargo, esta misión adquiere una relevancia singular en este momento en que muchas familias son afectadas dramáticamente por la crisis económica y, sobre todo, cuando han sido anunciadas reformas legislativas que ponen en peligro la vida naciente y terminal: el aborto y la eutanasia. En la familia, escuela de solidaridad, compartimos los bienes y sostenemos fraternalmente a los miembros más necesitados. Y es en el hogar familiar donde, frente a la posesión de muchos bienes materiales inducida por un consumismo desmedido, aprendemos lo que es verdaderamente importante: el amor. En la familia se percibe que cada hijo es un regalo de Dios otorgado a la mutua entrega de los padres, y se descubre la grandeza de la maternidad y de la paternidad. El reconocimiento de la vida como un don de Dios nos urge a pedir que no se prive a ningún niño de su derecho a nacer en una familia, y que toda madre encuentre en su hogar, en la Iglesia y en la sociedad las ayudas necesarias para tener y cuidar a sus hijos. En la familia y en la comunidad cristiana se encuentra la razón para vivir y seguir esperando. Todos, incluidos los que sufren por enfermedad, soledad o falta de esperanza, pueden hallar en la familia y en la Iglesia la certeza de ser amados, y sobre todo la convicción del amor único e irrepetible de Dios que permanece más allá del pecado y de la muerte: «la verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando "hasta el extremo", "hasta el total cumplimiento" (cf. Jn 13,1; 19,30)» (Benedicto XVI, Spe salvi, 27). c) Aprender a dar la propia vida A través de las relaciones propias de la vida familiar descubrimos la llamada fundamental a dar una respuesta de amor para formar una comunión de personas. De esta manera, la familia se constituye en la escuela donde el hombre percibe que la propia realización personal pasa por el don de sí mismo a Cristo y a los demás, como advierte el Señor en el Evangelio: «porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará» (Lucas 9, 24). El eco de estas palabras del Señor resuenan en la enseñanza del Concilio Vaticano II: «el hombre, única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás» (Gaudium et spes, 24. De esta manera, la familia es la escuela en la que se forja la libertad orientada por la verdad del amor: «la libertad se fundamenta, pues, en la verdad del hombre y tiende a la comunión», Veritatis splendor, 86). II. TRANSMISORA DE LA FE La primera manifestación de la misión de la familia cristiana como iglesia doméstica es la transmisión de la fe (Cf. Conferencia Episcopal Española, Directorio de la pastoral familiar de la Iglesia en España, 66). La experiencia del amor gratuito de los padres que ofrecen a los hijos la propia vida de un modo incondicionado, prepara para que el don de la fe recibido en el bautismo se desarrolle adecuadamente. Se dispone así a la persona para que pueda conocer y acoger el Amor de Dios Padre manifestado en la entrega de su Hijo, y construir la vida familiar en torno al Señor, presente en el hogar por la fuerza del sacramento del matrimonio. En la familia cristiana descubrimos que formamos parte de una historia de amor que nos precede, no sólo por parte de los padres y abuelos sino, de un modo más fundamental, por parte de Dios según se ha manifestado en la historia de la salvación. En la familia cristiana se descubre la fe como una verdad en la que creer, la verdad del Amor de Dios que implica la respuesta de toda la persona. Encontramos así la vocación propia de todo hombre, la llamada a entregar a Dios la propia vida. En el hogar cristiano se descubre la fe como verdad que se ha de celebrar introduciendo a cada miembro en la vida de los sacramentos que acompañan los acontecimientos más fundamentales de la historia familiar. De un modo central la Eucaristía, porque hace presente la entrega esponsal de Cristo en la Cruz y enseña e impulsa a dar la vida por amor incluso en los momentos de dificultad o sufrimiento. En la familia cristiana se descubre la fe como una verdad que se ha de vivir y, por lo tanto, que se ha de practicar en la vida, orientando y configurando la actuación concreta de cada miembro de la familia. III. CONCLUSIÓN Que la familia se constituye en la primera y más fundamental escuela de aprendizaje para ser persona es un hecho originario y, por lo tanto, insustituible. Así lo descubrimos a la luz del misterio del nacimiento del Hijo de Dios que contemplamos en la Navidad. La familia es el lugar elegido por Jesucristo para aprender a ser hombre: "el niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él" (Lucas 2, 40); es el reflejo en la tierra del misterio de Comunión eterna que Él vive en el seno de la Santísima Trinidad. Rogamos a la Sagrada Familia que el encuentro mundial de las familias suponga una fuerte efusión del Espíritu para que Cristo sea la piedra angular sobre la que se construye el hogar cristiano. Nuestra oración se dirige especialmente a las madres que encuentran serias dificultades para dar a luz a sus hijos, a los ancianos y enfermos que ven mermada su esperanza y a los hogares que están sufriendo los efectos de la actual situación económica. Rogamos también por los frutos de la especial celebración de la fiesta de la Sagrada Familia que por segunda vez tendrá lugar este año en Madrid con la intervención del Papa a través de la televisión. Que el hogar de Nazaret sea la luz que guíe la vida de nuestras familias para que sean escuelas de humanidad y transmisoras de la fe. Con nuestra bendición y afecto: Mons. Julián Barrio Barrio, Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar Mons. Juan Antonio Reig Pla, Presidente de la Subcomisión de Familia y Vida Mons. Francisco Gil Hellín Mons. Vicente Juan Segura Mons. Manuel Sánchez Monge Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa Mons. Gerardo Melgar Viciosa
Mensaje de Navidad del patriarca latino de Jerusalén JERUSALÉN, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje de Navidad que ha escritu su beatitud Fouad B. Twal , patriarca latino de Jerusalén, en el que anuncia el deseo de Benedicto XVI de visitar Tierra Santa en mayo. * * *
