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1月31日 Síntesis 31/01/08
Benedicto XVI y la importancia de bautizar lo antes posibleBenedicto XVI bautiza a trece recién nacidos para abrirles el cielo En la Capilla Sixtina CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 13 enero 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presidió este domingo una misa en la que bautizó a trece recién nacidos para abrirles el cielo, como él mismo explicó. Entre el llanto de las ocho niñas y de los cinco niños que resonaba en la Capilla Sixtina, el Papa confesó su «alegría» al impartir el primer sacramento de la vida cristiana a los pequeños, «uno de los momentos más expresivos de nuestra fe». En la homilía de la misa en la solemnidad del Bautismo del Señor, el Santo Padre reflexionó sobre el «misterio de la vida»: de la «vida humana» representa por los recién nacidos, y el de la «vida divina» que Dios ofrece a los bautizados. Le escuchaban los padres de los niños, trabajadores en la Ciudad del Vaticano, acompañados por los padrinos y madrinas, así como por los familiares. Inspirándose en los mismos frescos de Miguel Ángel de esa Capilla contrapuso «la experiencia de la vida con la opuesta, es decir, la realidad de la muerte». «En le Bautismo, el pequeño ser humano recibe una vida nueva, la vida de la gracia, que le hace capaz de entrar en relación personal con el Creador, y esto para siempre, para toda la eternidad», indicó. «Por desgracia, el hombre es capaz de apagar esta nueva vida con su pecado, cayendo en una situación que la Sagrada Escritura llama "muerte segunda"», lamentó. «Mientras en el caso de las demás criaturas, que no están llamadas a la eternidad, la muerte sólo significa el final de la existencia sobre la tierra, en nosotros el pecado crea un torbellino que corre el riesgo de engullirnos para siempre, si el Padre que está en los cielos no nos da la mano». En esto consiste el misterio del Bautismo, explicó: «Dios ha querido salvarnos bajando él mismo hasta el abismo de la muerte para que todo hombre, incluso quien ha caído tan bajo que ya no puede ver el cielo, pueda agarrar la mano de Dios y salir de las tinieblas, volviendo a ver la luz para la que ha sido creado». «Todos experimentamos, todos percibimos interiormente que nuestra existencia es un deseo de vida, que invoca una plenitud, una salvación. Esta plenitud de vida se nos da en el Bautismo», dijo. Dirigiéndose a los padres de los recién nacidos, Benedicto XVI reconoció que «para crecer santos y fuertes estos niños necesitarán cuidados materiales y muchas atenciones; pero lo que más necesitarán, es más, lo que les será indispensable, es conocer, amar y servir fielmente a Dios para tener la vida eterna». El Papa celebró la misa con dos obispos que le han ayudado en el rito bautismal: el vicecamarlengo, monseñor Paolo Sardi y el limosnero pontificio, monseñor Félix del Blando Prieto. Este año no ha sido instalada en la Capilla Sixtina la peana de madera sobre la se apoyaba un altar provisional para celebrar esta Eucaristía. El Papa ha preferido que se utilizara el antiguo altar de la para no alterar la belleza y la armonía de esta joya arquitectónica y pictórica, según ha aclarado una nota vaticana. Por este motivo, en algunos momentos de la Eucaristía, el Papa dio las espaldas a los fieles. La Santa Sede ha querido aclarar, sin embargo, que siguió el Misal ordinario, y no el anterior al Concilio Vaticano II. A mediodía, antes de rezar el Ángelus, Benedicto XVI volvió a meditar sobre el sentido del bautismo explicando que «toda la misión de Cristo se resume en esto: bautizarnos en el Espíritu Santo para liberarnos de la esclavitud de la muerte y "abrirnos el cielo", es decir, el acceso a la vida auténtica y plena». Ésta, aclaró, consistirá en «sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegría». Concluyó pidiendo oraciones para que los cristianos «puedan comprender cada vez más el don del Bautismo y se comprometan a vivir con coherencia, testimoniando el amor del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». Fin Notas de Iesvs.org
1. Debido al pecado original, mientras no sea bautizado, el niño pertenece al dominio de Satanás. ¿Cómo no librarlo de la esclavitud? Demorar el bautismo es como demorar la alimentación del cuerpo del niño sin motivo alguno. ¿Cómo nos preocupamos por alimentar el cuerpo y no por alimentar el alma que desfallece de hambre de Dios? ¿es que no creemos que el alma es capaz de Dios a pesar de que la inteligencia no esté totalmente desarrollada? ¿o acaso olvidamos cómo fue capaz de reconocer al Salvador y saltar de alegría San Juan Bautista cuando ni siquiera había nacido? Jesús dijo: “Dejad que los niños vengan a mí”… Es una lástima que algunas parroquias sólo puedan bautizar cada dos semanas: se está afectando la vida y el desarrollo espiritual de los niños, pero es más triste aún que los padres demoren sin razón el bautismo de sus hijos, siquiera un día.
El Código de derecho canónico establece que hay que bautizar a los niños lo antes posible: C867 P1 Los padres tienen obligación de hacer que los hijos sean bautizados en las primeras semanas; cuanto antes después del nacimiento, e incluso antes de él, acudan al párroco para pedir el sacramento para su hijo y prepararse debidamente.
2. Para quienes critican que el Sacerdote se pone “de espaldas al pueblo” deben saber que en realidad se ponen TODOS JUNTOS EN LA MISMA DIRECCION, de frente a Dios, presente en la Eucaristía.
Quien habla de dar la espalda al pueblo ignora que cuando el tabernáculo está detrás del Sacerdote, él estaría dando la espalda a Dios, presente en la Eucaristía en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
Generalmente se adora al Santísimo contra una “pared” o altar porque si se lo pusiera en medio, con gente alrededor, no es agradable estar viendo al adorador “de enfrente” que tal vez mueva la boca, espante una mosca, se suene la nariz, etc. También al de enfrente le puede molestar o distraer nuestra presencia. Es casi una necesidad verlo sólo al Amado, sin distracciones, con más intimidad. La adoración es continuación de la Misa: no habría razón para cambiar de actitud durante la Misa.
Litúrgica y simbólicamente, sobre todo si el tabernáculo está detrás del altar ¿es preferible que el Sacerdote le dé la espalda a Dios o que su posición simbolice que se suma al “pueblo” para adorar todos juntos a Dios?
No es casualidad que Benedicto haya preferido celebrar la Misa con el tabernáculo detrás del altar. Parecería, según un artículo, que desde el punto de vista litúrgico (favor de enviarnos citas a favor y/o en contra) es preferible colocar allí el tabernáculo.
Gracias por su apoyo,
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¡Bendiciones!
Unidos de corazón en los corazones de Jesús, María y José,
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1月30日 ZS080130 (a)
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SANTA SEDE Santa Sede La lejanía de Dios es lejanía de uno mismo, explica Benedicto XVI Al presentar la relación entre fe y razón en san Agustín de Hipona CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 30 enero 2008 (ZENIT.org).- Cuando el ser humano se aleja de Dios se aleja de sí mismo, considera Benedicto XVI. Lo explicó a los cinco mil peregrinos congregados en el Aula Pablo VI del Vaticano para participar en la audiencia general, en la que por tercera ocasión habló de san Agustín de Hipona, en esta ocasión, en particular sobre el tema fe y razón. Presentó el «itinerario intelectual y espiritual» del filósofo y teólogo --al que consagró su tesis doctoral el joven Joseph Ratzinger-- como «un modelo válido también hoy en la relación entre fe y razón, tema no sólo para hombres creyentes, sino para todo hombre que busca la verdad, tema central para el equilibrio y el destino de todo ser humano». «Estas dos dimensiones, fe y razón, no deben separarse ni contraponerse, sino que deben estar siempre unidas», aclaró. Para ilustrar su propuesta, presentó las famosas dos fórmulas con las que Agustín expresó esta síntesis coherente entre fe y razón: «"cree para comprender", creer abre el camino para cruzar la puerta de la verdad; pero también y de manera inseparable, "comprende para creer", escruta la verdad para poder encontrar a Dios y creer». «La armonía entre fe y razón significa sobre todo que Dios no está lejos --subrayó el Santo Padre--: no está lejos de nuestra razón, de nuestra vida; está cerca de todo ser humano, cerca de nuestro corazón y de nuestra razón, si realmente nos ponemos en camino. «La presencia de Dios en el hombre es profunda y al mismo tiempo misteriosa, pero puede reconocerse y descubrirse en la propia intimidad», pues como dice el obispo de Hipona: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti». «La lejanía de Dios equivale, por tanto, a la lejanía de sí mismos», reconoció Benedicto XVI, algo que san Agustín explicaba con estas palabras de sus «Confesiones»: «Tú estabas, ciertamente, delante de mí, mas yo me había apartado de mí mismo y no me encontraba». «Esto es importante --insistió--: quien está lejos de Dios también está lejos de sí mismo, alienado de sí mismo, y sólo puede encontrarse a sí mismo si se encuentra con Dios. De este modo logra llegar a su verdadero yo, su verdadera identidad». «Agustín encontró a Dios y durante toda su vida hizo su experiencia hasta el punto de que esta realidad --que es ante todo el encuentro con una Persona, Jesús--cambió su vida, como cambia la de cuantos, hombres y mujeres, en todo tiempo, tienen la gracia de encontrarse con él», concluyó el Papa. Benedicto XVI presenta a los jóvenes san Juan Bosco como «maestro de vida» CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 30 enero 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó, en particular a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, la figura de san Juan Bosco, «sacerdote y educador»¸ cuya memoria litúrgica se celebra este jueves. En particular, dirigiéndose a los jóvenes, les invitó ver en él a «un auténtico maestro de vida». Luego, ante los enfermos presentes en el Aula Pablo VI, algunos en silla de ruedas, les invitó a aprender «de su experiencia espiritual a confiar en toda circunstancia en Cristo crucificado». Por último, saludando a los recién casados, algunos en traje de bodas, les recomendó: «recurrir a su intercesión para asumir con compromiso generoso vuestra misión de esposos». San Juan Bosco (1815-1888), italiano, fundó las tres ramas de la Familia Salesiana: Sociedad de San Francisco de Sales (Congregación Salesiana), Instituto de las Hijas de María Auxiliadora y Asociación de Salesianos Cooperadores. Es conocido como el «apóstol de los jóvenes» con el método de la persuasión, de la religiosidad auténtica, del amor orientado siempre a prevenir más que a reprimir. Uno de los frutos más excelsos de su pedagogía es san Domingo Savio, de quince años, quien había sintetizado su lección con estas palabras: «Nosotros, en la escuela de Don Bosco, hacemos consistir la santidad en estar muy alegres y en el cumplimiento perfecto de nuestros deberes». El 31 de enero de 1988 Juan Pablo II le declaró «padre y maestro de la juventud», «estableciendo que con este título sea honrado e invocado, en particular por quienes se reconocen como sus hijos espirituales». Representante vaticano: Una parroquia que no es misionera pierde su esencia Explica el secretario de la Congregación para el Culto Divino ROMA, miércoles, 30 enero 2008 (ZENIT.org).- La misión no es una actividad más para la parroquia, es su esencia misma; explica el arzobispo Malcolm Ranjith, secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos Monseñor Ranjith, de 60 años, intervino este miércoles en el congreso internacional «Parroquia y nueva evangelización» organizado por la Comunidad del Emmanuel, en colaboración con el Instituto Pontificio Redemptor Hominis, que se celebra en Roma hasta el 1 de febrero. «¿Por qué debería ser misionera una parroquia?», preguntó monseñor Ranjith, de Sri Lanka. «Porque el llamamiento al amor que nos dejó Dios», respondió. «Jesús amó a sus hermanos y hermanas hasta el punto de entregarse totalmente por su salvación: este es el fundamento de la evangelización», explicó. Por eso, subrayó, «la evangelización es un signo de madurez en nuestra fe». «La Iglesia solo existe si evangeliza, y esto es válido también para la parroquia. Si una parroquia no evangeliza, no es más que un edificio» «La evangelización no es algo opcional. Es una obligación de nuestra fe, la expresión perfecta de nuestra caridad». Monseñor Ranjith subrayó la importancia crucial de la Eucaristía en la vida de una parroquia misionera, citando el ejemplo de una diócesis irlandesa, que ha decidido organizar la adoración eucarística en todas las parroquias. «Como resultado, ahora hay más vocaciones. La Eucaristía atrae, el Señor atrae a la gente». Por eso, aclaró, «la Eucaristía está en el centro de la evangelización. La eucaristía debe generar fe, aunque en algunas parroquias la celebración tiene lugar de manera que no genera fe». Al mismo tiempo, el sacerdote debe comprender su papel en la parroquia: «No es suficiente con concentrarse sólo en la comunidad católica. La parroquia debe hacer un esfuerzo comprometedor por llegar hasta los últimos». Para que las parroquias sean misioneras, Ranjith propone «pasos concretos». En primer lugar, dijo, «la comunidad parroquial debe pasar del modelo de contención a un modelo misionero. Si lo único que hacemos es reparar edificios, esto nos matará espiritualmente». En segundo lugar, «hay que pasar del espíritu de pesimismo al optimismo», recordando que «nada es imposible para Dios. Hasta los obispos prefieren en ocasiones vender sus seminarios o iglesias». El arzobispo Ranjith subrayó el peligro de convertirse en un «sirviente perezoso». Y citó la dura frase del Evangelio sobre estos sirvientes: « Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes» (Mateo 22, 13). «No quiero ser uno de éstos», confesó Ranjith. En tercer lugar, subrayó la importancia de los laicos, pidiendo que cambien de mentalidad aquellos párrocos que todavía piensan que «la misión es responsabilidad única de los clérigos» y que «los sacerdotes deberían decidir todo por sí mismos». Hay que «compartir con los laicos», insistió. «Cada laico es un misionero en potencia». En cuarto lugar, sugirió «involucrar al mayor número posible de personas (asociaciones, grupos, hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños) y a entrar en áreas inexploradas, buscando nuevos métodos». En este contexto, aconsejó utilizar «todos los recursos posibles. El milagro de la evangelización puede verificarse». En la sesión de preguntas y respuestas un sacerdote de Holanda, que presentó su país «como el más secularizado del mundo», pidió al prelado aliento «porque estamos sumamente marginados, a pesar de que tratamos de utilizar todas las posibilidades, como los medios de comunicación, para mostrar nuestra presencia». Monseñor Ranjith respondió: «Es bueno utilizar todos los medios posibles y penar que en ocasiones "los sueños pueden convertirse en realidad, pero lo mas importante es sentirse fuertes, confiar en Dios y rezar». Respondiendo a una pregunta de Zenit tras el encuentro sobre qué modelo es posible ofrecer a las parroquias desalentadas, monseñor Ranjith respondió que un aspecto decisivo es «el celo y el espíritu de amor del párroco». Como modelos que pueden inspirar a las parroquias, propuso a san Juan María Vianney, «patrono de los sacerdotes diocesanos», pero también la Madre Teresa de Calcuta o el misionero san Francisco Javier, que se fue al otro lado del mundo sin nada, sin conocer ni siquiera los idiomas, a anunciar a Cristo. «¿Si era posible para él, por qué no podría serlo para mí?», concluyó. Por Gisèle Plantec Nuevo obispo coadjutor para Hong Kong Monseñor John Tong On sustituirá más adelante al cardinal Zen HONG KONG, miércoles, 30 enero 2008 (ZENIT.org).- Monseñor John Tong On, de 69 años, ha sido nombrado por Benedicto XVI obispo coadjutor de la diócesis de Hong Kong, de la que era obispo auxiliar desde 1996, informó este miércoles la Oficina de Información de la Santa Sede. Monseñor Tong, «agudo intelectual, gran experto en las lenguas, en la cultura y en la teología», como le presenta la agencia del Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras (PIME), «AsiaNews», se convierte en el sucesor designado del cardenal Joseph Zen, que a sus 76 años ha pedido en varias ocasiones al Papa poder retirarse. Actualmente es responsable del Centro de Estudios Espíritu Santo, importante foco de documentación sobre la Iglesia y la cultura china. En una declaración difundida este miércoles explica que «nuestra evangelización y nuestro testimonio a través de las parroquias, las escuelas, la atención a los enfermos y los servicios sociales están llenos de fruto», pero «se da carestía de sacerdotes locales, diáconos, hombres y mujeres consagrados». «Os pido que recéis pro la promoción de las vocaciones, incluida la vocación al matrimonio cristiano, también ésta llena de desafíos», ha añadido. Asimismo, en el mensaje desea que se mantengan «relaciones positivas y estables con diferentes confesiones cristianas y con las demás religiones». Recordando el papel que su diócesis desempeña como «Iglesia puente con China», el obispo explica que «nos comprometeremos con el máximo esfuerzo por promover» «la unidad entre los diferentes grupos de la Iglesia católica china», como pide Benedicto XVI en la carta que escribió a los católicos chinos el 30 de junio de 2007. «Espero de todo corazón que el gobierno chino garantice la plena libertad religiosa a los católicos de la madre patria para que puedan dar una mayor contribución a la sociedad, y que nuestra patria pueda avanzar en su posición internacional», concluye monseñor Tong. El [debido] valor añadido de los medios de comunicación católicos Según
el presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales Al presentar el mensaje del Papa para la 42ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el arzobispo Claudio Maria Celli profundizó en la cuestión de la «info-ética» referida a los medios de inspiración católica. «No existe ámbito de la experiencia humana» en el que los medios no sean parte constitutiva, reconoce Benedicto XVI en su mensaje sobre el lema de la Jornada: «Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla». Y el progreso, en el campo mediático, «ofrece posibilidades inéditas para el bien, pero abre al mismo tiempo enormes posibilidades de mal que antes no existían», por lo que alerta de una comunicación que pierda «las raíces éticas» y eluda «el control social»: «termina por olvidar la centralidad y la dignidad inviolable del ser humano». Por eso, recalca el Papa, «es indispensable que los medios defiendan celosamente a la persona y respeten plenamente su dignidad», siendo necesaria «en este ámbito una "info-ética", así como existe la bio-ética en el campo de la medicina y de la investigación científica sobre la vida». Apuntando estas reflexiones, en su encuentro con la prensa acreditada ante la Santa Sede, el arzobispo Celli advirtió de que «los medios de comunicación de inspiración católica no pueden prescindir de la problemática ética de todos los medios, porque es innegable que todo lo que afecta al hombre en cuanto tal debe ser punto de referencia»también de los medios católicos. «Sólo que nuestros medios deben tener, creo, algo más, porque no existe sólo el hombre como punto de referencia, sino que en esta búsqueda de la verdad, para nosotros, esta verdad es una persona: es Jesucristo», subrayó. Es esencial ser consciente de que «nuestros medios se abren no sólo a los católicos, sino a todos los hombres -advirtió el prelado--; no son medios para los católicos, sino que constituyen esta presencia de una realidad católica que se abre al hombre, a todo hombre». Y ejemplificó con el caso de diarios o radios de inspiración católica: «Es innegable que no existen sólo o no tienen únicamente como destinatario a personas que ya pertenecen a la Iglesia, sino que deben presentar también una atención profunda a cuanto existe en el alma del hombre, en su corazón, donde a veces puede haber una lejanía de Dios, o muchas veces una profunda nostalgia de Dios». «Nuestros medios --sintetizó-- deben ser búsqueda y ayuda en la búsqueda». «Nuestros medios no deben convertirse -permítaseme esta forma de hablar-- en instrumentos de un fundamentalismo religioso o de integrismos culturales», advirtió. Y empleó un término que aprecia mucho, para describir el rasgo que debe caracterizar a los medios católicos: «Deben ser expresión de una diaconía de la cultura». Se trata de que sepan entrar «en esta búsqueda que los hombres se plantean cotidianamente», siendo «instrumentos de esta diaconía de cultura», «instrumentos de enseñanza de qué significa dialogar, ser hombres que respetan las posiciones de los demás, que saben acoger, que saber comprender». «Lo subrayo de nuevo: no estamos buscando fundamentalismos religiosos, porque a veces el riesgo es éste --alertó--. Y la propia Iglesia no es esto; no es una "torre de marfil"» que se yergue «en su posesión de la verdad, sino que es una Iglesia que sabe acoger, entender, dialogar, respetar». «Y si ésta es la Iglesia, esto deberían ser los medios de comunicación social que tienen a católicos como profesionales», concluyó. Por Marta Lago
No virus found in this incoming message. No virus found in this outgoing message. No virus found in this outgoing message. ZS080130 (c)MUNDO Mundo Testigos de la violencia en el mundo piden paz para Kenia ROMA, miércoles, 30 enero 2008 (ZENIT.org).- Directores y personal de Caritas testigos en diferentes rincones del mundo de la destrucción de la guerra, han exhortado al gobierno y a la población de Kenia para que apoyen el diálogo y el cese de la violencia. En una declaración, afirman: «Nuestros países han sido separados con la violencia política, étnica y religiosa. Hemos sido testigos de la devastación causada por estas divisiones y ahora seguimos con desesperación la situación en Kenia, un país que durante años ha sido considerado un modelo de estabilidad, en una región turbulenta». Firman el mensaje, entre otros, monseñor Thaddée Ntihinyurwa, arzobispo de Kigali y presidente de Caritas Ruanda; el obispo Louis Nzala Kianza, presidente de Caritas en la República Democrática del Congo; Nuth Samol, director de Caritas Camboya; el padre Louis Samaha, presidente de Caritas Líbano; Claudette Habesch, secretaria general de Caritas Jerusalén; monseñor Héctor Fabio, director de Caritas Colombia; y Lesley-Anne Knight, secretaria general de Caritas Internacional. «La situación sigue precipitando cada día, por la senda de la matanza y la limpieza étnica» afirman en su comunicado. «En Ruanda, más de medio millón de personas fueron masacradas en tres meses. Mientras, en la República Democrática del Congo, más de cinco millones de personas han muerto desde 1995». «Con la división de Yugoslavia, volvió el genocidio a Europa, con escenas reminiscentes de la segunda guerra mundial o del Holocausto del pueblo judío. En Tierra Santa, todavía sigue sufriendo la población, sobre todo en Gaza. Hoy en Darfur, hay dos millones y medio de personas sin techo». «Rogamos al Gobierno, los partidos de la oposición y al pueblo keniano, que pongan fin a la violencia», afirman los signatarios. «Ya se ha hecho mucho daño, pero todavía no es demasiado tarde para alejarse del precipicio. Les ofrecemos las lecciones aprendidas en nuestros países, en solidaridad con aquellos atrapados en este conflicto, y con la esperanza de que nuestros ejemplos sirvan para impedir a Kenia proseguir en el camino de la tragedia. La paz y la reconciliación, a través del diálogo, son los únicos caminos a seguir». Sacerdote salesiano de Haití recibe el premio «De Lubac 2007» ROMA, miércoles, 30 enero 2008 (ZENIT.org).- El día 28 de enero se celebró en la Villa Bonaparte de Roma, sede de la Embajada de Francia ante la Santa Sede, la ceremonia de entrega del premio «De Lubac 2007» al salesiano haitiano don Maurice Elder Hyppolite, actualmente director del Instituto de Filosofía de San Francisco de Sales de Tabarre en Puerto Príncipe, Haití. La Embajada de Francia ante la Santa Sede pretende, con este reconocimiento, premiar los textos escritos en lengua francesa y defendidos en los centros de estudio y universidades de Derecho Pontificio. Don Maurice Elder Hyppolite es autor de una tesis en filosofía titulada «El realismo y el conocimiento como condición para el humanismo integral de Jacques Maritain», defendida el 28 de mayo de 2007 en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma. El cardenal Paul Poupard, Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Cultura y Presidente del jurado, ha entregado el premio a don Mauro Mantovani, decano de la Facultad de Filosofía de la UPS, y al salesiano haitiano don Pierre Ernest Bazile, quien actualmente realiza su doctorado en filosofía en dicha Universidad, en representación del Rector Magnifico, don Mario Toso, y del premiado, don Maurice Elder Hyppolite. En tal ocasión don Bazile leyó un discurso preparado por el galardonado don Maurice Elder Hyppolite El jurado que concede el premio se basa en el grado de profundidad especulativa, la capacidad metodológica y la calidad de la investigación, en vista de un fundamento gnoseológico y metafísico realista del humanismo integral y del personalismo. México ante el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá Según monseñor José de Jesús Martínez Zepeda IRAPUATO, miércoles, 30 enero 2008 (ZENIT.org-El Observador).- En una reflexión, el obispo de Irapuato, monseñor José de Jesús Martínez Zepeda, ha tocado uno de los temas más álgidos de la agenda política mexicana como lo es la entrada en vigor la última etapa de desgravación arancelaria del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá. Con este paso --que se produjo el pasado primero de enero y que el día de mañana enfrentará una manifestación multitudinaria en su contra en la capital del país-- se abren totalmente las fronteras para la importación y exportación de productos agropecuarios. «La Comisión Episcopal para la Pastoral Social (de la Conferencia del Episcopado Mexicano)», explica monseñor Martínez Zepeda en su reflexión, «dirigió un mensaje sobre las consecuencias de la desgravación para los indígenas y campesinos: México no puede cerrar sus fronteras indefinidamente no sólo porque no somos autosuficientes en todo, sino porque actualmente el mercado sobrepasa los límites nacionales, con sus beneficios y sus limitaciones». Más adelante indicó que en la diócesis de Irapuato «entre 400 y 500 mil personas viven y trabajan en zonas rurales. Existe el riesgo de un mayor empobrecimiento y de empujar a muchos campesinos a abandonar el campo y emigrar a las ciudades que no están preparadas para recibirlos, a emigrar o ceder a la tentación de los cultivos ilícitos». En opinión de monseñor Martínez Zepeda, «se hizo muy poco en México para preparar este momento, pero no es posible dejar solos a nuestros hermanos en el campo. Por eso apoyamos la iniciativa de que se estudien y se negocien las cláusulas de excepción ya previstas en el tratado mismo». «Es urgente e impostergable --subraya el obispo de Irapuato-- destinar más recursos estatales al campo y cuidar su recta aplicación en asesoría, capacitación, nuevas tecnologías, organización de los pequeños y medianos propietarios que con cooperativas de cultivo y consumo hagan más rentables los cultivos». Tras descartar paliativos temporales a situaciones de emergencia, monseñor Martínez Zepeda pide en su reflexión que exista una verdadera cruzada nacional a favor de la educación y en contra de la desigualdad social y económica que propicia que cientos de miles de mexicanos emigren cada año al Norte, en busca de trabajo. «La educación está atorada y la desigualdad es lacerante. El país ha funcionado explotando los recursos naturales, para cubrir sus gastos de funcionamiento, sin poder invertir suficientemente en la educación integral de su población, resignada, conformista, con escasos 8 años de escuela», enfatiza monseñor Martínez Zepeda. Más adelante afirma que «el sistema educativo actual cuesta mucho y rinde poco. Los sindicatos que controlan la educación están satisfechos con sus prebendas y no parecen buscar una reforma educativa innovadora que proponga cómo avanzar, que anteponga el interés de muchos, que forme ciudadanos emprendedores». Finalmente, el obispo de Irapuato hace un llamado a renovar el compromiso con México «y renovemos nuestra fe en que podemos participar y conseguir su transformación. Necesitamos ser ciudadanos dispuestos a cambiar y a compartir la responsabilidad de transformar al país. Nosotros somos el país. Que esta actitud se transforme en convicción de muchos en las acciones cotidianas, sin estar esperando un gobernante que solo pueda solucionarlo todo».