Las campanas de la Basílica de la Natividad resuenan otra vez, para cantar con los Ángeles, el himno eterno: "¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor!" (Lc 2, 14). Desde la humilde ciudad de Belén, dirijo este mensaje de Navidad a todos los habitantes de Tierra Santa: En Jordania, Palestina, Israel, Chipre, cristianos nacionales y peregrinos, judíos, musulmanes, drusos y todos aquellos que aman Tierra Santa. A todos, os pido, que roguéis al Niño del Pesebre, de modo que Él haga de esta Tierra, Su Reino, "un Reino de verdad y vida, un Reino de santidad y gracia, un Reino de justicia, amor y paz" (Prefacio de la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo ). Deseamos que esta Fiesta de Navidad traiga la paz deseada por todas las partes, fundada en la justicia y en la verdad. Para que así, nuestra vida en esta Tierra que ha sido santificada por los profetas, llegue a ser una Navidad continua y siempre en aumento, en donde reine, en los corazones y en las familias, un gozo que se irradie por las calles. Nuestros queridos peregrinos palparán la fe, el amor entre nosotros, nuestra hospitalidad y nuestra fraternal coexistencia, unidos tal como somos, por nuestra fe en Dios, en un destino inalienable. Rogamos a Dios para que nos dé la paz y de este modo prosperen nuestros países, se acrecienten tanto las oportunidades de trabajo, como el encuentro entre los habitantes de todas las denominaciones, en un diálogo fructífero entre religiones y culturas. La estabilidad detendrá la emigración y las familias hallarán la paz necesaria para el futuro de sus hijos. En la actualidad, la emigración desarraiga a la gente de sus raíces religiosas y nacionales, borrando su identidad. En el momento en que llega esta Navidad, nos encontramos llenos de esperanza a causa de los recientes encuentros internacionales del más alto nivel entre Jefes religiosos y otros constructores de Paz, basados en un genuino deseo de realizar una vida en armonía, con toda la dignidad y aceptación del otro, sin rigideces o prejuicios, especialmente de aquellos que tildan a otros de "infieles", demonizando y anatematizándolos. Que la gracia de la Navidad y las sinceras oraciones de los fieles, acompañen a los líderes que sostienen aquellas iniciativas de paz, y que bendiga sus esfuerzos coronándolos con el éxito. Esta esperanza y optimismo no nos impide darnos cuenta en nuestra vida cotidiana, de la inestabilidad, de la falta de seguridad, de un futuro difuso, y no menos, de las agresiones contra los ciudadanos, sus tierras, propiedades y pertenencias. Junto con Belén que ha estado esperando a través de la historia a Aquel que "destruiría el yugo que carga" a la gente, "y el madero sobre sus hombros y la vara de su opresor" (Isaías 9, 3), estamos aún esperando la manifestación de la gracia del Salvador, que eliminará o pondrá fin a la ocupación y a la injusticia, liberándonos de nuestros miedos, durezas y divisiones internas. Anhelamos el amanecer de una nueva era donde la venganza se rinda al perdón, y el amor venza al odio; una era en la cual se alce el sol de paz y de justicia; la codicia y rencores se desvanezcan y declinen las enemistades; un tiempo en que la gente halle el acuerdo a través de la armonía y la amistad. Entonces, "el lobo habitará con el cordero y el leopardo se acostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de león pacerán juntos, y un niño pequeño los guiará" (Isaías 11,6). En esta ocasión no nos olvidamos de Jerusalén, el más grande depósito que se nos ha confiado y que debemos mantener. ¡Estamos muy preocupados por la Ciudad Santa! Cargamos con la responsabilidad de defender su santidad y preservar sus características distintivas y únicas. Ella es el santuario en donde se encuentran los seguidores de las tres "religiones monoteístas": Judaísmo, Cristianismo e Islam. Todos ellos se encuentran en la creencia común en un sólo Dios, y en la filiación a Abraham, el padre común de todos sus fieles. La ciudad de Jerusalén sufre hoy a causa de las ilegales implantaciones y de la agotadora emigración de sus cristianos, debido a la falta de paz y a la deteriorada situación política. Todo ello nos hace preocuparnos por el futuro de nuestras iglesias y de los cristianos en la Tierra Natal de Cristo. En esta Navidad, rezaremos por las ciudades, los pueblos y las aldeas de Tierra Santa porque ellos se hallan aislados unos de otros. Con dolor y profunda tristeza, observamos como los civiles son encerrados; la erección de muros y barreras que crean violencia y humillación, generan rencores y odio, considerando que urgentemente necesitamos, más que todo, llevar una vida callada y serena en mutua confianza y amistosa cooperación. Con todos los Patriarcas Católicos del Medio Oriente "Nos dirigimos hacia nuestros hijos y hacia todos los habitantes de estas Tierras Santas, a la sombra de las situaciones que empeoran en Palestina, y especialmente el injusto bloqueo impuesto sobre Gasa y sobre cientos de miles de personas inocentes que viven en ella. A la vez, agradecemos y apreciamos los esfuerzos con el cual se entregan con sacrificio todos aquellos que tienen buena voluntad para romper este asedio. Llamamos también a los responsables locales e internacionales para llegar, finalmente, a la justa y definitiva paz en Tierra Santa a fin que regrese y sea entonces fuente de salvación y de reconciliación, de justicia y de perdón para Ella misma y para el mundo entero. Nos dirigimos, también, a los mismos palestinos a fin que regresen a la unidad entre ellos en el marco de la legitimidad Palestina reconocido y aparten así de este modo la continuación del bloqueo y de la humillación de junto a ellos." (Declaración Final del XVIII Encuentro del Consejo de los Patriarcas Católicos de Oriente, El Líbano, Noviembre 2008.) La segunda tragedia ante la cual no se nos permite ni ignorar ni guardar silencio es la de Irak, cuya población, cultura, herencia e historia han sido minadas por la ocupación de fuerzas extrañas que han destruido sus estructuras fundamentales, transformándolo en una jungla de caos, violencia y terrorismo. Dirigimos la atención hacia las explosiones que demuelen las iglesias y mezquitas, al secuestro y asesinato de varios sacerdotes y obispos, a la destrucción de casas de muchos cristianos quienes son constantemente amenazados y obligados a la deportación. Deseamos que todos los ciudadanos iraquíes permanezcan en su tierra natal, ya que son una valiosa parte de la nación árabe, una parte llena de una gloriosa historia y cultura que contribuyó enormemente a la civilización de las gentes, gracias también a poderosas inteligencias y grandes oportunidades. Rezamos por la unidad de Irak y por su retorno a la vida