Por Jaime Septién Prueba de prisión y ardor de evangelización: muere el obispo chino de Kinghsien Monseñor
Mattia Chen Xilu llevaba seis años en coma La edición del sábado del diario de la Santa Sede «L'Osservatore Romano» confirma la desaparición del prelado y el momento: el pasado 16 de enero. Llevaba seis años en coma tras una hemorragia cerebral. Hace exactamente dos años había fallecido el obispo a quien había sucedido: monseñor Pietro Fan Wen-xing, médico, prisionero, sacerdote y sobre todo pastor, nacido en un «pueblo de santos»: Zhujiahe, aldea de la que proceden cinco de los 120 mártires chinos canonizados el 1 de octubre de 2000 por el Siervo de Dios, Juan Pablo II. Monseñor Mattia Chen Xilu atribuía con frecuencia los buenos resultados de la evangelización al testimonio y a la intercesión de los cristianos martirizados -y canonizados en 2000-- en la zona, como es el caso de nueve miembros de la familia Wu -recuerda el diario del Papa--. El prelado quiso que la diócesis guardara sus reliquias con especial devoción. A 300 kilómetros al sudeste de Pekín, la diócesis de Jingxian tiene más de 40.000 católicos, atendidos por 40 sacerdotes -en su mayoría jóvenes--. Se encarga de cuatro clínicas y de una residencia de ancianos. Existen en la circunscripción 30 parroquias y 40 lugares de culto. La comunidad es muy activa en la asistencia a los ancianos y enfermos, así como en las visitas a las familias. Miembro de una familia católica de generaciones, Mattia Chen Xilu nació el 6 de febrero de 1928. A los quince años ingresó en el seminario menor de Jingxian; prosiguió sus estudios en los de Tianjin y Pekín; en esta última ciudad fue maestro de escuela. En 1950 entró en el seminario mayor de Shanghai. Recibió la ordenación sacerdotal de manos de monseñor Ignacio Kung Pigmei, quien posteriormente sería creado cardenal. Trabajó como médico -tras su ordenación- en la clínica general de Jingxian; dedicaba parte de su tiempo a la evangelización, según las notas biográficas que apunta el diario romano. Tres años después fue condenado a siete de prisión y tres de trabajos forzosos. Volvió a su lugar natal en 1969, pero sufrió nuevamente condena de diez años de trabajos forzosos [los años de la «Revolución Cultural» en China se extendieron de 1966 a 1976]. En 1979, «en parte rehabilitado» --recoge «L'Osservatore Romano»--, se permitió a Mattia Chen Xilu enseñar inglés en la escuela media de su pueblo. Durante ese tiempo, desempeñó todo lo posible su ministerio sacerdotal los sábados y los domingos, viajando --incluso como vendedor ambulante, si era necesario- para llegar hasta los fieles y evangelizar aldeas y familias. Reanudó abiertamente su actividad pastoral en 1980, dada la mayor tolerancia religiosa. Asimismo se esforzó enormemente en el dispensario de Jingxian y en la apertura de una gran clínica oftalmológica --«Catholic Xi Lu Optical»--. Era un sacerdote fiel, amable, teológicamente bien preparado, buen administrador, leal y capaz de defender los derechos de la Iglesia: así le describen las personas que le trataron en aquella época. «Era vicario general de la diócesis cuando fue informado de su candidatura al episcopado: aún confesando que "no tenía virtudes para ser obispo", se mostró "dispuesto a obedecer a cualquier cosa que decidiera la Santa Sede"», escribe su diario. En 1996 fue consagrado obispo [coadjutor]; habría de suceder a monseñor Pietro Fan Wen-xing tres años después, hasta que en 2002 entró en coma. Desde entonces no había recobrado la conciencia. Su estado motivó que, desde el 6 de enero de 2004, el gobierno pastoral de la diócesis pasara a su coadjutor, monseñor Pietro Feng Xinmao. En la catedral de Jingxian se han velado los restos mortales de monseñor Mattia Chen Xilu, con la celebración diaria de la Santa Misa y el rezo del Rosario. El martes pasado se celebraron sus solemnes funerales, presididos por monseñor Pietro Feng Xinmao; participaron el obispo de Sienhsien (Xianxian) -monseñor Giuseppe Li Liangui- y el obispo coadjutor de Yüngping (Yongping/Tangshan) --monseñor Pietro Fang Jianping--. Dos mil fieles se unieron a todos los sacerdotes, religiosas y al centenar de seminaristas de la diócesis en la procesión fúnebre. Por Marta Lago
No virus found in this outgoing message. ZS080130 (b)ANÁLISIS
Análisis Nuevo interés por separar a chicas y chicos en las escuelas Educación y género ROMA, miércoles, 30 enero 2008 (ZENIT.org).- En Estados Unidos existe un creciente interés en la educación separada por sexos, con toda una serie de noticias recientes sobre el tema. Comentando la planeada clausura de casi dos docenas de colegios en la capital de la nación, un artículo el 4 de enero en el periódico Washington Times sugería que algunos se transformaran en colegios de un único sexo. Una enmienda de 1972 a la ley federal que regula la educación pública llevó al cierre de la mayoría de las escuelas con separación por sexos. Según el Washington Times, en 1995, sólo 3 colegios públicos ofrecían educación separada por sexos. Los sucesivos cambios en las leyes educativas han permitido una vuelta a los colegios que buscan educar a chicos y chicas por separado. El artículo informaba de que actualmente Washington cuenta con dos colegios públicos que ofrecen la opción de esta educación. En un artículo el 22 de mayo del año pasado, el periódico informaba sobre la experiencia de un colegio en Washington, el Hope Community Charter School, al separar a los alumnos de sexto grado durante la mayor parte del día. El experimento tuvo éxito y se ha pensado ampliar el programa desde quinto a séptimo grado. Según la información de la página web de la National Association for Single Sex Public Education, en noviembre de 2007, había casi 366 colegios públicos en Estados Unidos que ofrecían la oportunidad de la separación por sexos. La mayoría de estos colegios son actualmente mixtos, observaba la asociación, y ofrecen algunas clases con separación por sexos. No obstante, 88 de los 366 colegios son colegios dirigidos a un único sexo. Están en marcha varias iniciativas en algunos estados para ampliar la educación con separación por sexos. En Minnesota, el periódico Star Tribune de Minneapolis informaba el 22 de diciembre sobre el plan de ofrecer clases sólo para chicas de matemáticas e ingeniería. Los profesores de instituto de Rosemount and Lakeville piensan comenzar las clases el próximo otoño. La participación en estas clases será voluntaria. La propuesta ha recibido el respaldo de la Sociedad de Mujeres Ingenieras. Motivaciones «La investigación demuestra que las mujeres se motivan con desafíos diversos de los que motivan a los hombres», afirmaba Steve Ullrich, profesor de ingeniería en el Lakeville South High School. Según el artículo, en el área de Twin Cities cerca de una docena de colegios públicos han intentado alguna forma de educación separada por sexos. Muchos de los programas se limitan sólo a uno o dos cursos, pero algunos han separado a los chicos y las chicas durante casi la entera jornada escolar. En Florida, el 23 de diciembre el periódico St. Peterburg Times informaba de que el Spring Hill Westside Elementary School había tenido éxito con clases de chicos y chicas separados. Los estudiantes comenzaron a estudiar por separado el pasado agosto. Los profesores utilizan diversos métodos para enseñar a los chicos y a las chicas, manteniendo físicamente más activos a los primeros. El artículo citaba al director del colegio, Charles Johnson, quien declaraba estar comprometido con este programa opcional de separar los sexos, especialmente para los chicos. «La investigación demuestra que los chicos se están quedando atrás», afirmaba. «Necesitamos crear un ambiente que haga que no se desconecten del colegio». La educación con separación por sexos también está aumentando en el estado de Michigan, informaba el 13 de noviembre un artículo del Detroit News. La cámara legislativa del estado aprobó una ley en 2006 que permite a los colegios públicos educar a los chicos y a las chicas por separado. «En los programas donde no hay chicas, los chicos tienden a ser más colegas y a trabajar unos con otros», comentaba Sean Wann, director de la Frederick Douglass Academy, un instituto sólo para chicos. La academia se transformó hace dos años de un centro con programas para chicos con problemas en una escuela preparatoria. Al mismo tiempo abría sus puertas un instituto para chicas, la Detroit Internacional Academy. Actualmente cuenta con 500 estudiantes de noveno a decimosegundo grado. Mejores resultados académicos El Detroit News también citaba la investigación llevado a cabo por la Universidad Estatal de Florida. Un proyecto comparó clases de un único sexo con clases mixtas en un colegio de Florida y encontró que en la mayoría de los casos los estudiantes de las clases separadas obtenían mejores resultados en los exámenes estatales que los estudiantes de las clases mixtas. Los mismos resultados positivos se han observado en West Virginia, informaba el periódico local Charleston Daily Mail el 7 de noviembre. Tres colegios del condado de Kanawha comenzaron dividiendo sus clases por géneros. Los resultados académicos mejoraron mientras disminuían los problemas de comportamiento, afirmaba Johnny Ferrara, uno de los directores implicados. Karen Richmond, profesora en el Anne Bailey Elementary School, en St. Albans, está convencida, informaba el artículo. Richmond ha enseñado durante 30 años en el colegio, y este es su segundo año enseñando en una clase con sólo chicos. «Estos dos últimos años han sido los mejores», afirmaba. Carolina del Sur también está experimentando con la educación separada por sexos, según un reportaje del 30 de septiembre en Associated Press. David Chadwell, coordinador del estado para la educación con separación por sexos, piensa que en los años de la educación media, cuando los chicos y las chicas pasan la pubertad, se enseña mejor a los estudiantes en aulas que ofrezcan programas adaptados a las necesidades de cada sexo. Carolina del Sur tiene cerca de 70 colegios que ofrecen esta posibilidad, y el estado espera que todos los estudiantes puedan tener esta opción en los próximos cinco años. Chadwell explicaba que la investigación demuestra que los chicos no escuchan tan bien como las chicas. Para contrarrestar esto, los profesores de las clases de los chicos suele utilizar micrófonos. También incorporan acciones físicas, como lanzar una pelota a un estudiante cuando responde una pregunta, porque la atención de los chicos tiende a distraerse. Críticas El implantar la educación separada por sexos no se ha hecho sin críticas, añadía el artículo de Associated Press. Citaba a Kim Gandy, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres, quien decía que separar los chicos de las chicas podría ser dañino si los chicos se forman la idea de que son superiores. No obstante, la idea de que los chicos y las chicas tienen necesidades de aprendizaje diversas gana cada vez más base. Un artículo de portada en el San Francisco Chronicle el 18 de junio informaba de la decisión del Distrito Educativo de Lafayette de que el Gurian Institute de Colorado imparta cursos de preparación a su personal y a los padres. Según el artículo el instituto ha preparado a 30.000 profesores en las diferencias de aprendizaje de los géneros desde que lo fundar en el 2002 Michael Gurian, terapeuta familiar y autor del libro de 1996 «The Wonder of Boys» (La Maravilla de los Chicos). Resumiendo la investigación de Gurian y otros, el artículo observaba que los chicos usan más las áreas corticales del cerebro de las funciones espaciales y mecánicas, mientras que las chicas usan más las de las palabras y emociones. Esto significa que los chicos se benefician más del aprendizaje manual, mientras que a las chicas se les da mejor escuchar y usar las palabras. De igual forma, debido a diferencias hormonales, los chicos tienden a ser más nerviosos, impulsivos y competitivos. «Podemos afirmar con seguridad, y con el tiempo esta seguridad aumenta, que la forma en que varones y mujeres procesan la información no es la misma», afirmaba Larry Cahill, profesor del Centro para la Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria de la Universidad de California en Irving, citado por el San Francisco Chronicle. El artículo también comentaba que existe una preocupación extendida por los resultados educativos de los chicos, que se quedan atrás en la habilidad de la lectura y tienen muchos más problemas de disciplina. Los estudiantes varones tienen también más probabilidades de tener problemas de aprendizaje y son más propensos a abandonar los estudios. De hecho, actualmente las mujeres suman el 57% de los estudiantes universitarios. Aun así, no es fácil implanta la educación con separación por sexos. El 20 de diciembre, el Edinburgh Evening News informaba de que «a pesar las evidencias aplastantes de sus efectos positivos», el número de colegios de sólo chicas ha disminuido en Edimburgo. Sólo quedan tres en la ciudad, comparados con los cerca de una docena de 1996. En Alemania, los funcionarios del departamento de educación de Brandenburgo han rechazado el proyecto de un colegio católico para chicos en Potsdam. El proyecto, respaldado por el Opus Dei, entraba en conflicto con las leyes de igualdad de género, informaba el 3 de mayo Deutsche Welle. Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado Entrevistas La parroquia tendrá futuro en la medida en que sea misionera Según Yves le Saux, responsable de los sacerdotes de la Comunidad del Emmanuel ROMA, miércoles, 30 enero 2008 (ZENIT.org).- «Si un párroco quiere tener ovejas, tiene que ir a buscarlas», afirma el padre Yves le Saux, delegado del moderador para los ministros ordenados y de los seminaristas de la Comunidad del Emmanuel, en esta entrevista concedida a Zenit en el coloquio organizado en Roma sobre «Parroquias y nueva evangelización». Este coloquio, organizado por esta Comunidad, en colaboración con el Instituto Pontificio «Redemptor Hominis», se celebra del 30 de enero al 1 de febrero. --¿Hay futuro para las parroquias? --P. Yves le Saux: Hoy, en diversas regiones del mundo, algunos se preguntan por el futuro de las parroquias. Pienso que la parroquia es y seguirá siendo el espacio principal y privilegiado de la vida de la Iglesia. Por naturaleza, la parroquia es el lugar en el que se reúne la comunidad cristiana. Tiene la vocación de acoger a todos los cristianos en torno a la Eucaristía, en torno a Cristo, también a través del ministerio del párroco. La parroquia es el lugar en el que todo cristiano, todo bautizado, independientemente de su sensibilidad, su carisma propio, puede vivir e integrarse en la vida eclesial. Dicho esto, el modelo de parroquia en el que el párroco está allí, en medio de su comunidad, disponible para todas las personas que vayan, hoy ya no es suficiente. Si un párroco quiere tener todavía ovejas, debe ir a buscarlas. Hoy, la parroquia debe entenderse como «territorio de misión». Me parece que tal vez habría que añadir al término parroquia el de «territorio de misión» para que el sacerdote y los cristianos que viven en un determinado lugar puedan entrar en una dinámica de anuncio del Evangelio. Dicho de otra manera, ¿tiene futuro la parroquia? Sí, a condición de que sea misionera. --¿Que consejos daría a un párroco que tiene profunda conciencia del papel evangelizador de su parroquia pero que se siente solo frente a este desafío? --P. Yves le Saux: Está claro que la responsabilidad de la misión no debe recaer en un hombre solo. Me parece que hoy la función parroquial no debe confiarse a un hombre solo sino a un equipo de sacerdotes que tengan una exigencia de vida comunitaria y que estén preparados para trabajar juntos en la misión. Pero esto no es suficiente. Hoy un párroco tiene que estar rodeado de bautizados que compartan con él el mismo impulso misionero. El sacerdote que se siente solo debe en principio tener el objetivo de rodearse de personas que no sólo evangelizan con él, sino que rezan con él, reflexionan con él, tienen una vida cristiana con él. Dicho esto, me parece que hay una responsabilidad de los mismos obispos, que deben velar para no dejar al sacerdote solo. Un hombre solo, incluso con mucha ayuda y dotación, permanece limitado en su fecundidad. Hoy el mundo necesita testigos, no sólo individuos sino también grupos. Esta inquietud no corresponde sólo al sacerdote sino también a los bautizados, que deben acompañar a su sacerdote y también a sus obispos, que deben preocuparse de no dejar solos a sus sacerdotes. --Los movimientos a veces tienen más conciencia de la importancia de la nueva evangelización que las parroquias, pero dudan en comprometerse en las parroquias por temor a perder su identidad. ¿Qué opina de esto? --P. Yves le Saux: Un movimiento no está allí para defender su identidad. Se observa que cada vez más las comunidades, los movimientos, ponen su propio carisma a disposición de la parroquia. Esto sólo es posible si las personas implicadas vuelven a tener un verdadero sentido eclesial y no reducen la Iglesia a su propia experiencia, aunque esta sea muy fuerte. La parroquia no puede ser la parroquia de una comunidad, de un movimiento concreto. Pero la parroquia puede ser el lugar en el que el carisma de una comunidad, de un movimiento, puede ser puesto en acción a condición de que no sea exclusivo. Existen dos tentaciones que hay que evitar: - La de un párroco que usa a las comunidades o movimientos como simples objetos, utilizando a las personas sin tener en cuenta su vocación o carisma propio, lo que hace imposible a éstas dar lo que Dios les da. -La otra tentación es que una comunidad, un movimiento, use a la parroquia para promoverse a sí misma. Pero hoy existen experiencias fecundas en diversas partes del mundo. El Coloquio que estamos celebrando tiene por objeto reflexionar en todo esto y evaluar las condiciones necesarias para facilitar la aportación de las comunidades y permitir a las parroquias ser espacios misioneros. Por Gisèle Plantec, traducido del francés por Nieves San Martín Audiencia del miércoles Benedicto XVI: Fe y razón en san Agustín de Hipona Intervención en la audiencia general CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 30 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general de este miércoles, la tercera que dedica a la figura de san Agustín de Hipona. * * *
Queridos amigos: Tras la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos volvemos hoy a retomar la gran figura de san Agustín. Mi querido predecesor Juan Pablo II le dedicó, en 1986, es decir, en el décimo sexto centenario de su conversión, un largo y denso documento, la carta apostólica Augustinum Hipponensem. El mismo Papa quiso definir este texto como «una acción de gracias a Dios por el don que hizo a la Iglesia, y mediante ella a la humanidad entera, gracias a aquella admirable conversión». (Augustinum Hipponensem, 1). Quisiera afrontar el tema de la conversión en una próxima audiencia. Es un tema fundamental no sólo para su vida personal, sino también para la nuestra. El Evangelio del domingo pasado el Señor mismo resumió su predicación con la palabra: «Convertíos». Siguiendo el camino de san Agustín, podremos meditar sobre qué es esta conversión: es algo definitivo, decisivo, pero la decisión fundamental debe desarrollarse, debe realizarse en toda nuestra vida. La catequesis de hoy está dedicada, por el contrario, al tema fe y razón, que es un tema determinante, o mejor, el tema determinante de la biografía de san Agustín. De niño había aprendido de su madre, Mónica, la fe católica. Pero siendo adolescente había abandonado esta fe porque ya no lograba ver su razonabilidad y no quería una religión que no fuera expresión de la razón, e decir, de la verdad. Su sed de verdad era radical y le llevó a alejarse de la fe católica. Pero su radicalidad era tal que no podía contentarse con filosofías que no llegaran a la misma verdad, que no llegaran hasta Dios. Y a un Dios que no fuera sólo una hipótesis última cosmológica, sino que fuera el verdadero Dios, el Dios que da la vida y que entra en nuestra misma vida. De este modo, todo el itinerario intelectual y espiritual de san Agustín constituye un modelo válido también hoy en la relación entre fe y razón, tema no sólo para hombres creyentes, sino para todo hombre que busca la verdad, tema central para el equilibrio y el destino de todo ser humano. Estas dos dimensiones, fe y razón, no deben separarse ni contraponerse, sino que deben estar siempre unidas. Como escribió Agustín tras su conversión, fe y razón son «las fuerzas que nos llevan a conocer» (Contra Academicos, III, 20, 43). En este sentido, siguen siendo famosas sus dos fórmulas (Sermones, 43, 9) con las que expresa esta síntesis coherente entre fe y razón: crede ut intelligas («cree para comprender») --creer abre el camino para cruzar la puerta de la verdad--, pero también y de manera inseparable, intellige ut credas («comprende para creer»), escruta la verdad para poder encontrar a Dios y creer. Las dos afirmaciones de Agustín manifiestan con eficacia y profundidad la síntesis de este problema, en el que la Iglesia católica ve su camino manifestado. Históricamente esta síntesis se fue formando, ya antes de la venida de Cristo, en el encuentro entre la fe judía y el pensamiento griego en el judaísmo helénico. Sucesivamente en la historia esta síntesis fue retomada y desarrollada por muchos pensadores cristianos. La armonía entre fe y razón significa sobre todo que Dios no está lejos: no está lejos de nuestra razón, de nuestra vida; está cerca de todo ser humano, cerca de nuestro corazón y de nuestra razón, si realmente nos ponemos en camino. Precisamente esta cercanía de Dios al hombre fue experimentada con extraordinaria intensidad por Agustín. La presencia de Dios en el hombre es profunda y al mismo tiempo misteriosa, pero puede reconocerse y descubrirse en la propia intimidad: no hay que salir afuera --afirma el convertido--, «vuelve sobre ti mismo. La verdad habita en el hombre interior. Y si encuentras que su naturaleza es mutable, trasciéndete a ti mismo. Pero recuerda al hacerlo así que trasciendes un alma que razona. Así pues, dirígete allí donde se enciende la luz misma de la razón» (De vera religione, 39, 72). Él mismo subraya en una afirmación famosísima del inicio de las Confesiones, autobiografía espiritual escrita en alabanza de Dios: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti» (I, 1, 1). La lejanía de Dios equivale, por tanto, a la lejanía de sí mismos. «Porque tú --reconoce Agustín (Confesiones, III, 6, 11)-- estabas dentro de mí, más interior que lo más íntimo mío y más elevado que lo más sumo mío», interior intimo meo et superior summo meo; hasta el punto de que, en otro pasaje, recordando el tiempo precedente a su conversión, añade: «Tú estabas, ciertamente, delante de mí, mas yo me había apartado de mí mismo y no me encontraba» (Confesiones, V, 2, 2). Precisamente porque Agustín vivió en primera persona este itinerario intelectual y espiritual, supo presentarlo en sus obras con tanta cercanía, profundidad y sabiduría, reconociendo en otros dos famosos pasajes de las Confesiones (IV, 4, 9 y 14, 22) que el hombre es «un gran enigma» (magna quaestio) y «un gran abismo» (grande profundum), enigma y abismo que sólo ilumina y colma Cristo. Esto es importante: quien está lejos de Dios también está lejos de sí mismo, alienado de sí mismo, y sólo puede encontrarse a sí mismo si se encuentra con Dios. De este modo logra llegar a su verdadero yo, su verdadera identidad. El ser humano, subraya después Agustín en el De civitate Dei (XII, 27), es sociable por naturaleza pero antisociable por vicio, y es salvado por Cristo, único mediador entre Dios y la humanidad, y «camino universal de la libertad y de la salvación», como ha repetido mi predecesor Juan Pablo II (Augustinum Hipponensem, 21): fuera de este camino, que nunca le ha faltado al género humano, sigue afirmando Agustín en esa misma obra, «nadie ha sido liberado nunca, nadie es liberado, nadie será liberado» (De civitate Dei, X, 32, 2). Como único mediador de la salvación, Cristo es cabeza de la Iglesia y está unido místicamente a ella de modo que Agustín afirma: «Nos hemos convertido en Cristo. De hecho, si él es la cabeza, nosotros somos sus miembros, el hombre total es él y nosotros» (In Iohannis evangelium tractatus, 21, 8). Pueblo de Dios y casa de Dios, la Iglesia, según la visión de Agustín, está por tanto ligada íntimamente al concepto de Cuerpo de Cristo, fundamentada en la relectura cristológica del Antiguo Testamento y en la vida sacramental centrada en la Eucaristía, en la que el Señor nos da su Cuerpo y nos transforma en su Cuerpo. Por tanto es fundamental que la Iglesia, pueblo de Dios, en sentido cristológico y no en sentido sociológico, esté verdaderamente integrada en Cristo, quien, según afirma Agustín en una página hermosísima, «reza por nosotros, reza en nosotros, es rezado por nosotros como nuestro Dios: reconocemos por tanto en él nuestra voz y nosotros en él la suya» (Enarrationes in Psalmos, 85, 1). En la conclusión de la carta apostólica Augustinum Hipponensem Juan Pablo II quiso preguntar al mismo santo qué podía decir a los hombres de hoy y responde sobre todo con las palabras que Agustín confió en una carta dictada poco después de su conversión: «Me parece que se debe llevar a los hombres a la esperanza de encontrar la verdad» (Epistulae, 1, 1); esa verdad que es Cristo, Dios verdadero, a quien se dirige una de las oraciones más hermosas y famosas de las Confesiones (X, 27, 38): «¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serían. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed, me tocaste, y abraséme en tu paz». De este modo Agustín encontró a Dios y durante toda su vida hizo su experiencia hasta el punto de que esta realidad --que es ante todo el encuentro con una Persona, Jesús--cambió su vida, como cambia la de cuantos, hombres y mujeres, en todo tiempo, tienen la gracia de encontrarse con él. Pidamos al Señor que nos dé esta gracia y nos haga encontrar así su paz. [Al final de la audiencia, el Papa saludó en varios idiomas. En español, dijo:] Queridos hermanos y hermanas: La catequesis de hoy trata algunos aspectos del inmenso legado de San Agustín, reconocido por la Iglesia como uno de sus maestros más autorizados, como lo puso de manifiesto el Papa Juan Pablo II en la Carta Apostólica dedicada al Santo en la conmemoración de su conversión, siendo, además, un Padre de la Iglesia muy apreciado también por mí. El itinerario intelectual y espiritual de Agustín representa un modelo de la relación armónica que debe existir entre la fe y la razón. Esta armonía significa ante todo que Dios está cerca de todo ser humano, cerca de su corazón y de su razón. Esta presencia misteriosa de Dios puede ser reconocida en el interior del hombre, porque, como decía Agustín con una expresión muy conocida: «Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». El hombre, añade el Santo, es un grande enigma y un abismo que sólo Cristo es capaz de iluminar y colmar. Además, en cuanto único mediador de la salvación, Cristo es cabeza de la Iglesia, y está unido místicamente a ella. Ante la pregunta ¿qué es lo que san Agustín puede decir al hombre de hoy?, se podría contestar con estas palabras de una carta escrita después de su conversión: «Me parece que se debe llevar a los hombres a la esperanza de encontrar la verdad»; esa verdad que es Cristo mismo. Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En particular, a los distintos grupos de estudiantes y peregrinos venidos de Argentina, Chile, España y de otros países latinoamericanos. Siguiendo el ejemplo y las enseñanzas de san Agustín, os animo a buscar a Cristo con todas las fuerzas, para encontrar en Él la verdad de vuestras vidas. ¡Muchas gracias! [Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina © Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana] No virus found in this outgoing message. VISnews 080130
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1月29日 ZS080129 (a)
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SANTA SEDE Santa Sede El Papa invita a descubrir a Cristo en los pobres con la limosna En su mensaje de preparación a la pasión, muerte y resurrección de Jesús CIUDAD DEL VATICANO, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI propone a los creyentes que en esta Cuaresma descubran a Cristo en los pobres a través de la limosna. La limosna es precisamente el tema del mensaje que ha escrito con motivo de este período litúrgico de preparación para la pasión, muerte y resurrección de Jesús, que en este año comenzará el 6 de febrero, Miércoles de Ceniza. El lema escogido por el Papa está tomado de una de las cartas de San Pablo «Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre» (2 Corintios 8, 9). «La Cuaresma nos invita a "entrenarnos" espiritualmente, también mediante la práctica de la limosna, para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo», alienta el pontífice en el mensaje presentado este martes a los periodistas. La limosna, según él mismo recuerda, forma parte junto a la oración y al ayuno, de los compromisos específicos que propone la Iglesia para acompañar a los fieles en el proceso de «renovación interior» sugerido por la Cuaresma. Esta práctica, aclara el Santo Padre, «representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales». «Cuán fuerte es la seducción de las riquezas materiales y cuán tajante tiene que ser nuestra decisión de no idolatrarlas», subraya. «La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación, educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina». La misiva recuerda que, según el Evangelio, «no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un medio de su providencia hacia el prójimo». «La limosna evangélica no es simple filantropía --subraya--: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros». «La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos», indica. Recordando el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo «todo lo que tenía para vivir», exhorta a «aprender a hacer de nuestra vida un don total». Debemos estar dispuestos a dar, «no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos» «El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor». «Por tanto --concluye--, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno». Las agencias de ayuda de la Iglesia, ejemplares por sus bajos costes Explica el presidente del Consejo Pontificio «Cor Unum» CIUDAD DEL VATICANO, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- Las agencias de ayuda de la Iglesia son ejemplares desde el punto de vista de los costes de gestión, entre los más bajos del mundo, constata el cardenal Paul Josef Cordes. El presidente del Consejo Pontificio «Cor Unum», organismo de la Santa Sede responsable para la orientación y coordinación entre las organizaciones y las actividades caritativas promovidas por la Iglesia católica, presentó este martes el mensaje que ha escrito Benedicto XVI para la Cuaresma. En la rueda de prensa, explicó a los periodistas que, a pesar de que «la lucha contra la miseria desde el punto de vista de las finanzas registre éxitos», «es necesario subrayar, por ejemplo, que los balances estructurales de las instituciones asistenciales a veces son sorprendentemente altos» «En ocasiones, los costes internos representan poco menos del 50% de los ingresos», informó. Según el cardenal, «sería útil el que con motivo de llamamientos mediáticos, lanzados tras calamidades como el tsunami, no sólo se indicara el número de cuenta bancaria al que destinar los donativos, sino también el porcentaje que las agencias retienen para mantener su propia institución». Esto, dijo, «ayudaría al donante a discernir cómo llega su don a los necesitados». En este contexto, aseguró, «el consumo interno de las agencias de ayuda de la Iglesia puede considerarse como ejemplar». En 2006, de hecho, los costes administrativos de Caritas Italiana representaron el 9% de los donativos, los de la Orden de Malta el 7%, y los de Ayuda a la Iglesia Necesitada el 6%. Las fundaciones «Juan Pablo II para la lucha contra la desertización en el Sahel» y la «Populorum Progressio», que ayuda a indígenas, afro-americanos y campesinos de América Latina, ambas encomendadas por los Papas al Consejo «Cor Unum», en el año 2006 tuvieron tan sólo un 3% de gastos logísticos y administrativos. El Consejo Pontificio «Cor Unum», surgido por iniciativa de Pablo VI el 15 de julio de 1971, distribuyó en el año 2007 ayudas directas del Papa a poblaciones que han sufrido catástrofes humanas o naturales por un valor de 2.133.710 dólares estadounidenses. Presidente de Ayuda a la Iglesia Necesitada: La caridad, secreto de la limosna Hans-Peter Röthlin presenta el mensaje de Cuaresma del Papa CIUDAD DEL VATICANO, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- «El secreto de la limosna es la caridad», explicó este martes Hans-Peter Röthlin, presidente internacional de Ayuda a la Iglesia Necesitada, al presentar ante la prensa el mensaje de Benedicto XVI para la Cuaresma. Röthlin, miembro del Consejo Pontificio «Cor Unum», ilustró en la Oficina de Información de la Santa Sede las actividades y el espíritu que ayuda a esa institución caritativa fundada en 1947 por el monje premonstratense holandés Werenfried van Straaten. El presidente explicó que el padre van Straaten no fundó «una orden o una comunidad eclesial, sino una obra que pretende ayudar a la Iglesia en cualquier lugar donde no pueda llevar a cabo su misión sin la ayuda de los demás». El «padre Tocino», como era conocido por la ayuda que ofrecía tras la segunda guerra mundial, dio la vuelta al mundo para «enjugar las lágrimas donde Dios llora» y para ser «testigo del sufrimiento de los hijos de Dios», difundiendo su propuesta sobre todo en el mundo occidental «para despertar la conciencia de los hombres» y para mendigar por la causa de Dios. En las «Directrices espirituales» escritas por el padre van Straaten en 2002, poco antes de morir, el fundador «no usa la palabra "limosna", habla de ofertas» y señala que «la mayor parte de los benefactores eran y son personas sencillas, no ricos, que se parecen más bien a la viuda del Evangelio que ofrece su limosna en secreto en el templo y se va». De hecho, Ayuda a la Iglesia Necesitada no recibe contribuciones oficiales de la Iglesia ni financiación pública; se basa en la generosidad de más de 600.000 benefactores privados de todo el mundo. En el artículo 36 de las «Directrices espirituales», reveló Röthlin, se establece que los distribuidores de las limosnas «no deben olvidar jamás que no administran solamente el dinero, sino sobre todo la caridad de nuestros benefactores». «Nos encontramos aquí con el punto central del mensaje del Santo Padre que podría titularse: El secreto de la limosna es la caridad». La mayor parte de los bienhechores de Ayuda a la Iglesia Necesitada donan en el silencio, confirmó. «Con frecuencia no sabemos ni su nombre ni su dirección». Según explicó Röthlin, esta obra, con sede en la ciudad alemana de Königstein, en el año 2006 recibió donaciones por un valor total de 81,2 millones de euros, con los que ha apoyado 5.000 proyectos. Estos donativos son destinados para ayuda pastoral en el campo de la construcción (iglesias, conventos, seminarios, parroquias, salas de catecismo...), en el campo del transporte (para sacerdotes, catequistas, religiosas), en el campo de los medios de comunicación (libros, televisión, películas, radio), y para el apoyo a personas que se dedican al apostolado y a las religiosas de clausura. Más información en http://www.kirche-in-not.org (web internacional), http://www.ain-es.org (España), http://www.aischile.cl (Chile). Las bombas de racimo son inaceptables para la Santa Sede Intervención en la sede europea de la ONU CIUDAD DEL VATICANO, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- La utilización de bombas de racimo, también en el ámbito militar, es inaceptable para la Santa Sede. Así lo ha explicado el arzobispo Silvano Maria Tomasi, observador permanente ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, durante la sesión del grupo de expertos gubernamentales de los Estados que forman parte de la «Convención sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales que pueden considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados». En su intervención, publicada este martes por la Oficina de Información de la Santa Sede, reconoció que «la experiencia nos muestra cómo la prohibición de ciertas categorías de armas en una negociación de buena fe con instrumentos internacionales nunca ha puesto en peligro la seguridad nacional de los Estados». «El verdadero peligro se debe más bien al "super-armamento" y al hecho de confiar solo en las armas para garantizar la seguridad nacional e internacional», añadió. «El desarrollo, la confianza recíproca, la prevención, la creación de las condiciones de una vida digna son parámetros sin los cuales no puede haber seguridad ni estabilidad», dijo. Por este motivo, aseguró, «la afirmación de la necesidad militar de las bombas de racimo nos parece inaceptable». «¿Por qué desde que se utilizaron por vez primera las bombas de racimo no se han respetado las reglas del derecho humanitario internacional, sobre todo la de la distinción entre civiles y militares?», preguntó. Además, denunció, «invocar las exigencias financieras para rechazar o aplazar» el uso de estas armas, «nos parece inaceptable si se tiene en cuenta seriamente la importancia de los presupuestos militares» de los países que ofrecen esta excusa. Monseñor Tomasi recordó las palabras Benedicto XVI, en su discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, (7 de enero de 2008), con las que alentó «la adopción de medidas apropiadas... para afrontar el problema humanitario planteado por las bombas de racimo». El prelado explicó también que el secretario de la Santa Sede para las relaciones con los Estados, el arzobispo Dominique Mamberti, confirmó esta posición ante la asamblea general de las Naciones Unidas, el 1 de octubre, afirmando que «una respuesta rápida al problema de las bombas de racimo se convierte en un imperativo ético, teniendo el cuenta el elevado precio en vidas humanas, en su mayoría civiles y sobre niños». Las bombas de racimo («cluster munitions», en inglés) son un tipo de arma que ha matado a gran cantidad de civiles, con efectos frecuentemente indiscriminados, y que se encuentra almacenada en grandes cantidades en más de 70 países. Las bombas de racimo contienen un dispositivo que, al abrirse, libera un gran número de pequeñas bombas. Estas «sub-municiones» causan diferentes daños, como la perforación de vehículos blindados con su carga explosiva, hieren o matan al mayor número de personas posible con sus fragmentos de metralla, o provocan incendios... Benedicto XVI rinde tributo al fallecido arzobispo ortodoxo de Atenas Su Beatitud Christodoulos ha promovido «una nueva era de cordial cooperación» con los católicos CIUDAD DEL VATICANO, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha rendido tributo al papel decisivo que ha tenido en las relaciones entre católicos y ortodoxos el arzobispo de Atenas y de toda Grecia, Su Beatitud Christodoulos, fallecido este 27 de enero a los 69 años En un mensaje enviado a Su Eminencia Seraphim, metropolita de Karystia y Skyros, de la Iglesia ortodoxa de Grecia, el obispo de Roma manifiesta su cercanía espiritual a cuantos lloran la muerte de «ese distinguido pastor de la Iglesia de Grecia». «La acogida fraternal con que Su Beatitud recibió a mi predecesor Juan Pablo II con motivo de su visita a Atenas en mayo de 2001, así como la visita tributada por el arzobispo Christodoulos a Roma en diciembre de 2006, abrieron una nueva era de cordial cooperación entre nosotros que desembocó en la intensificación de los contactos y de la amistad en la búsqueda de una comunión más estrecha en el contexto de la creciente unidad de Europa», afirma. «Yo y los católicos de todo el mundo --asegura el Papa-- rezamos para que la gracia de Dios sostenga a la Iglesia Ortodoxa de Grecia de modo que siga afianzándose en los logros pastorales del fallecido arzobispo, y al encomendar la noble alma de Su Beatitud al amor misericordioso de nuestro Padre celestial os consuele la promesa del Señor de recompensar a sus fieles servidores». El patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, presidirá este jueves los funerales del arzobispo en la catedral de Atenas. En representación de la Santa Sede, participarán el cardenal Paul Poupard, presidente emérito del Consejo Pontificio de la Cultura, y el obispo Brian Farrell L.C., secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.