normal. Queridos hermanos y hermanas, Quisiéramos anunciaros el deseo de que su Santidad el Papa Benedicto XVI visite Tierra Santa como peregrino, este próximo mes de mayo. El Supremo Pontífice desea rezar con nosotros y por nosotros, y adquirir un conocimiento de primera mano de las duras condiciones de nuestra región. Tenemos confianza en el Señor, de que este peregrinaje y visita pastoral de nuestro Pontífice, será una bendición para todos nosotros, así como también, una contribución sustancial para un mejor entendimiento entre las varias naciones de nuestra región, levantando las barreras, ayudando a resolver los problemas, removiendo dificultades y consolidando las buenas relaciones entre naciones y denominaciones, en seguridad y paz. Desde Belén, llamo a mis hermanos Obispos y otros líderes religiosos en general, a las Órdenes y Congregaciones Religiosas, a las personas consagradas y a toda la gente de buena voluntad, a los peregrinos y a todos aquellos que aman Tierra Santa: ¡Por favor, recordad a Belén y a Jerusalén en vuestras oraciones! Tierra Santa clama a vuestras conciencias y suplica vuestra ayuda. ¡No la abandonéis en su dificultad! ¡Asistidla, para que llegue a ser y a permanecer una tierra de amor, de paz, de reconciliación y de igualdad entre todos sus hijos! ¡Oh Niño de Belén, que quisiste nacer en el silencio y en la calma, planta en nuestros corazones el amor por la paz, la justicia y la serenidad! ¡Tú que has experimentado la pobreza, el deambular y el temor, ten misericordia de nuestros pobres, vagabundos, prisioneros y de los habitantes de los campos de refugiados! ¡Oh Dios sin límites, en Tu Nacimiento según la naturaleza humana, aceptaste los límites de espacio y de tiempo! ¡Tú conociste los límites de un lugar al nacer en una gruta y ser obligado a escapar y huir! ¡Tú conociste los límites del tiempo cuando habitaste en el santo seno de la Virgen y fuiste, en la Gruta, el modelo de los refugiados y de la gente rechazada! ¡Santifica nuestro país, Tu país, para que así Tu Nombre sea glorificado en todas partes y nos acerquemos a Ti y entre nosotros, bajo las duras circunstancias en las que vivimos! ¡Oh Niño de la Gruta, que rechazaste la violencia, el homicidio y el odio, Tú, cuyo Nacimiento dividió la historia en dos: antigua y nueva, antes de Cristo y después de Cristo, expulsa de Tu Tierra natal, las guerras y la destrucción de hogares! ¡Planta la semilla de la hermandad! ¡Da a los afligidos y a los pobres, esperanza y bienestar! ¡Oh Tú, el Pobre, el Fugitivo y el Perseguido, mira a aquellos que emigraron de Jordania, Palestina, Líbano, Irak y de otros países afligidos! ¡Que Tu tierra natal sea Tierra de bendición y prosperidad, en donde los seguidores de todas las religiones encuentren armonía, para que así "ninguna nación levante la mano contra otra" (Cfr. Isaías 2, 4)! ¡Que Tu Nacimiento sea el nacimiento de una nueva era de paz, estabilidad y seguridad! Amén. Su Beatitud Mons. Fouad B. Twal, patriarca Latino de Jerusalén
[Traducción distribuida por el patriarcado latino de Jerusalén]
No virus found in this outgoing message. Síntesis 23/12/08
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22 december ZS081222 (b)"La caja del amor", campaña social navideña para Latinoamérica Busca llevar ayuda y regalos a las familias más necesitadas. LIMA, lunes 22 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Cada año son más los voluntarios y colaboradores que en Latinoamérica se unen a la campaña solidaria "La caja del amor", la cual busca hacer más personalizada la ayuda solidaria en navidad. Esta iniciativa hace parte de la fundación Solidaridad en Marcha y del Movimiento de Vida Cristiana. El donante recibe una caja vacía con los nombres y edades de cada uno de los miembros de una familia de escasos recursos previamente censada, para llenarla con una compra. Los donantes, al conocer el nombre y la edad de los futuros beneficiados, pueden escribirles cartas y comprarles regalos. Esta campaña está presente en Perú, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y Costa Rica. En Italia algunas personas se unen a este proyecto enviando el dinero necesario para una caja. Este año, cerca de 15 mil familias han recibido o recibirán "La caja del amor". "No es sólo una cajita con mercadito y regalitos. Está llena de sonrisas, lágrimas de felicidad, mucho amor como su nombre lo indica y muchas emociones", dijo a ZENIT Gloria Figueroa, una de las voluntarias de esta campaña en Colombia. "Cuando compro una caja y la llevo a la casa, si vieras a mis hijos con qué entusiasmo preguntan cuántos niños hay, cuántos viejitos, para ver qué regalos comprar", confiesa Ofelia Banqui, voluntaria de "La caja del amor" en Lima. "En varias oficinas también adoptan familias y entre todos llenan 'La caja del amor', eso también es emocionante porque se siente la solidaridad", agrega Figueroa. El momento de la entrega Luego de recopilar las cajas en un centro de acopio, los organizadores viajan a las zonas más pobres de sus respectivas ciudades, para repartirlas entre las familias que se han censado. En el momento de la entrega se hace una oración, en algunas ocasiones también una catequesis y se cantan villancicos. Una manera de hacer ver a los destinatarios el sentido cristiano de la navidad: "Casi todas las familias empezaron a abrir las cajas en el mismo lugar, todas estaban felices, era como si el mismísimo niño Jesús hubiera venido a darles un regalo, se sentía un ambiente indescriptible", dice Gloria al narrar la experiencia de una de las entregas de "La caja del amor". Graciela, beneficiada de este proyecto, envió una carta a sus donantes con una oración escrita por ella: "Tú niño Dios, les abre el corazón a las personas que nos mandaron ese regalo, que nos llenan la casa de felicidad. Gracias por estar en esos bellos corazones que nos donaron estos regalos". "La caja del amor" se convierte así en muchas ocasiones, en la única posibilidad que tiene una familia en toda su vida de recibir un regalo de Navidad. También en una oportunidad de ver el amor de Dios a través de estos gestos de solidaridad. "El proyecto no suple necesidades económicas sino que tiene un sentido cristiano profundo, llevar al niño Jesús a cada hogar, su venida trae cosas buenas sean materiales o espirituales y me siento afortunada y escogida por Dios para compartir con todas las personas, en especial los más necesitados", concluyó Gloria.