No virus found in this incoming message. No virus found in this outgoing message. ZS080129 (b)MUNDO
Mundo Obispos colombianos analizan la realidad de las mujeres en Colombia BOGOTÁ, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- En el primer día de la LXXXIV Asamblea Plenaria de los Obispos, se realizó la presentación de la investigación titulada:«Realidad de las Mujeres en Colombia en el ámbito socio-político y religioso». Las autoras del documento fueron las investigadoras Rosa Emilia Salamanca y Ana Mercedes Pereira. Según explica un comunicado de la Conferencia Episcopal, la antropóloga Salamanca, considera que el aporte más importante de la investigación es «poder reconocer la labor y la misión de la mujer en la Iglesia, para que se pueda transformar en ella». Asimismo, manifestó que la sociedad necesita una nueva forma de verse y ahora se construyen nuevos retos en donde se incluyan a hombres y mujeres por igual. Salamanca considera que es una gran oportunidad y muy oportuno que la Iglesia haya tomado la iniciativa de reflexionar sobre el tema. En las horas de la tarde, se presentó el panel: «Situación actual de la mujer en Colombia» desde tres componentes: conocimiento, experiencia y testimonio. La psicóloga María Consuelo Santamaría inició el panel con la ponencia titulada: «Participación de la mujer en el mundo del trabajo, tendencias laborales y retos para la sociedad colombiana». Desde una perspectiva académica presentó: --Datos comparativos de la participación de la mujer en el mundo laboral: no tiene el mismo pago salarial que el hombre aunque cumplan las mismas funciones. --En América Latina, Colombia tiene la mayor participación de la mujer en el mundo laboral, sin embargo, no los tiene en la toma de decisiones, en este caso es tomado como competencia a los hombres. --Hay cambios en el rol de la mujer en la vida familiar, lo que implica asumir cambios en la educación, especialmente en la de los hijos. --En las características del liderazgo femenino se resalta la calidad del trabajo de la mujer, el interés por el estilo participativo, comunicativo y dispuesto a compartir la información, directo y abierto. --La mujer busca la felicidad en su entorno laboral, el hombre busca el poder de los cargos. Como retos, la doctora Santamaría resalta: --La búsqueda de un equilibrio entre la vida laboral y la vida familiar que involucre por igual a hombre y mujer. --Validar la contribución de la mujer desde su particularidad femenina, promoviendo así la diversidad de género en la sociedad. Posteriormente, la senadora Martha Lucía Ramírez, presentó una perspectiva de la mujer desde su participación en la política: --La participación de la mujer en la vida pública inició en 1957 cuando obtuvo el derecho a elegir y ser elegida a través del voto. --La ley 581 de 2000 sobre la ley de cuotas, ha permitido que se incremente el número de mujeres en los cargos directivos y de decisión. Sin embargo, se estudia la posibilidad de llevar dicha ley a los movimientos políticos con el fin de aumentar la participación de la mujer en las listas para elecciones populares. --Es necesario, involucrar el tema de desarrollo en las leyes con énfasis en la protección de la mujer en los casos de acoso laboral y violencia intrafamiliar. --Promover políticas de género en el sector privado. Finalmente, la señora Omaira Álvarez Mora, del sector de mujeres campesinas, resaltó la importancia de las organizaciones sociales en la formación de liderazgo, empoderamiento y crecimiento personal de dicho sector. El panorama de las mujeres campesinas sigue siendo de autoritarismo, sin voz y poca participación en la toma de decisiones, la mayoría son cabezas de hogar a causa de la violencia o abandono del esposo. En ese sentido, se hace relevante el apoyo y acompañamiento que las diferentes organizaciones sociales desarrollan para incidir en la participación de la mujer campesina en su entorno social y su vida familiar. Para consultar las ponencias de las panelistas, puede visitar la página web: www.pastoralsocialcolombia.org 17 de febrero, Jornada Nacional por la Vida, la Familia y México MÉXICO, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org-El Observador).- Diversos organismos de la Iglesia católica en México han lanzado la convocatoria para celebrar el próximo domingo 17 de febrero, una histórica Jornada Nacional por la Vida, la Familia y México. La celebración pretende ser una gran concentración en diferentes plazas y lugares públicos del país para mostrar el aprecio a la vida que tiene el pueblo mexicano, así como determinar su decisión de que la vida se respete desde la concepción hasta la muerte natural. En la Ciudad de México, capital del país, la concentración se llevará a cabo de las 11:30 a las 13:00 horas en las inmediaciones de uno de los monumentos más emblemáticos como lo es el Ángel de la Independencia, situado en el corazón de la principal avenida del Distrito Federal como lo es el Paseo de la Reforma. En la invitación que ha emitido a su arquidiócesis el cardenal y arzobispo primado de México, monseñor Norberto Rivera Carrera, señala una de las finalidades de esta Jornada es provocar la reflexión sobre la Declaración de los Derechos Humanos del Concebido, en la cercanía de la celebración del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. «Hagamos presencia en la Jornada Nacional por la Vida, la Familia y México --añade el cardenal Rivera Carrera en su invitación-- para que se oiga la voz de la vida, la voz de los que no tienen voz..., la voz de los que no queremos un futuro de muerte para miles de mexicanos». Cabe resaltar que esta concentración será anterior a la Jornada de la Vida por Nacer a la que convoca la Conferencia del Episcopado Mexicano para el 25 de marzo próximo y se produce en el tiempo en el que la Suprema Corte de Justicia de la Nación está deliberando sobre el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por organizaciones católicas a las recientes reformas que despenalizan el aborto en el Distrito Federal. Visita del presidente de Israel Shimon Peres a Nazaret JERUSALÉN, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- El presidente del Estado de Israel, Shimon Peres, visitó este martes la localidad de Nazaret, según informa la Custodia Franciscana de Tierra Santa. Además de la Fraternidad Franciscana del Convento de la Anunciación, le dieron la bienvenida los dos alcaldes de la Ciudad (de Nazaret antigua y Nazaret Illit), así como el obispo Boulos Marcuzzo, vicario patriarcal, y distintas personalidades del mundo político, religioso y cultural de la ciudad. A continuación de las palabras de bienvenida, la comitiva se dirigió a la Basílica Superior, donde el presidente pronunció un discurso, después de haber escuchado la explicación del Santuario.
Ahora bien, por motivos de seguridad, el itinerario fue modificado a último momento, ya que fuera del Santuario, se había formado una manifestación de protesta contra la visita del presidente. «Es posible que el alcalde, Ramez Geraisy y su Consejo, hayan quedado algo desilusionados, ya que perdieron una preciosa ocasión para mostrar al mundo sus iniciativas sobre la Ciudad de Nazaret», explica la Custodia. La regla de oro para el diálogo interreligioso: reciprocidad Lo recuerda el obispo español Josep Ángel Sáiz Meneses TERRASSA, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- El obispo de la diócesis catalana de Terrassa afirma que la reciprocidad es la regla que debería basar la relación entre musulmanes y cristianos. «La regla de oro para el diálogo interreligioso y también para una convivencia satisfactoria aquí (en Cataluña, ndr.) y en los países de mayoría musulmana o de mayorías religiosas diferentes, así como para las relaciones internacionales es la reciprocidad», afirma monseñor Josep Ángel Sáiz Meneses. «Reciprocidad quiere decir derecho de igualdad y de respeto mutuo entre personas, entre instituciones, entre estados», ha explicitado en su carta dominical. Reciprocidad además «quiere decir justicia en las relaciones mutuas», afirma este joven obispo. Monseñor Sáiz Meneses, recordando la relación entre cristianos y musulmanes y la reciente carta de líderes musulmanes a Benedicto XVI, ha dicho que «el Papa se muestra sensible al hecho de que los musulmanes, en su carta, hayan escogido centrar el diálogo en el tema del amor a Dios y al prójimo, tema que justamente está en el centro de su primera encíclica». Para el obispo es particularmente interesante el encuentro entre altos líderes musulmanes y representantes de la Santa Sede en Roma que tendrá lugar en Roma próximamente, y también su repercusión en Cataluña donde hay una gran parte de población inmigrada que pertenece al Islam. Ataque contra un provincial franciscano en Sarajevo El padre Džolan es golpeado y amenazado de muerte en medio de la noche ROMA, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- La asociación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) ha confirmado a Zenit un ataque sufrido por el superior provincial de los franciscanos en Sarajevo. El padre Mijo Džolan, a la cabeza de la provincia que abarca Bosnia y Serbia, fue asaltado en la noche del 21 de enero por unos desconocidos en la casa provincial de la capital bosníaca. Alrededor de las 1.40 horas, dos enmascarados forzaron la ventana del dormitorio del padre Džolan. Uno de los intrusos le colocó una pistola en la frente y le exigió dinero. El provincial, de 58 años de edad, conservó la calma y explicó a los hombres que la casa provincial es sólo un edificio administrativo, y que no disponía de dinero en efectivo. Los hombres lo acusaron de mentiroso y amenazaron con matarlo. Cuando el padre Džolan insistió en que no tenía dinero, lo golpearon con la culata de la pistola en la espinilla y huyeron. Cuando los intrusos se marcharon, el provincial pidió socorro. Uno de los franciscanos lo encontró, y unos vecinos musulmanes llamaron a la policía, que llegó con velocidad, según explicaron los franciscanos. El padre Džolan fue trasladado al hospital, pudiendo regresar a la casa provincial poco después. En
declaraciones posteriores el padre Džolan
reconoce que cuando fue amenazado con la pistola «era consciente del peligro
real de ser asesinado por los intrusos. Pero no sentí miedo, sólo sentía una
impotencia que de pronto se tornó en un sentimiento de entrega agradecida a Dios.