Mayor información http://www.solidaridad.com.pe/cajadelamor/
El invierno demográfico, más preocupante que el calentamiento global El cardenal Antonelli pide a Europa prestar más atención a la vida y la familia ESTRASBURGO, lunes 22 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Durante una intervención en el hemiciclo del Consejo de Europa en Estrasburgo, el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, invitó a los políticos y a las instituciones europeas a ocuparse más de las consecuencias del invierno demográfico, que pueden tener peores consecuencias que el calentamiento de la atmósfera. En ocasión de la ceremonia de la entrega del premio Europeo por la vida "Madre Teresa de Calcuta", en memoria del profesor Jérôme Lejeune, el cardenal Antonelli explicó que "el compromiso a favor de la vida naciente hoy también es necesario por razones de carácter social". El presidente del dicasterio vaticano ha reportado algunos datos que caracterizan "el invierno demográfico" del continente europeo. En Europa el índice de fecundidad es de 1,56 por cada mujer, netamente, bajo el nivel de "recambio generacional", que es de 2.1. Desde 1980 cada año, nace en promedio un millón de niños menos. Anualmente se cometen 1,2 millones de abortos. La Unión Europea se vuelve cada vez más vieja: la población de ancianos de más de 65 años es más numerosa que los niños menores de 14 años: las casas están cada vez más vacías: el promedio de miembros de una familia es de 2,4. Los solteros son 54 millones, un cuarto de las familias. Según el purpurado, "a la crisis demográfica se agrega la emergencia educativa", provocada por el hecho de que "muchos niños no tienen la posibilidad de crecer en una familia unida y estable". "Nacen fuera del matrimonio 1,7 millones de niños, es decir, un tercio de la totalidad. En los últimos diez años 15 millones de menores han vivido la dolorosa experiencia de la separación de sus padres. Los divorcios afectan la mitad de los matrimonios". El purpurado precisó que "las causas de esta triste situación son múltiples. En medida relevante incide la difundida cultura individualista, hedonista, consumista y utilitarista". "Se trata de un utilitarismo miope --señaló--, porque la tasa de natalidad comporta graves riesgos económicos, sociales y culturales. Se puede prever que habrá carencia de trabajadores, disminuirá la producción de bienes y servicios". "Se volverá insostenible el pago de las pensiones y la asistencia a los ancianos por la ausencia de recursos económicos y humanos --agregó--. La inmigración de personas exteriores a la Unión Europea no será suficiente para llenar los vacíos y además, si no se maneja bien, podría comprometer la contribución de los pueblos europeos y la transmisión de su patrimonio cultural". No en vano --subrayó el cardenal Antonelli-- "alguno ha dicho que el invierno demográfico debería preocupar más que el calentamiento de la atmósfera". "El compromiso por la vida y la familia no constituye todavía una prioridad --lamentó--. En la Unión Europea hace falta un organismo dedicado a estas cuestiones. A la familia viene destinado solo el 2,1% del PIL (en Italia todavía menos 1,2%) una décimo tercera parte de los gastos sociales". Para buscar una solución a la crisis demográfica y dar un desarrollo en las políticas sociales, el cardenal Antonello afirmó que "la mejor ganancia para la natalidad y para la sana educación es la familia fundada sobre el matrimonio de un hombre y una mujer". "La familia --continuó-- es un sujeto de interés público, y debe recibir apoyo en materia de políticas adecuadas. En primer lugar se debe precisar correctamente la identidad de la familia sin confundirla y equipararla con otras formas de convivencia y de amistad de carácter privado". Entre las líneas de compromiso, el presidente del Pontificio Consejo para la Familia pidió "hacer política no sólo para las familias sino también con las familias, dialogando con las asociaciones que tutelan los derechos de la familia". "Dar ayuda económica y asegurar servicios adecuados para que las pajeras puedan tener los hijos que responsablemente desean". "Reconocer a los padres el derecho de educar libremente los hijos y de escoger, sin cargas económicas adicionales, las escuelas no estatales para sus hijos". "Conciliar en la medida de lo posible los tiempos y los lugares del trabajo con las exigencias de la vida familiar", sugirió. En conclusión, el cardenal Antonelli subrayó que "compromiso por la vida y compromiso por la familia están estrechamente relacionados" y que "el mejor modo para promover los derechos de los menores, comenzando por el derecho a la vida, es el de apoyar a la familia para que pueda cumplir su misión". Por Antonio Gaspari, traducción de Carmen Elena Villa
Siberia: Histórico paso ecuménico entre católicos y ortodoxos Un obispo católico entrega a un obispo ortodoxo una reliquia de San Nicolás KEMEOROVO, lunes 22 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Entre la Iglesia ortodoxa rusa y la Iglesia católica se dan, también en estos días prenavideños, claros signos de acercamiento. El obispo católico de la diócesis de la Transfiguración del Señor de Novosibirsk, monseñor Joseph Werth, entregó el 19 de diciembre, en el marco de una solemne lituriga ortodoxa, al obispo ruso-ortodoxo de Kemerovo y Novokuznetsk (Siberia), monseñor Aristarco, una reliquia de San Nicolás. La santa misa, a la que asistió también el nuncio apostólico en la Federación Rusa, arzobispo Antonio Mennini, se celebró en la festividad rusa de San Nicolás en la Catedral de San Nicolás de Kemerovo, que estaba llena a rebosar pese a ser día laboral. El obispo Aristarco dijo que la entrega de la reliquia era "un signo auténtico del amor y aprecio que se profesan mutuamente la Iglesia ortodoxa rusa y la Iglesia católica". En repetidas ocasiones, subrayó la alegría con la que los creyentes acogían la reliquia y recalcó que la cristiandad oriental y occidental veneran conjuntamente a numerosos santos. Por su parte, el obispo Joseph Werth, que llamó al obispo Aristarco "mi hermano en el cargo episcopal", hizo hincapié en que ese día daba ejemplo de cómo podía ser la relación entre las Iglesias católica y ortodoxa. Dijo literalmente: "Los obispos, sacerdotes y creyentes ortodoxos y católicos se encuentran y rezan al único Señor. Estoy seguro de que, en el futuro, también se establecerán unas relaciones tan calurosas en otras ciudades de Siberia". Monseñor Mennini, representante papal en Rusia, explicó que el acto de entrega representaba "un gesto de amor fraternal" por parte del Santo Padre Benedicto XVI, pues era por deseo expreso suyo que se entregaba la reliquia al Obispo ortodoxo y a los creyentes de Kemerovo. También señaló que, para la Iglesia católica, era importante proseguir el diálogo con la Iglesia ortodoxa, así como aprovechar toda oportunidad para profundizar en él. Los representantes de ambas Iglesias coinciden en calificar el acto de "histórico". Peter Humeniuk, responsable para los contactos de la asociación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada con la Iglesia católica en Rusia y la Iglesia ortodoxa rusa, también presente en el acto de entrega de la reliquia, dijo: "A menudo, sólo se mencionan los mil años de separación entre las Iglesias ortodoxa y católica, olvidando que los cristianos de Oriente y Occidente también comparten un milenio de unión". Según señaló, actualmente, en nuestra sociedad moderna, los cristianos de todas las confesiones afrontan numerosos desafíos comunes. Humeniuk precisó que San Nicolás, para ambas Iglesias también el patrón de los marineros, podría ser, "en estos tiempos tormentosos, nuestro acompañante y guía". La asociación Ayuda a la Iglesia Necesitada lleva más de 10 años manteniendo buenos contactos con la joven Eparquía de Kemerovo, y como ha precisado Humeniuk, ya tenía una estrecha relación con el predecesor del obispo Aristarco. En la Santa Misa participaron, en calidad de invitados de honor, varios sacerdotes y creyentes de Kemerovo. La ciudad de Kemerovo se encuentra a 3.400 kilómetros al este de Moscú, en la región de Kuzbas. Con información de Eva-María Kolmann Ganadores el concurso fotográfico del Encuentro Mundial de las Familias Sobre el tema “Familia y migración” MÉXICO, lunes, 22 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Este domingo se dieron a conocer, en la Ciudad de México,los ganadores del Concurso de Fotografía, del VI Encuentro Mundial de las Familias. Con la presencia del arzobispo primado de México, cardenal Norberto Rivera Carrera, el comité organizador y el jurado del concurso internacional lanzado el presente año, se dio a conocer el nombre de los tres primeros lugares del evento que tuvo como tema "Familia y migración". El comité organizador informó que para este concurso se recibieron alrededor de 200 fotografías de más de 50 países. "Muchas de ellas tenían una calidad notable y gran sensibilidad por el tema que se abordó: la familia y la migración, uno de los fenómenos sociales que preocupa a la Iglesia católica desde varias perspectivas", refirió el padre José de Jesús Aguilar, quien presidió el concurso. El primer lugar lo obtuvo Juan de Dios García Davish, de Tapachula, Chiapas, México; el segundo lugar lo obtuvo Víctor Hart, De Río de Janeiro, Brasil; mientras que el tercer lugar fue para el doctor Makila, de Cali, Colombia. Los diez primeros lugares de este certamen recibirán en los próximos días un diploma como reconocimiento a su participación y a la calidad de sus trabajos. El VI Encuentro Mundial de las Familias, al que se unirá gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación Benedicto XVI, se celebra el 14 al 18 de enero. Más información en: http://www.emf2009.com
No virus found in this outgoing message. ZS081222 (c)Benedicto XVI: Balance de 2008 con la Jornada de Sydney como eje Discurso a los miembros de la Curia Romana
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 22 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que Benedicto XVI dirigió este lunes a los miembros de la Curia Romana y de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano en el tradicional encuentro de intercambio de felicitaciones con motivo de la Navidad. * * * Señores cardenales, venerados hermanos en el episcopado y en el presbiterado, queridos hermanos y hermanas: La Navidad del Señor está a las puertas. Cada familia siente el deseo de reunirse, para disfrutar la atmósfera única e irrepetible que esta fiesta es capaz de crear. También la familia de la Curia Romana se encuentra esta mañana, siguiendo una bella tradición, gracias a la cual tenemos la alegría de encontrarnos e intercambiarnos las felicitaciones navideñas en este particular clima espiritual. Dirijo a cada uno mi saludo cordial, lleno de reconocimiento por la apreciada colaboración prestada al sucesor de Pedro. Agradezco vivamente al cardenal decano Angelo Sodano, que se ha hecho intérprete de los sentimientos de todos los presentes, y también a cuantos están trabajando en los diversos despachos, incluyendo las representaciones pontificias. Me refería al principio a la atmósfera especial de la Navidad. Me gusta pensar que sea casi una prolongación de aquella misteriosa alegría, de aquella íntima exultación que invadió a la santa Familia, a los Ángeles y los Pastores de Belén, en la noche en que Jesús vio la luz. La definiría como "atmósfera de la gracia", pensando en la expresión de san Pablo en la Carta a Tito: "Apparuit gratia Dei Salvatoris nostri omnibus hominibus" (cfr Tt 2,11). El apóstol afirma que la gracia de Dios se manifestó "a todos los hombres": diría que en ello se manifiesta también la misión de la Iglesia y, en particular, la del sucesor de Pedro y de sus colaboradores, de contribuir a que la gracia de Dios, del Redentor, sea cada vez más visible a todos y lleve a todos la salvación. El año que está a punto de terminar ha sido rico en miradas retrospectivas a fechas importantes de la historia reciente de la Iglesia, pero rico también en acontecimientos, que traen consigo señales de orientación para nuestro camino hacia el futuro. Hace cincuenta años moría el papa Pío XII, hace 50 años era elegido papa Juan XXIII. Han pasado cuarenta años de la publicación de la Encíclica Humanae vitae y treinta años de la muerte de su autor, el Papa Paolo VI. El mensaje de estos acontecimientos ha sido recordado y meditado de muchas formas a lo largo del año, tanto que no quisiera detenerme nuevamente en ellos ahora. La mirada de la memoria, sin embargo, se ha dirigido aún más atrás de los acontecimientos del siglo pasado, y precisamente así nos ha dirigido hacia el futuro: la noche del 28 de junio, en presencia del patriarca ecuménico Bartolomé I de Constantinopla y de representantes de muchas otras Iglesias y comunidades eclesiales pudimos inaugurar en la Basílica de San Pablo Extramuros el Año Paulino, en recuerdo del nacimiento del apóstol de los gentiles hace dos mil años. Pablo no es para nosotros una figura del pasado. Mediante sus cartas, nos habla aún hoy. Y quien entra en diálogo con