El sentimiento de abandono y soledad total se transformó en algo radicalmente
nuevo». Chile: Gracias a la mediación eclesial, finaliza el ayuno de la activista mapuche RANCAGUA, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- Con una declaración titulada «Gracias por la vida», el obispo Alejandro Goic de Rancagua, Chile, y presidente de la Conferencia Episcopal (CECh) de este país anunció el fin del ayuno de la activista mapuche Patricia Troncoso, según informaba ayer este organismo eclesial en su página web. La activista Troncoso está condenada a 10 años de prisión por el incendio de un bosque en la región de la Araucanía, a raíz de las protestas del pueblo mapuche por recuperar tierras que consideran ancestrales. En la declaración «Gracias por la vida», monseñor Alejandro Goic pide generosidad para evitar nuevas situaciones de violencia en tierras mapuches. «Cualquier polarización, lejos de procurar soluciones y acuerdos, los entrampa», afirma. Pasadas las 18,30 horas de ayer 28 de enero, en la sede del Obispado de Rancagua, el pastor de la diócesis anunció públicamente el término de la huelga de hambre que la activista mantuvo durante más de cien días. «De esta forma --explica la Conferencia Episcopal chilena-- la ayunante ha acogido una invitación que le formularon varios obispos a apreciar el valor de la vida como un don maravilloso y a deponer su huelga de hambre». Monseñor Goic, al anunciar el fin del ayuno, destacó que en la carta que él le envió recientemente expresó a Patricia «que su esfuerzo no ha sido en vano porque el tema mapuche se ha instalado en la sociedad chilena. No es un tema de fácil resolución, pero la Iglesia compromete su palabra y su acción para que lo podamos abordar como sociedad en su conjunto». En la misma carta el obispo incluye una precedente declaración que hizo en nombre de los obispos chilenos, el pasado 14 denero, titulada «La Paz en la Araucanía, fruto de la justicia» El Presidente de la CECh informó que, tras diálogo con altas autoridades del Gobierno, estas manifestaron en las últimas horas su disposición a concederle a Patricia los beneficios que solicitó, para sí misma y para otras dos personas --Juan Millalen y Jaime Marileo- a través del propio monseñor Goic. En su conversación con periodistas, el obispo explicó, según se lee en la misma declaración, que dichos beneficios consisten en lo siguiente: traslado de Patricia Troncoso, tras su recuperación en un hospital de Temuco, a un Centro de Educación y Trabajo (CET) en Angol junto con sus compañeros Millalen y Marileo; además de beneficios carcelarios consistentes en salida dominical para Millalen y fin de semana para Troncoso y Marileo. Reiterando la necesidad de una solución profunda a la situación del pueblo mapuche, que requiere respeto y diálogo, monseñor Goic valoró y agradeció las gestiones realizadas por los obispos Manuel Camilo Vial, Ricardo Ezzati, Sixto Parzinger y Carlos Pellegrin. En especial agradeció al padre Fernando Varas, capellán del hospital de Chillán, «su acompañamiento pastoral a la ayunante y su apoyo constante a mi labor de facilitador». También expresó su especial gratitud a las autoridades de Gobierno en quienes se encontró «acogida y buena voluntad para ayudar a superar esta situación particular». El pastor manifestó su confianza en que el Comité Interministerial que se ocupa de los problemas de la Araucanía también pueda avanzar, «con la misma generosidad, en la resolución de las cuestiones de fondo que este conflicto nos demanda a la sociedad chilena en su conjunto». La declaración concluye pidiendo a todas las personas e instituciones directa o indirectamente involucrados en este conflicto, su mayor generosidad para evitar nuevas situaciones de violencia. «Cualquier polarización, lejos de procurar soluciones y acuerdos, los entrampa», señala monseñor Alejandro Goic. Texto completo de la Declaración «Gracias por la vida» (www.iglesia.cl) Por Nieves San Martín
No virus found in this outgoing message. ZS080129 (c)ENTREVISTAS Entrevistas Vicepresidente del Europarlamento: El cristianismo y el futuro de Europa (II) Entrevista
a Mario Mauro Mauro es profesor de Historia de las Instituciones y autor del libro en italiano «El Dios de Europa» («Il Dio dell'Europa», Ediciones Ares, 2007). La primera parte de la entrevista fue publicada por Zenit el 28 de enero (ver: http://www.zenit.org/article-26158?l=spanish). --Tras la multitudinaria manifestación de apoyo a la familia que se vivió en Italia en 2007 («Family Day), está teniendo un cierto éxito la propuesta de moratoria del aborto lanzada por el diario italiano «Il Foglio». ¿Qué opina? --Mauro: Como en Londres, Madrid, París, Estrasburgo, también en Roma los italianos han salido a la calle para reafirmar una idea de vida y de familia «alternativa» a los modelos que la sociedad y la política están tratando de imponernos. Un modelo que sitúa en el centro al hombre y su búsqueda de la verdad. ¿Qué país será Italia dentro de treinta años? Es una pregunta que afecta a todos, de derecha y de izquierda, católicos y aconfesionales, como afecta a todos el evidente deterioro de la sociedad italiana y su clamorosa debilidad en la formación de las nuevas generaciones. Porque si una sociedad libre no logra formar nuevos individuos capaces de gestionar responsablemente la libertad, estará fatalmente destinada a ver cómo crece su nivel de autoritarismo. Recordé antes el reciente discurso del Santo Padre que, el 7 de enero, hacía un llamamiento a la comunidad internacional para que la moratoria aprobada por la ONU sobre la pena de muerte pueda estimular el debate público sobre el carácter sagrado de la vida humana. El 8 de enero, Giuliano Ferrara [director del diario], en «Il Foglio», recoge esta petición y lanza una propuesta de moratoria del aborto que suscita un animado debate. Desearía que los gobiernos nacionales y los organismos internacionales clarifiquen el uso ambiguo de términos como «salud reproductiva», que en sus aplicaciones tienden a convertir las prácticas abortivas en un comportamiento estándar. Las instituciones internacionales, como las Naciones Unidas y la UE, no pueden transformarse en una especie de supermercado de los derechos; han nacido para favorecer la paz y el desarrollo, es decir para tutelar la vida humana y para garantizar la legitimidad de un derecho natural que toda la humanidad tenga como referencia. --Junto a Elisa Chiappa, usted ha escrito el libro en italiano para niños «Pequeño diccionario de las raíces cristianas de Europa» («Piccolo dizionario delle radici cristiane d'Europa», ediciones Ares). ¿Qué historias, personajes e imágenes usaría usted para explicar la Europa cristiana a los niños? --Mauro: Con este libro, Elisabetta y yo hemos tratado de contar a los más pequeños la Unión Europea de hoy, la Europa que fue y que a través de los siglos ha llegado a una fisonomía concreta, y la Europa que será, para hacerles comprender el mundo y la civilización en que han nacido y a la que de mayores darán su aportación. Hemos tratado de hacerlo mediante un diccionario, palabras elegidas con cuidado y explicadas no sólo por un bonito texto sino por las bellísimas imágenes de Benedetto Chieffo. Para hacer todavía más sencillo e interesante el conocimiento de Europa, el libro tiene un anexo con «Eurovia», un juego sobre la bandera europea que propone una carrera atractiva e instructiva a través de todos los países de la Unión. Estoy convencido de que la identidad civil y nacional de Europa se funda en las raíces culturales y religiosas de una tradición bimilenaria. Tenemos que ser capaces hoy de decir lo que somos. En qué creemos. Para tener una Europa mejor, debemos volver a creer, trabajar, movilizarnos por ella. Europa nace cristiana, bajo la protección de san Benito de Nursia, los santos Cirilo y Metodio, santa Catalina de Siena, santa Brígida, santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein); no podemos dejar que sea presa de mistificaciones y manipulaciones. Baste un ejemplo. La referencia al cristianismo está incluso en el símbolo por excelencia, la bandera, porque las doce estrellas provienen del culto a la Virgen María y están desligadas del número de estados adherentes. No todos lo saben, porque el verdadero origen de la bandera con doce estrellas ha sido objeto de un olvido culpable dentro de las instituciones comunitarias. Hace falta, en pocas palabras, otro paso: existe la oportunidad para toda una sociedad de reencontrarse a sí misma y de reencontrar la propia identidad, el propio rostro, y también el propio fin, la razón por la que somos lo que somos ¿Tenemos o no tenemos el deber de responder a este reto? El diccionario tiene el sentido de clarificar y restituir el significado de las palabras que definen a Europa. Un primer paso hacia el reto al que estamos llamados. --El jueves 10 de enero usted presidió la sesión plenaria para la firma de la Carta de los Musulmanes Europeos y pronunció el discurso introductivo. ¿Puede decirnos en qué consiste? ¿Qué significa este documento en el año que la UE dedica al diálogo interreligioso del que usted es delegado? ¿Ha previsto otros momentos de confrontación y debate? --Mauro: Más de 400 organizaciones musulmanas de 28 países del continente, incluida Turquía, han firmado la Carta de los Musulmanes de Europa, elaborada por iniciativa de la Federación de Organizaciones Islámicas de Europa. En los 26 puntos del documento, se recuerdan los derechos y las responsabilidades de los musulmanes, invitados a «una integración positiva», se sanciona la paridad entre hombre y mujer y se rechaza el terrorismo fundamentalista. La Carta es un código islámico de buena conducta, compromete a la comunidad musulmana europea a participar en la construcción de una Europa común y de una sociedad unida, a participar además en el desarrollo de la armonía y del bienestar en nuestras sociedades y a desarrollar plenamente el papel de ciudadanos en el respeto a la justicia, la igualdad de derechos y a la diferencia. Por primera vez, una Carta da un código de conducta a los musulmanes de Europa que no debe estar en contradicción con las legislaciones europeas. Es un óptimo impulso al refuerzo del diálogo intercultural e interreligioso, también a la luz de la insistencia en el deber que tiene el musulmán de respetar al no musulmán. Es esperanzador que en la Carta de los derechos haya una parte dedicada a la familia como condición indispensable para la felicidad de los individuos y para una sociedad estable, y que incluya la apertura a una paridad entre hombre y mujer. Por Antonio Gaspari Documentación Mensaje del Papa para la Cuaresma 2008 «Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre» (2 Corintios 8,9) CIUDAD DEL VATICANO, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha enviado Benedicto XVI con motivo de la Cuaresma 2008 con el tema: «Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre» (2 Corintios 8,9). * * * ¡Queridos hermanos y hermanas! 1. Cada año, la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos. En el tiempo cuaresmal la Iglesia se preocupa de proponer algunos compromisos específicos que acompañen concretamente a los fieles en este proceso de renovación interior: son la oración, el ayuno y la limosna. Este año, en mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, deseo detenerme a reflexionar sobre la práctica de la limosna, que representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales. Cuán fuerte es la seducción de las riquezas materiales y cuán tajante tiene que ser nuestra decisión de no idolatrarlas, lo afirma Jesús de manera perentoria: «No podéis servir a Dios y al dinero» (Lc 16,13). La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación, educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina. Las colectas especiales en favor de los pobres, que en Cuaresma se realizan en muchas partes del mundo, tienen esta finalidad. De este modo, a la purificación interior se añade un gesto de comunión eclesial, al igual que sucedía en la Iglesia primitiva. San Pablo habla de ello en sus cartas acerca de la colecta en favor de la comunidad de Jerusalén (cf. 2Cor 8,9; Rm 15,25-27 ). 2. Según las enseñanzas evangélicas, no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un medio de su providencia hacia el prójimo. Como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, los bienes materiales tienen un valor social, según el principio de su destino universal (cf. nº 2404). En el Evangelio es clara la amonestación de Jesús hacia los que poseen las riquezas terrenas y las utilizan solo para sí mismos. Frente a la muchedumbre que, carente de todo, sufre el hambre, adquieren el tono de un fuerte reproche las palabras de San Juan: «Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?» (1Jn 3,17). La llamada a compartir los bienes resuena con mayor elocuencia en los países en los que la mayoría de la población es cristiana, puesto que su responsabilidad frente a la multitud que sufre en la indigencia y en el abandono es aún más grave. Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad. 3. El Evangelio indica una característica típica de la limosna cristiana: tiene que ser en secreto. «Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha», dice Jesús, «así tu limosna quedará en secreto» (Mt 6,3-4). Y poco antes había afirmado que no hay que alardear de las propias buenas acciones, para no correr el riesgo de quedarse sin la recompensa de los cielos (cf. Mt 6,1-2). La preocupación del discípulo es que todo vaya a mayor gloria de Dios. Jesús nos enseña: «Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestra buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5,16). Por tanto, hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra. Queridos hermanos y hermanas, que esta conciencia acompañe cada gesto de ayuda al prójimo, evitando que se transforme en una manera de llamar la atención. Si al cumplir una buena acción no tenemos como finalidad la gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos, sino que más bien aspiramos a satisfacer un interés personal o simplemente a obtener la aprobación de los demás, nos situamos fuera de la óptica evangélica. En la sociedad moderna de la imagen hay que estar muy atentos, ya que esta tentación se plantea continuamente. La limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros. ¿Cómo no dar gracias a Dios por tantas personas que en el silencio, lejos de los reflectores de la sociedad mediática, llevan a cabo con este espíritu acciones generosas de sostén al prójimo necesitado? Sirve de bien poco dar los propios bienes a los demás si el corazón se hincha de vanagloria por ello. Por este motivo, quien sabe que «Dios ve en el secreto» y en el secreto recompensará no busca un reconocimiento humano por las obras de misericordia que realiza. 4. Invitándonos a considerar la limosna con una mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, la Escritura nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir (Hch 20,35). Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos (cf. 2Cor 5,15). Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría. Y hay más: San Pedro cita entre los frutos espirituales de la limosna el perdón de los pecados. «La caridad -escribe- cubre multitud de pecados» (1P 4,8). Como a menudo repite la liturgia cuaresmal, Dios nos ofrece, a los pecadores, la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir ese don. En este momento pienso en los que sienten el peso del mal que han hecho y, precisamente por eso, se sienten lejos de Dios, temerosos y casi incapaces de recurrir a él. La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos. 5. La limosna educa a la generosidad del amor. San José Benito Cottolengo solía recomendar: «Nunca contéis las monedas que dais, porque yo digo siempre: si cuando damos limosna la mano izquierda no tiene que saber lo que hace la derecha, tampoco la derecha tiene que saberlo» (Detti e pensieri, Edilibri, n. 201). Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo «todo lo que tenía para vivir» (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee sino lo que es. Toda su persona. Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días inmediatamente precedentes a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala San Pablo, se ha hecho pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. 2Cor 8,9); se ha entregado a sí mismo por nosotros. La Cuaresma nos empuja a seguir su ejemplo, también a través de la práctica de la limosna. Siguiendo sus enseñanzas podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándole conseguimos estar dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos. ¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno. 6. Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma nos invita a «entrenarnos» espiritualmente, también mediante la práctica de la limosna, para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo. Los Hechos de los Apóstoles cuentan que el Apóstol San Pedro dijo al hombre tullido que le pidió una limosna en la entrada del templo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar» (Hch 3,6). Con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera. Por tanto, que este tiempo esté caracterizado por un esfuerzo personal y comunitario de adhesión a Cristo para ser testigos de su amor. María, Madre y Sierva fiel del Señor, ayude a los creyentes a llevar adelante la «batalla espiritual» de la Cuaresma armados con la oración, el ayuno y la práctica de la limosna, para llegar a las celebraciones de las fiestas de Pascua renovados en el espíritu. Con este deseo, os imparto a todos una especial Bendición Apostólica. Vaticano, 30 de octubre de 2007 BENEDICTUS PP. XVI