él, es empujado por el hacia el Cristo crucificado y resucitado. El Año Paulino es un año de peregrinación no sólo en el sentido de un camino exterior hacia los lugares paulinos, sino también, sobre todo. En una peregrinación del corazón, junto con Pablo, hacia Jesucristo. En definitiva, Pablo nos enseña también que la Iglesia es Cuerpo de Cristo, que la Cabeza y el Cuerpo son inseparables y que no puede haber amor a Cristo sin amor a su Iglesia y a su comunidad viviente. Surgen particularmente ante los ojos tres acontecimiento específicos del año que está por concluir. Ha estado ante todo la Jornada Mundial de la Juventud en Australia, una gran fiesta de la fe, que ha reunido a más de 200.000 jóvenes de todas partes el mundo y les ha acercado no sólo externamente --en sentido geográfico-- sino, con su contagiante alegría alegría de ser cristianos, también interiormente. Junto a ello hubo dos viajes, uno a los Estados Unidos y otro a Francia, en los que la Iglesia se ha hecho visible ante el mundo y para el mundo como una fuerza espiritual que indica caminos de vida y, mediante el testimonio de la fe, trae la luz al mundo. Fueron días que irradiaban luminosidad, irradiaban confianza en el valor de la vida y en el empeño por el bien. Por último, hay que recodar el Sínodo de los Obispos: pastores procedentes de todo el mundo se reunieron alrededor de la Palabra de Dios, que había sido alzada en medio de ellos; en torno a la palabra de Dios, cuya gran manifestación se encuentra en la Sagrada Escritura. Lo que en el día a día damos a menudo por descontado, lo hemos captado de nuevo en su sublimidad: el hecho de que Dios habla, de que Dios responde a nuestras preguntas. El hecho de que Él, aunque en palabras humanas, hable en persona y podamos escucharle y, en la escucha, aprender a conocerlo y a comprenderlo. El hecho de que Él entre en nuestra vida plasmándola y que nosotros podamos salir de nuestra vida y entrar en la inmensidad de su misericordia. Así nos hemos dado cuenta otra vez de que Dios en esta Palabra suya se dirige a cada uno de nosotros, habla al corazón de cada uno: si nuestro corazón se despierta y el oído interior se abre, entonces cada uno puede aprender a escuchar la palabra que se le dirige a propósito para él. Pero precisamente si escuchamos a Dios hablarnos de una forma tan personal a cada uno de nosotros, comprendemos también que su Palabra está presente para que nos acerquemos unos a otros, para que encontremos la forma de salir de lo que es sólo personal. Esta Palabra ha plasmado una historia común y quiere seguir haciéndolo. Entonces nos hemos vuelto a dar cuenta de que --precisamente porque la Palabra es tan personal-- podemos comprenderla de forma correcta y total sólo en el "nosotros" de la comunidad instituida por Dios: siendo siempre conscientes de que nunca podremos agotarla completamente, que ésta tiene algo nuevo que decir a cada generación. Hemos comprendido que los escritos bíblicos ciertamente fueron redactados en épocas determinadas y que constituyen en este sentido, ante todo, un libro procedente de un tiempo pasado. Pero hemos visto que su mensaje no permanece en el pasado ni puede ser encerrado en él: Dios, en el fondo, habla siempre al presente, y habremos escuchado la Biblia plenamente sólo cuando hayamos descubierto este "presente" de Dios que nos llama ahora. Finalmente era importante experimentar que en la Iglesia hay un Pentecostés también hoy; es decir, que ésta habla en muchas lenguas, y esto no sólo en el aspecto exterior de que estén representadas en ella todas las grandes lenguas del mundo, sino aún más en su aspecto más profundo: en ella están presentes las múltiples formas de experiencia de Dios y del mundo, la riqueza de las culturas, y sólo así aparece la amplitud de la existencia humana y, a partir de ella, la amplitud de la Palabra de Dios. Con todo, hemos también comprendido que el Pentecostés está todavía "en camino", está todavía incompleto: existe una multitud de lenguas que aún esperan la Palabra de Dios contenida en la Biblia. Eran conmovedores también los múltiples testimonios de fieles laicos de todas partes del mundo, que no sólo viven la Palabra de Dios sino que también sufren por ella. Una preciosa contribución fue también el discurso de un rabino sobre las Sagradas Escrituras de Israel, que son también nuestras Sagradas Escrituras. Un momento importante para el Sínodo, es más, para el camino de la Iglesia en su conjunto, fue cuando el patriarca Bartolomé, a la luz de la tradición ortodoxa, con análisis penetrante nos abrió un acceso a la Palabra de Dios. Esperemos ahora que las experiencias y los logros del Sínodo influyan eficazmente en la vida de la Iglesia: sobre la relación personal con las Sagradas Escrituras, sobre su interpretación en la Liturgia y en la catequesis, como también en la investigación científica, para que la Biblia no se quede en una palabra del pasado, sino que su vitalidad y actualidad sean leídas y reveladas en la amplitud de dimensiones de sus significados. Los viajes pastorales de este años han hecho referencia a la presencia de la Palabra de Dios, a Dios mismo en el actual momento de la historia: su verdadero sentido sólo puede ser el de servir a esta presencia. En estas ocasiones la Iglesia se hace perceptible públicamente, con ella la fe, y por ello, al menos, la pregunta sobre Dios. Esta manifestación en público de la fe llama en causa a todos aquellos que intentan entender el tiempo presente y las fuerzas que actúan en él. Especialmente el fenómeno de las Jornadas Mundiales de la Juventud se convierte cada vez más en un objeto de análisis, en el que se intenta entender esta especie, por así decirlo, de cultura juvenil. Australia nunca había visto tanta gente de todos los continentes como en la Jornada Mundial de la Juventud, ni siquiera durante las Olimpiadas. Y si precedentemente se había dado el temor de que la llegada en masa de los jóvenes pudiera provocar algún problema de orden público, paralizar el tráfico, obstaculizar la vida cotidiana, provocar violencia y dar espacio a la droga, todo ello se ha demostrado infundado. Ha sido una fiesta de la alegría: una alegría que al final ha contagiado incluso a los reacios: al final nadie se ha sentido molestado. Las jornadas se han convertido en una fiesta para todos, es más, sólo entonces se han dado verdaderamente cuenta de qué es una fiesta: un acontecimiento en el que todos están, por así decirlo, fuera de sí mismos, más allá de sí mismos, y así consigo mismos y con los demás. ¿Cuál es, por