[Traducción distribuida por la Santa Sede © Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana] Carta del Papa sobre la tarea urgente de la educación A la diócesis de Roma CIUDAD DEL VATICANO, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la carta que ha enviado Benedicto XVI a la diócesis y a la ciudad de Roma sobre la tarea urgente de la educación. * * * Queridos fieles de Roma: He querido dirigirme a vosotros con esta carta para hablaros de un problema que vosotros mismos experimentáis y en el que están comprometidos los diferentes componentes de nuestra Iglesia: el problema de la educación. Todos nos preocupamos profundamente por el bien de las personas que amamos, en particular de nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Sabemos, de hecho, que de ellos depende el futuro de nuestra ciudad. Debemos, por tanto, preocuparnos por la formación de las futuras generaciones, por su capacidad de orientarse en la vida y de discernir el bien del mal, por su salud no sólo física sino también moral. Ahora bien, educar nunca ha sido fácil, y hoy parece ser cada vez más difícil. Lo saben bien los padres de familia, los maestros, los sacerdotes y todos los que tienen responsabilidades educativas directas. Se habla, por este motivo, de una gran «emergencia educativa», confirmada por los fracasos que encuentran con demasiada frecuencia nuestros esfuerzos por formar persona sólidas, capaces de colaborar con los demás, y de dar un sentido a la propia vida. Entonces se echa la culpa espontáneamente a las nuevas generaciones, como si los niños que hoy nacen fueran diferentes a los que nacían en el pasado. Se habla, además de una «fractura entre las generaciones», que ciertamente existe y tiene su peso, pero es más bien el efecto y no la causa de la falta de transmisión de certezas y de valores. Por tanto, ¿tenemos que echar la culpa a los adultos de hoy que ya no son capaces de educar? Ciertamente es fuerte la tentación de renunciar, tanto entre los padres como entre los maestros, y en general entre los educadores, e incluso se da el riesgo de no comprender ni siquiera cuál es su papel o incluso la misión que se les ha confiado. En realidad, no sólo están en causa las responsabilidades personales de los adulos y de los jóvenes, que ciertamente existen y no deben esconderse, sino también un ambiente difundido, una mentalidad y una forma de cultura que llevan a dudar del valor de la persona humana, del significado mismo de la verdad y del bien, en última instancia, de la bondad de la vida. Se hace difícil, entonces, transmitir de una generación a otra algo válido y cierto, reglas de comportamiento, objetivos creíbles sobre los que se puede construir la propia vida. Queridos hermanos y hermanas de Roma: ante esta situación quisiera deciros algo muy sencillo: ¡No tengáis miedo! Todas estas dificultades, de hecho, no son insuperables. Son más bien, por así decir, la otra cara de la moneda de ese don grande y precioso que es nuestra libertad, con la responsabilidad que justamente implica. A diferencia de lo que sucede en el campo técnico o económico, en donde los progresos de hoy pueden sumarse a los del pasado, en el ámbito de la formación y del crecimiento moral de las personas no se da una posibilidad semejante de acumulación, pues la libertad del hombre siempre es nueva y, por tanto, cada persona y cada generación tiene que tomar nueva y personalmente sus decisiones. Incluso los valores más grandes del pasado no pueden ser simplemente heredados, tienen que ser asumidos y renovados a través de una opción personal, que con frecuencia cuesta. Ahora bien, cuando se tambalean los cimientos y faltan las certezas esenciales, la necesidad de esos valores se siente de manera urgente: en concreto, aumenta hoy la exigencia de una educación que sea realmente tal. La piden los padres, preocupados y con frecuencia angustiados por el futuro de sus hijos; la piden tantos maestros, que viven la triste experiencia de la degradación de sus escuelas; la pide la sociedad en su conjunto, que ve cómo se ponen en duda las mismas bases de la convivencia; la piden en su intimidad los mimos muchachos y jóvenes, que no quieren quedar abandonados ante los desafíos de la vida. Quien cree en Jesucristo tiene, además, un ulterior y más intenso motivo para no tener miedo: sabe que Dios no nos abandona, que su amor nos alcanza allí donde estamos y como estamos, con nuestras miserias y debilidades, para ofrecernos una nueva posibilidad de bien. Queridos hermanos y hermanas: para hacer más concretas mis reflexiones puede ser útil encontrar algunos requisitos comunes para una auténtica educación. Ante todo, necesita esa cercanía y esa confianza que nacen del amor: pienso en esa primera y fundamental experiencia del amor que hacen los niños, o que al menos deberían hacer, con sus padres. Pero todo auténtico educador sabe que para educar tiene que dar algo de sí mismo y que sólo así puede ayudar a sus alumnos a superar los egoísmos para poder, a su vez, ser capaces del auténtico amor. En un niño pequeño ya se da, además, un gran deseo de saber y comprender, que se manifiesta en sus continuas preguntas y peticiones de explicaciones. Ahora bien, sería una educación sumamente pobre la que se limitara a dar nociones e informaciones, dejando a un lado la gran pregunta sobre la verdad, sobre todo sobre esa verdad que puede ser la guía de la vida. El sufrimiento de la verdad también forma parte de nuestra vida. Por este motivo, al tratar de proteger a los jóvenes de toda dificultad y experiencia de dolor, corremos el riesgo de criar, a pesar de nuestras buenas intenciones, personas frágiles y poco generosas: la capacidad de amar corresponde, de hecho, a la capacidad de sufrir, y de sufrir juntos. De este modo, queridos amigos de Roma, llegamos al punto que quizá es el más delicado en la obra educativa: encontrar el equilibrio adecuado entre libertad y disciplina. Sin reglas de comportamiento y de vida, aplicadas día tras día en pequeñas cosas, no se forma el carácter y no se prepara para afrontar las pruebas que no faltarán en el futuro. La relación educativa es ante todo el encuentro entre dos libertades y la educación lograda es una formación al uso correcto de la libertad. A medida en que va creciendo el niño, se convierte en un adolescente y después un joven; tenemos que aceptar por tanto el riesgo de la libertad, permaneciendo siempre atentos a ayudar a los jóvenes a corregir ideas o decisiones equivocadas. Lo que nunca tenemos que hacer es apoyarle en los errores, fingir que no los vemos, o peor aún compartirlos, como si fueran las nuevas fronteras del progreso humano. La educación no puede prescindir del prestigio que hace creíble el ejercicio de la autoridad. Ésta es fruto de experiencia y competencia, pero se logra sobre todo con la coherencia de la propia vida y con la involucración personal, expresión del amor auténtico. El educador es, por tanto, un testigo de la verdad y del bien: ciertamente él también es frágil, y puede tener fallos, pero tratará de ponerse siempre nuevamente en sintonía con su misión. Queridos fieles de Roma, de estas simples consideraciones se ve cómo en la educación es decisivo el sentido de responsabilidad: responsabilidad del educador, ciertamente, pero también, en la medida en que va creciendo con la edad, responsabilidad del hijo, del alumno, del joven que entra en el mundo del trabajo. Es responsable quien sabe dar respuestas a sí mismo y a los demás. Quien cree busca, además y ante todo responder a Dios, que le ha amado antes. La responsabilidad es, en primer lugar, personal; pero también hay una responsabilidad que compartimos juntos, como ciudadanos de una misma ciudad y de una misma nación, como miembros de la familia humana y, si somos creyentes, como hijos de un único Dios y miembros de la Iglesia. De hecho, las ideas, los estilos de vida, las leyes, las orientaciones globales de la sociedad en que vivimos y la imagen que ofrece de sí misma a través de los medios de comunicación, ejercen una gran influencia en la formación de las nuevas generaciones, para el bien y con frecuencia también para el mal. Ahora bien, la sociedad no es algo abstracto; al final somos nosotros mismos, todos juntos, con las orientaciones, las reglas y los representantes que escogemos, si bien los papeles y la responsabilidad de cada uno son diferentes. Es necesaria, por tanto, la contribución de cada uno de nosotros, de cada persona, familia o grupo social para que la sociedad, comenzando por nuestra ciudad de Roma se convierta en un ambiente más favorable a la educación. Por último quisiera proponeros un pensamiento que he desarrollado en la reciente carta encíclica «Spe salvi» sobre la esperanza cristiana: sólo una esperanza fiable puede ser alma de la educación, como de toda la vida. Hoy nuestra esperanza es acechada por muchas partes y también nosotros corremos el riesgo, como los antiguos paganos, hombres «sin esperanza y sin Dios en este mundo»¸ como escribía el apóstol Pablo a los cristianos de Éfeso (Efesios 2, 12). De aquí nace precisamente la dificultad quizá aún más profunda para realizar una auténtica obra educativa: en la raíz de la crisis de la educación se da, de hecho, una crisis de confianza en la vida. Por tanto, no puedo terminar esta carta sin una calurosa invitación a poner en Dios nuestra esperanza. Sólo Él es la esperanza que resiste a todas las decepciones; sólo su amor no puede ser destruido por la muerte; sólo la justicia y la misericordia pueden sanar las injusticias y recompensar los sufrimientos padecidos. La esperanza que se dirige a Dios no es nunca esperanza sólo para mí, al mismo tiempo es siempre esperanza para los demás: no nos aísla, sino que nos hace solidarios en el bien, nos estimula a educarnos recíprocamente en la verdad y el amor. Os saludo con afecto y os garantizo un especial recuerdo en la oración, mientras os envío a todos mi bendición. Vaticano, 21 de enero de 2008
BENEDICTUS PP. XVI
[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina © Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
No virus found in this outgoing message. Juan Pablo II, sobre el infierno
1. Dios es Padre infinitamente bueno y misericordioso. Pero, por desgracia, el hombre, llamado a responderle en la libertad, puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con Él. Precisamente esta trágica situación es lo que señala la doctrina cristiana cuando habla de condenación o infierno. No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida. La misma dimensión de infelicidad que conlleva esta oscura condición puede intuirse, en cierto modo, a la luz de algunas experiencias nuestras terribles, que convierten la vida, como se suele decir, en «un infierno». Con todo, en sentido teológico, el infierno es algo muy diferente: es la última consecuencia del pecado mismo, que se vuelve contra quien lo ha cometido. Es la situación en que se sitúa definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre incluso en el último instante de su vida. 2. Para describir esta realidad, la sagrada Escritura utiliza un lenguaje simbólico, que se precisará progresivamente. En el Antiguo Testamento, la condición de los muertos no estaba aún plenamente iluminada por la Revelación. En efecto, por lo general, se pensaba que los muertos se reunían en el sheol, un lugar de tinieblas (cf. Ez 28, 8; 31, 14; Jb 10, 21 ss; 38, 17; Sal 30, 10; 88, 7. 13), una fosa de la que no se puede salir (cf. Jb 7, 9), un lugar en el que no es posible dar gloria a Dios (cf. Is 38, 18; Sal 6, 6). El Nuevo Testamento proyecta nueva luz sobre la condición de los muertos, sobre todo anunciando que Cristo, con su Resurrección, ha vencido la muerte y ha extendido su poder liberador también en el reino de los muertos. Sin embargo, la Redención sigue siendo un ofrecimiento de salvación que corresponde al hombre acoger con libertad. Por eso, cada uno será juzgado «de acuerdo con sus obras» (Ap 20, 13). Recurriendo a imágenes, el Nuevo Testamento presenta el lugar destinado a los obradores de iniquidad como un horno ardiente, donde «será el llanto y el rechinar de dientes» (Mt 13, 42; cf. 25, 30. 41) o como la gehenna de «fuego que no se apaga» (Mc 9, 43). Todo ello es expresado, con forma de narración, en la parábola del rico epulón, en la que se precisa que el infierno es el lugar de pena definitiva, sin posibilidad de retorno o de mitigación del dolor (cf. Lc 16, 19-31). También el Apocalipsis representa plásticamente en un «lago de fuego» a los que no se hallan inscritos en el libro de la vida, yendo así al encuentro de una «segunda muerte» (Ap 20, 13ss). Por consiguiente, quienes se obstinan en no abrirse al Evangelio, se predisponen a «una ruina eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder» (2 Ts 1, 9). 3. Las imágenes con las que la Sagrada Escritura nos presenta el infierno deben interpretarse correctamente. Expresan la completa frustración y vaciedad de una vida sin Dios. El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría. Así resume los datos de la fe sobre este tema el Catecismo de la Iglesia católica: «Morir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno» (n. 1033). Por eso, la «condenación» no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso Él no puede querer sino la salvación de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra al Amor de Dios. La «condenación» consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios, por elección libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opción. La sentencia de Dios ratifica ese estado. 4. La fe cristiana enseña que, en el riesgo del «sí» y del «no» que caracteriza la libertad de las criaturas, alguien ha dicho ya «no». Se trata de las criaturas espirituales que se rebelaron contra el amor de Dios y a las que se llama demonios (cf. concilio IV de Letrán: DS 800-801). Para nosotros, los seres humanos, esa historia resuena como una advertencia: nos exhorta continuamente a evitar la tragedia en la que desemboca el pecado y a vivir nuestra vida según el modelo de Jesús, que siempre dijo «sí» a Dios. La condenación sigue siendo una posibilidad real, pero no nos es dado conocer, sin especial revelación divina, cuáles seres humanos han quedado implicados efectivamente en ella. El pensamiento del infierno -y mucho menos la utilización impropia de las imágenes bíblicas- no debe crear psicosis o angustia; pero representa una exhortación necesaria y saludable a la libertad, dentro del anuncio de que Jesús resucitado ha vencido a Satanás, dándonos el Espíritu de Dios, que nos hace invocar «Abbá, Padre» (Rm 8, 15; Ga 4, 6). Esta perspectiva, llena de esperanza, prevalece en el anuncio cristiano. Se refleja eficazmente en la tradición litúrgica de la Iglesia, como lo atestiguan, por ejemplo, las palabras del Canon Romano: «Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa (...), líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos».
Audiencia del miércoles 28 de julio de 1999
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Síntesis 29/01/08
VISnews 080129
Vatican Information Service
1月28日 ZS080128 (a)
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SANTA SEDE Santa Sede El Papa pide a los tribunales eclesiásticos evitar interpretaciones arbitrarias En particular, en las causas sobre la declaración de nulidad matrimonial CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 28 enero 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI pidió evitar interpretaciones arbitrarias, en particular en las causas de declaración de nulidad matrimonial, al recibir este sábado a los jueces, abogados y colaboradores del Tribunal de la Rota Romana. En el tradicional encuentro con motivo del año nuevo, el Santo Padre explicó que «cualquier sistema judiciario debe tratar de ofrecer soluciones en las que, junto a la valoración prudente de los casos se apliquen los mismos principios y normas generales de justicia». «Sólo de este modo, se crea un clima de confianza en la labor de los tribunales, y se evita la arbitrariedad de los criterios subjetivos», reconoció. Esta unidad de criterios, propia de cualquier sistema judicial, es particularmente necesaria en los tribunales eclesiásticos pues «los procesos canónicos afectan a los aspectos jurídicos de los bienes salvíficos o a otros bienes temporales que sirven a la misión de la Iglesia». «La exigencia de unidad en los criterios esenciales de justicia y la necesidad de poder prever razonablemente el sentido de las decisiones judiciarias», según el obispo de Roma, «es un bien eclesial público de especial relieve para la vida interna del Pueblo de Dios y para su testimonio institucional en el mundo». Según la constitución apostólica «Pastor bonus» de Juan Pablo II (1988), la Rota Romana «actúa como instancia superior, ordinariamente en grado de apelación, ante la Sede Apostólica, con el fin de tutelar los derechos en la Iglesia, provee a la unidad de la jurisprudencia y, a través de sus sentencias, sirve de ayuda a los tribunales de grado inferior» (art. 126). Sobre todo, el tribunal juzga «en segunda instancia, las causas ya sentenciadas por tribunales ordinarios de primera instancia y remitidas a la Santa Sede por legitima apelación». La mayoría de las causas que analiza son declaraciones de nulidad matrimonial. En este contexto, el Papa insistió en el hecho de que no puede haber «contraposición entre la jurisprudencia rotal y las decisiones de los tribunales locales». «En todo caso --aclaró--, todas las sentencias tienen que fundamentarse siempre en los principios y las normas comunes de justicia». Por ello, el Papa deseó que «se estudien los medios oportunos para hacer que la jurisprudencia de la Rota sea cada vez más unitaria y accesible de manera concreta a los agentes de la justicia, de manera que se aplique uniformemente en todos los tribunales de la Iglesia». En el año 2006, la Rota Romana recibió 313 peticiones. La mayor parte se trataba de causas de declaración de nulidad del matrimonio; algunas se referían a causa de separación, a causas relativa a la custodia de los hijos, causas hereditarias y penales. El Tribunal pronunció 296 sentencias sobre cuestiones matrimoniales. De éstas, 172 fueron sentencias definitivas sobre «nulidad del matrimonio»: 96 se declararon a favor del reconocimiento de la nulidad, y 76 a favor del vínculo matrimonial. De estas 172 sentencias, una o ambas partes involucradas en 105 causas (el 61%) se sirvieron del «gratuito patrocinio», denominación canónica de la justicia gratuita, de tal modo que, una vez concedido este beneficio, el interesado no ha de pagar absolutamente nada por el proceso, ni tasas ni honorarios de profesionales. Cuando se contrae el sacramento del Matrimonio, sólo la Iglesia tiene poder para dictar una resolución sobre disolución o nulidad, puesto que el Estado no tiene competencia para disolver este tipo de matrimonios canónicos. En ocasiones, sin embargo, la Iglesia puede reconocer que un matrimonio fue nulo (aunque hubiera ceremonia religiosa) por causas precisas: por ejemplo, por razones de edad (el varón debe tener al menos 16 años y la mujer 14), en el caso de impotencia de uno de los cónyuges, de rapto, de consanguinidad, de violencia física o moral, simulación del consentimiento matrimonial, o bajo condición (cuando el matrimonio se condiciona a un hecho futuro e incierto el matrimonio es nulo)...