tanto, la naturaleza de lo que sucede en una Jornada Mundial de la Juventud? ¿Cuáles son las fuerzas que actúan en ella? Análisis en boga tienden a considerar estas jornadas como una variante de la cultura juvenil moderna, como una especie de festival rock modificado en sentido eclesial con el Papa como estrella. Con o sin fe, estos festivales serían en el fondo siempre lo mismo, y así se piensa poder obviar la pregunta sobre Dios. Hay también voces católicas que van en esta dirección, valorando todo esto como un gran espectáculo, incluso bonito, pero de poco significado para la pregunta sobre la fe y sobre la presencia del Evangelio en nuestro tiempo. Serían momentos de un éxtasis festivo, pero que a fin de cuentas dejaría todo como antes, sin influir de forma más profunda en la vida. Con todo, la peculiaridad de esas jornadas y el particular carácter de su alegría, de su fuerza creadoras de comunión, no encuentran explicación. Ante todo es importante tener en cuenta el hecho de que las Jornadas Mundiales de la Juventud no consisten sólo en esa única semana en la que se hacen visibles al mundo. Hay un largo camino exterior e interior que conduce a ella. La Cruz, acompañada por la imagen de la Madre del Señor, hace una peregrinación por los países. La fe, a su manera, tiene necesidad de ver y de tocar. El encuentro con la cruz, que es tocada y llevada, se convierte en un encuentro interior con Aquél que en la Cruz ha muerto por nosotros. El encuentro con la Cruz suscita en lo íntimo de los jóvenes la presencia de ese Dios que ha querido hacerse hombre y sufrir con nosotros. Y vemos a la mujer que Él nos ha dado como Madre. Las Jornadas solemnes son sólo la culminación de un largo camino, con el que se va al encuentro de unos con otros y juntos con Cristo. No es casualidad que en Australia el largo Via Crucis a través de la ciudad se convirtiera en el elemento culminante de esas jornadas. Resumía una vez más todo lo que había sucedido en los años precedentes e indicaba a Aquél que nos reúne a todos: ese Dios que ama hasta la Cruz. El Papa no es la estrella en torno a la cual gira todo. Él es totalmente y solamente vicario. Remite al Otro que está en medio de nosotros. Finalmente la liturgia solemne es el centro de todo, porque en ella sucede lo que nosotros no podemos realizar y de lo que, con todo, estamos siempre a la espera. Él está presente, Él entra en medio de nosotros. Se ha abierto el cielo y esto hace luminosa la tierra. Esto es lo que hace alegre y abierta la vida y lo que nos une con una alegría que no es comparable con un festival rock. Friedrich Nietzsche dijo en una ocasión: "la habilidad no está en organizar una fiesta, sino en traer a personas capaces de poner alegría". Según la Escritura, la alegría es fruto del Espíritu Santo (cfr Gal 5, 22): este fruto era perceptible abundantemente en los días de Sydney. Como un largo camino precede las Jornadas Mundiales de la Juventud, así también deriva de él también el camino sucesivo. Se forman amistades que animan a un estilo de vida distinto y lo sostienen desde dentro. Las grandes Jornadas tienen, no en último término, el objetivo de suscitar estas amistades y de hacer surgir así en el mundo lugares de vida en la fe, que son al mismo tiempo lugares de esperanza y de caridad vivida. La alegría, como fruto del Espíritu Santo. De este modo, hemos llegado al tema central de Sydney que era precisamente el Espíritu Santo. Desde esta perspectiva, quisiera mencionar a modo de síntesis la orientación implícita de este tema. Teniendo en cuenta el testimonio de la Escritura y de la Tradición, se pueden reconocer con facilidad cuatro dimensiones en el tema del "Espíritu Santo". 1. Ante todo está la afirmación que nos presenta el inicio de la narración de la creación: en ella se habla del Espíritu creador que aletea por encima de las aguas, crea el mundo y lo renueva continuamente. La fe en el Espíritu creador es un contenido esencial del Credo cristiano. El hecho de que la materia lleva en sí una estructura matemática, está llena de espíritu, es el fundamento sobre el que se basan las modernas ciencias de la naturaleza. Sólo porque la materia está estructurada de manera inteligente, nuestro espíritu es capaz de comprenderla y de remodelarla activamente. El hecho de que esta estructura inteligente procede del mismo Espíritu creador que también nos ha donado el espíritu, implica al mismo tiempo una tarea y una responsabilidad. En la fe sobre la creación está el fundamento último de nuestra responsabilidad con la tierra. No es simplemente una propiedad nuestra, de la que nos podemos aprovechar según nuestros intereses y deseos. Es más bien don del Creador, quien ha diseñado los ordenamientos intrínsecos y de este modo nos ha dado señales de orientación que debemos respetar como administradores de su creación. El hecho de que la tierra, el cosmos, reflejen al Espíritu creador, significa también que sus estructuras racionales --que más allá del orden matemático, en el experimento, se hacen casi palpables-- llevan en sí una orientación ética. El Espíritu que las ha plasmado es más que matemática, es el Bien en persona que, a través del lenguaje de la creación, nos indica el camino hacia el recto camino. Dado que la fe en el Creador es una parte esencial del Credo cristiano, la Iglesia no puede y no debe limitarse a transmitir a sus fieles sólo el mensaje de la salvación. También tiene una responsabilidad con la creación y tiene que cumplir esta responsabilidad en público. Y, al hacerlo, no sólo tiene que defender la tierra, el agua, el aire, como dones de la creación que pertenecen a todos. Tiene que proteger también al hombre contra su propia destrucción. Es necesario que haya algo como una ecología del hombre, entendida en el sentido justo. Cuando la Iglesia habla de la naturaleza del ser humano como hombre y mujer y pide que se respete este orden de la creación no está exponiendo una metafísica superada Aquí se trata, de hecho, de la fe en el Creador y de la escucha del lenguaje de la creación, cuyo desprecio significaría una autodestrucción del hombre y, por tanto, una destrucción de la obra misma de Dios. Lo que con frecuencia se expresa y entiende con el término "gender", se sintetiza en definitiva en la autoemancipación del hombre de la creación y del Creador. El hombre quiere hacerse por su cuenta, y decidir siempre y exclusivamente sólo sobre lo que le afecta. Pero de este modo vive contra la verdad, vive contra el Espíritu creador. Los bosques tropicales merecen, ciertamente, nuestra protección, pero no menos la merece el hombre como criatura, en la que está inscrito un mensaje que no contradice a nuestra libertad, sino que es su condición. Grandes teólogos de la Escolástica han calificado el matrimonio, es decir, el lazo para toda la vida entre el hombre y la mujer, como sacramento de la creación, instituido por el Creador y que Cristo --sin modificar el mensaje de la creación-- acogió después en la historia de su alianza con los hombres. Forma parte del anuncio que debe ofrecer la Iglesia el testimonio a favor del Espíritu creador presente en la naturaleza en su conjunto y de manera especial en la naturaleza del hombre creado a imagen de Dios. A partir de esta perspectiva, habría que leer la encíclica Humanae vitae: la intención del Papa Pablo VI era la de defender el amor contra la sexualidad como consumo, el futuro contra la pretendida exclusiva del presente, y la naturaleza del hombre contra su manipulación. 2. Permitidme una breve mención ulterior sobre las demás dimensiones de la pneumatología. Si el Espíritu creador se manifiesta ante todo en la grandeza silenciosa del universo, en su estructura inteligente, la fe, además de esto, nos dice algo inesperado: es decir, este Espíritu habla también, por así decir, con palabras humanas, ha entrado en la historia y, como fuerza que plasma la historia, es también un Espíritu que habla, es más, es Palabra que en los escritos del Antiguo y del Nuevo Testamento nos sale al encuentro. Lo que esto significa para nosotros lo ha expresado maravillosamente san Ambrosio, en una de sus cartas: "También ahora, mientras leo las divinas Escrituras, Dios pasea en el Paraíso" (Epístola 49, 3). También hoy nosotros, al leer la Escritura podemos como vagar por el jardín del Paraíso y encontrar a Dios que se pasea por allí: entre el tema de la Jornada Mundial de la Juventud en Australia y el tema del Sínodo de los Obispos se da una profunda relación interior. Los dos temas, "Espíritu Santo" y "Palabra de Dios" van juntos. Leyendo la Escritura aprendemos, si embargo, que Cristo y el Espíritu Santo son inseparables entre sí. Cuando Pablo afirma con una síntesis desconcertante: "El Señor es el Espíritu" (2 Corintios 3, 17), no sólo está mostrando, como telón de fondo, la unidad trinitaria entre el Hijo y el Espíritu Santo, sino también y sobre todo su unidad en la historia de la salvación: en la pasión y resurrección se arrancan los velos del sentido meramente literal y se hace visible la presencia del Dios que está hablando. Al leer la Escritura junto a Cristo aprendemos a escuchar en las palabras humanas la voz del Espíritu Santo y descubrimos la unidad de la Biblia. 3. De este modo, hemos llegado a la tercera dimensión de la pneumatología, que consiste precisamente en el hecho de que Cristo y el Espíritu Santo no pueden separarse. Esto se muestra de la manera quizá más bella en la narración de san Juan sobre la primera aparición del Resucitado ante los discípulos: el Señor sopla sobre sus discípulos y de este modo les da el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el soplo de Cristo. Y como el soplo de Dios en la mañana de la creación había transformado el polvo del suelo en el hombre viviente, del mismo modo el soplo de Cristo nos acoge en la comunión ontológica con el Hijo, nos hace una nueva creación. Por este motivo, el Espíritu Santo nos hace decir junto con el Hijo: "¡Abbá, Padre!" (Cf. Juan 20, 22; Romanos 8, 15). 4. De este modo, como cuarta dimensión, emerge espontáneamente la relación entre el Espíritu y la Iglesia. Pablo, en la Primera Carta a los Corintios 12 y en Romanos 12, presentó la Iglesia como Cuerpo de Cristo y como organismo del Espíritu Santo, en el que los dones del Espíritu Santo funden a los individuos en una unidad viviente. El Espíritu Santo es el Espíritu del Cuerpo de Cristo. En el conjunto de este Cuerpo encontramos nuestra tarea, vivimos los unos para los otros y los unos en dependencia de los otros, viviendo en profundidad de Aquél que vivió y sufrió por todos nosotros y que a través de su Espíritu nos atrae hacia sí en la unidad de todos los hijos de Dios. "¿Quieres tú también vivir del Espíritu de Cristo? Entonces debes estar en el Cuerpo de Cristo", dice Agustín en este sentido (Tr. in Jo. 26, 13). De este modo, con el tema del "Espíritu Santo", que orientaba las jornadas de Australia y, de manera algo más escondida, también las semanas del Sínodo, se hace visible toda la amplitud de la fe cristiana, una amplitud que de la responsabilidad por la creación y por la existencia del hombre en sintonía con la creación lleva, a través de los temas de la Escritura y de la historia de la salvación, hasta Cristo y de allí a la comunidad viviente de la Iglesia, en sus diferentes órdenes de responsabilidad, así como también en su amplitud y libertad, que se expresa tanto en la multiplicidad de los carismas como en la imagen pentecostal de la multitud de las lenguas y culturas. La fiesta es parte integrante de la alegría. La fiesta se puede organizar, la alegría no. Sólo puede ofrecerse como don; y, de hecho, se nos ha dado en abundancia: por eso nos sentimos agradecidos. Así como Pablo califica la alegría fruto del Espíritu Santo del mismo modo también Juan, en su Evangelio, ha unido íntimamente el Espíritu y la alegría. El Espíritu nos da la alegría. Y es la alegría. La alegría es el don en el que todos los demás dones están resumidos. Es la expresión de la felicidad, del estar en armonía consigo mismos, algo que sólo puede derivarse de estar en armonía con Dios y con su creación. Forma parte de la naturaleza de la alegría el irradiarse, tener que comunicarse. El espíritu misionero de la Iglesia no es más que el impulso por comunicar la alegría que se nos ha dado. Que siempre esté viva en nosotros y, después, que se irradie en el mundo en sus tribulaciones: este es mi auspicio para finales de este año. Junto con un sentido agradecimiento por todas vuestras fatigas y obras, os deseo a todos que esta alegría, que se deriva de Dios, se nos dé abundantemente también en el Año Nuevo. Confío estos deseos a la intercesión de la Virgen María, Mater divinae gratiae, pidiéndola poder vivir las festividades navideñas en la alegría y en la paz del Señor. Con estos sentimientos, os imparto de corazón a todos vosotros y a la gran familia de la Curia Romana la bendición apostólica. [Traducción del original italiano realizada por Inma Álvarez y Jesús Colina © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
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