Más información en http://www.archimadrid.es/tribunaleclesiastico/index.htm La ciencia con conciencia se convierte en acto de amor, explica el Papa Promueve la colaboración entre científicos, filósofos y teólogos CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 28 enero 2008 (ZENIT.org).- Cuando la ciencia actúa con conciencia sus progresos se convierten en actos de amor, considera Benedicto XVI. Lo explicó este lunes al recibir en audiencia a los participantes en un congreso promovido por la Academia de las Ciencias de París, y por la Academia Pontificia de las Ciencias, en colaboración con otras instituciones académicas de Francia y de la Santa Sede. «En el momento en el que las ciencias exactas, naturales y humanas han alcanzado prodigiosos avances en el conocimiento del ser humano y de su universo, la tentación consiste en querer circunscribir totalmente la identidad del ser humano y de encerrarle en el saber que podemos tener», comenzó explicando el obispo de Roma. «Para evitar este peligro --aclaró--, es necesario dejar espacio a la investigación antropológica, a la filosofía y a la teología, que permiten mostrar y mantener el misterio propio del hombre, pues una ciencia no puede decir quién es el hombre, de dónde viene o adónde va». De este modo, reconoció, «la ciencia del hombre se convierte en la más necesaria de todas las ciencias», pues «el hombre constituye algo que va más allá de lo que se puede ver o de lo que se puede percibir por la experiencia». «El hombre no es fruto del azar, ni de un conjunto de circunstancias, ni de determinismos, ni de interacciones fisicoquímicas; es un ser que goza de una libertad que, teniendo en cuenta su naturaleza, la trasciende y es el signo del misterio de alteridad que lo habita», indicó. La libertad, dijo, «pone de manifiesto que la existencia del hombre tiene un sentido. En el ejercicio de su auténtica libertad, la persona realiza su vocación; se cumple; da forma a su identidad profunda». «En nuestra época, cuando el desarrollo de las ciencias atrae y seduce por las posibilidades ofrecidas, es más importante que nunca educar las conciencias de nuestros contemporáneos para que la ciencia no se transforme en el criterio del bien»¸ afirmó De este modo, el hombre será «respetado como centro de la creación» y no se convertirá «en objeto de manipulaciones ideológicas, de decisiones arbitrarias, ni tampoco de abuso de los más fuertes sobre los más débiles». «Se trata de peligros cuyas manifestaciones hemos podido conocer a lo largo de la historia humana, y en particular en el siglo XX», alertó. De hecho, aclaró, «todo progreso científico debe ser también un progreso de amor, llamado a ponerse al servicio del hombre y de la humanidad y de ofrecer su contribución a la edificación de la identidad de las personas». «El amor permite salir de sí mismo para descubrir y reconocer al otro; al abrirse a la alteridad, afirma también la identidad del sujeto, pues el otro me revela a mí mismo», dijo comentando el argumento del encuentro que había convocado a los académicos franceses y de la Santa Sede: «La identidad cambiante del individuo». Dolor en Roma por el fallecimiento del arzobispo ortodoxo de Atenas Representante vaticano reconoce su contribución a la unidad CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 28 enero 2008 (ZENIT.org).- La noticia del fallecimiento del arzobispo de Atenas, Su Beatitud Christodoulos, a los 69 años, primado de la Iglesia ortodoxa de Grecia, ha causado vivo dolor en la Santa Sede. «Estamos profundamente entristecidos por la muerte del arzobispo Christodoulos, por quien hemos rezado mucho durante estos largos meses de enfermedad», revela en una declaración a Zenit el obispo Brian Farrell, L.C., secretario del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos. La Santa Sede estará presente con una delegación en sus funerales de Estado que tendrán lugar el 31 de enero, en la catedral de Atenas. Monseñor Farrell explica que el arzobispo fallecido «ofreció personalmente una contribución significativa a la mejora de las relaciones entre la Iglesia de Grecia y la Iglesia católica». En este contexto, según el representante vaticano, «el momento decisivo fue la visita de Juan Pablo II a Atenas, en el año 2001, cuando Christodoulos le dio la bienvenida a pesar de que se habían alzado voces en oposición a la visita del Papa a Grecia». «Desde entonces se da un nuevo clima de colaboración entre nuestro Consejo Pontificio y la Iglesia de Grecia», informa el prelado. En diciembre de 2006 el arzobispo Christodoulos, acompañado por metropolitas representantes del Santo Sínodo, devolvieron al papado esta visita, «pasando mucho tiempo en cordial conversación con el Papa Benedicto XVI». «El calor de su personalidad y sus esfuerzos determinados por reforzar la presencia de la Iglesia en Europa nos permitió tener una relación personal cercana con él», reconoce monseñor Farrell. El arzobispo falleció en la mañana de este lunes en Atenas, después de haber padecido desde hace tiempo un cáncer. «Radio Vaticano» ha dado voz a la declaración de monseñor Franghískos Papamanólis, O.F.M. Cap., presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Grecia, quien explica que para algunos Christodoulos «era un conservador y tradicionalista, pero su tradición era la del Evangelio». «Ahora esperamos con ansia lo que suscite el Espíritu para la continuación del camino ecuménico emprendido, en el que no hay marcha atrás. Las dificultades nos faltan, pero la esperanza no debe abandonarnos». Por Jesús Colina No virus found in this incoming message. No virus found in this outgoing message. No virus found in this outgoing message. No virus found in this outgoing message. ZS080128 (c)MUNDO
Mundo Obispos instan a guerrilleros a aceptar intercambio humanitario BOGOTÁ, lunes, 28 enero 2008 (ZENIT.org).- La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), instó a los dirigentes del grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), a aceptar la invitación que se les formuló para acordar una reunión en torno al intercambio humanitario. El presidente de la CEC, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, exhortó «al Señor Manuel Marulanda Vélez y a los miembros del Secretariado a que acepten la invitación que les extendí en carta del pasado 13 de diciembre para que nos reunamos en los términos y en las condiciones que estimen pertinentes». «No pretendemos como Iglesia definir los términos de una negociación. Se trata de diseñar conjuntamente una estrategia que interprete, tanto las necesidades y los requerimientos que las FARC-EP han manifestado para el buen curso del intercambio humanitario, como los supuestos bajo los cuales el Gobierno estaría dispuesto a realizarlo», expresó monseñor Mons. Castro Quiroga, durante la sesión inaugural de la LXXXIV Asamblea Plenaria del Episcopado colombiano. El también arzobispo de Tunja reiteró en Bogotá que la Iglesia católica «ha estado y estará dispuesta a facilitar y acompañar todos los procesos que puedan conducir a la construcción de una Colombia reconciliada, en paz y con justicia social.» De la misma manera, el presidente del episcopado extendió su llamado al Gobierno Nacional y a los miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), para que «superando las dificultades existentes avancen en el acuerdo base y lleguen a una negociación de paz.» La asamblea de los obispos y arzobispos católicos de Colombia, tiene lugar hasta el primero de febrero próximo y su tema es «La misión de la mujer en la Iglesia y la sociedad». Convoca la presencia de unos 90 Obispos y Arzobispos, en representación de las 76 Jurisdicciones Eclesiásticas del país. Para leer completo el mensaje inaugural de monseñor Castro Quiroga en http://www.cec.org.co/ Colombia: La Iglesia pide campañas que orienten a la mujer, no que induzcan al aborto Para que enfrente «de manera más positiva su embarazo» BOGOTÁ, lunes, 28 enero 2008 (ZENIT.org).- La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), reiteró que las campañas del Ministerio de la Protección Social deben estar orientadas a ayudar a la mujer «a enfrentar de manera más positiva su embarazo, sin sacrificar la nueva vida que se gesta en su vientre». El presidente de la CEC, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, precisó que la vida es «un valor no negociable, un valor que cubre también a los niños aún no nacidos pero ya concebidos». Monseñor Castro Quiroga aseguró que es preciso reafirmar el valor de la vida «ante la ambigua campaña promovida por el Ministerio de la Protección Social y varias ONG que se muestran muy solícitos por el bienestar de la mujer, lo cual es importante, pero se presentan totalmente indiferentes ante la suerte que corre el niño por nacer y eso no está bien».
El también arzobispo de Tunja expresó que la vida que hay en el vientre de la madre «es el test de toda democracia, es su prueba de fuego. Una persona demócrata ha de ser el más grande y entusiasta defensor de quienes no pueden defenderse a sí mismos, de las gentes más débiles, ya se trate de la mujer en situaciones de abuso, como del niño no nacido, pero no de la una contra el otro».
Los anuncios fueron
hechos en Bogotá, en la sesión inaugural de la LXXXIV asamblea de los obispos y
arzobispos católicos de Colombia, que tiene lugar hasta el primero de febrero
próximo y desarrolla como tema «La misión de la mujer en la Iglesia y la sociedad». Convoca
la presencia de unos 90 obispos y arzobispos, en representación de las 76
jurisdicciones eclesiásticas del país. Espera que «siga mostrando la creatividad de una constructora de paz y de justicia para ayudar a que la mujer salga de la situación precaria actual que no tiene fronteras. La Organización Mundial de la Salud reconoce que el 70% de los 1.200 millones de personas que viven en la pobreza -aquellos seres humanos cuya existencia depende de menos de un dólar diario- son mujeres. «Entre el 80 y 90% de las familias pobres del mundo están encabezadas por mujeres. Unas mujeres que por lo demás, son propietarias únicamente del 1% de la tierra y suponen dos tercios de la población analfabeta de la sociedad internacional. Todo esto se llama feminización de la pobreza», indicó. «Como Obispos venimos a esta Asamblea a escuchar a la mujer cristiana, sus gozos y esperanzas, sus frustraciones y anhelos; a captar mejor los profundos cambios que han acontecido en la mujer de hoy y a ser solidarios con todas las respuestas que desde el Evangelio y desde Aparecida puedan ser diseñadas en fraterna colaboración para beneficio de la mujer colombiana que vive y se desgasta en favor de la vida, de la Iglesia y de la sociedad», concluyó. Para leer completo el mensaje inaugural de monseñor Castro Quiroga en http://www.cec.org.co/ «Premios ¡Bravo! 2007», comunicadores «a favor de la dignidad de la persona» Entregados
por el episcopado español Otros de los premiados han sido, en la categoría de Televisión, la programación religiosa de TVE que cumple su 25 aniversario; la Semana de Cine Espiritual de Barcelona, que dirige Peio Sánchez; el grupo musical «Siempre Así» por el disco «La Misa de la Alegría» y el portal «Forum Libertas», en la categoría de nuevas tecnologías. En la categoría de publicidad el galardonado fue el anuncio «Cambia el modelo» de la Fundación Síndrome de Down de Madrid realizada por la agencia DDB, mientras que el premio al mejor trabajo diocesano en medios de comunicación correspondió a la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social de Valencia. Monseñor Fernando Sebastián, mostró durante sus palabras de agradecimiento en nombre de todos los galardonados que los cristianos en el mundo de los medios de comunicación deben ser la "voz de la conciencia ética de la humanidad". Los cristianos y los obispos, en particular, reconoció, «no somos extraños ni intrusos en este mundo de la comunicación» y subrayó que «nadie puede negar que Cristo esté presente en la convivencia de los hombres». Al mismo tiempo, reconoció, «en la España de hoy no faltan personas y grupos con poder que no ven con buenos ojos la presencia de la Iglesia», que «preferirían una Iglesia cobarde y unos cristianos timoratos», pero que «tendrán que acostumbrarse a lo contrario». «La Iglesia es toda ella Palabra. Palabra que resuena de todas las maneras posibles en el mundo entero por los innumerables terminales de la vida y de los afanes de miles y millones de cristianos que nadie podrá callar», recordó el prelado. Sobre la libertad de expresión en los medios, monseñor Sebastián recordó que «la libertad no garantiza la justicia» y abogó por «buscar la verdad de los hechos con constancia, empeño y trabajo». El prelado finalizó sus palabras de agradecimiento estimando que los principales valores del comunicador deben ser el «respeto a la verdad y la búsqueda del bien público, presentes en un mundo sin fronteras». España: Cáritas sienta las bases para el modelo de acción social de la identidad En su asamblea general MADRID, lunes, 28 enero 2008 (ZENIT.org).- La 62ª Asamblea General de Cáritas Española, que se ha celebrado el pasado fin de semana en la localidad madrileña de El Escorial, ha reflexionado sobre el Modelo de Acción Social al que la Confederación va a adecuar en los próximos años su trabajo de lucha contra la desigualdad y la pobreza. Las bases de dicho Modelo han sido debatidas entre los días 25 y 27 de enero por los cerca de 200 representantes de las 68 Cáritas Diocesanas de todo el país, que han definido las prioridades de la actividad de la institución. Según un comunicado de Cáritas, son las siguientes: «reforzar la identidad como cauce y expresión de la actividad pastoral de la Iglesia, impulsar en cada una de las acciones de Cáritas la centralidad y el protagonismo de los destinatarios, mejorar la respuesta a los nuevos rostros de una pobreza cada vez más global y cambiante, y fortalecer los itinerarios de sensibilización y denuncia sobre las causas de la precariedad y la desigualdad». Las sesiones de la Asamblea, que estuvieron presididas por Rafael del Río Sendino, presidente de Cáritas Española, fueron inauguradas por monseñor Alfonso Milián Sorribas, obispo de Barbastro-Monzón y responsable de Cáritas en el seno de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPS). En su saludo a los participantes, el prelado se refirió a la reciente visita a Madrid del presidente de Caritas Internationalis, cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, con ocasión de la clausura del 60 Aniversario de Cáritas Española y cuya presencia, afirmó, «fue especialmente confortadora para todos los que trabajamos en Cáritas, por la expresión gozosa de su amor a la Iglesia y al mundo». Destacó, asimismo, el hecho de que el tema de Cáritas esté «presente en los tres documentos más importantes que ha publicado Benedicto XVI», su primera encíclica «Deus caritas est», la exhortación «Sacramentum Caritatis» y la reciente encíclica «Spe Salvi». A la luz de este magisterio, monseñor Milián aseguró que «Cáritas es la esperanza de los pobres, de ella esperan la ayuda en sus múltiples necesidades, confían en ella, no podemos defraudarles». El obispo concluyó su saludo en nombre de la CEPS animando a todos los presentes a «leer con atención» el documento «La Iglesia en España y los inmigrantes» aprobado en la última Asamblea Plenaria de la CEE. «Ellos --dijo con relación a los inmigrantes-- ocupan ya un lugar destacado en nuestra acción caritativo-social. Su presencia es una llamada a abrir nuestras comunidades cristianas para acogerlos, a recibirlos como don de Dios y a implicarlos, en lo posible, en la misma acción evangelizadora y caritativa de la Iglesia». El presidente Rafael del Río, por su parte, tras referirse en su alocución al papel insustituible de las Cáritas Parroquiales, a las que definió como «las células más importantes de toda la estructura de Cáritas, porque son las que están más cerca de los necesitados», reivindicó el papel transformador del amor «en todos los niveles estructurales y en todas nuestras intervenciones sociales. «No podemos olvidar --aseguró-- que el hombre es redimido por el amor, el gran motor que mueve y da sentido en Cáritas a toda acción social con los pobres y a favor de los pobres». Cerró la primera sesión de la Asamblea el secretario general de Cáritas Española, Silverio Agea, que presentó a los asistentes, como es habitual, un amplio y detallado informe anual de actividad de la institución.
Modelo de acción social Además de los temas estatutarios --aprobación del informe de los Censores de Cuentas y cierre del ejercicio económico 2006, así como de la Programación y el Presupuesto del ejercicio 2008--, el grueso de los trabajo de la Asamblea se destinó a debatir la ponencia marco del encuentro, dedicada a «El Modelo de Acción Social» y que fue presentada por Carmen Calzada, directora de Cáritas Salamanca y consejera de Cáritas Española, y Víctor Renes, coordinador del Area de Acción en los Territorios de Cáritas Española. Como se indica en la parte introductoria, Cáritas pretende dotarse con este Modelo de un instrumento que, respondiendo al ser y hacer de la institución, proporcione a la Confederación una herramienta de trabajo «a medio camino del documento de identidad y la planificación estratégica», un instrumento «que nos ayude a evaluar en un sentido amplio y de fondo lo que hacemos y comprobar si responde al qué y cómo debemos hacerlo». En ese sentido, el Modelo de Acción Social, además de «recoger los elementos mínimos compartidos» por todos los niveles territoriales de Cáritas, «no pretende uniformar la acción», sino todo lo contrario: hacer que ésta responda a cada situación específica, de forma múltiple y diferente en función de la realidad y de las posibilidades existentes en cada Cáritas Diocesana. Las peregrinaciones y la preparación del Sínodo marcan el Año Santo en Asturias Este jubileo celebra dos Cruces milenarias, la de la Victoria y la de los Ángeles OVIEDO, lunes, 28 enero 2008 (ZENIT.org).- Numerosas peregrinaciones, que se iniciarán el próximo mes de febrero, junto con la preparación del Sínodo Diocesano, marcarán la celebración del Año Santo de la Iglesia en Asturias, España. El año jubilar fue inaugurado el pasado 13 de enero por el nuncio apostólico, el arzobispo Manuel Monteiro, en una solemne ceremonia en la catedral de Oviedo. Conmemora los 1.200 y 1.100 años respectivamente de la Cruz de la Victoria y de la Cruz de los Ángeles, símbolos privilegiados de la fe en esta región y en todo el país. Hasta enero de 2009, la Iglesia en Asturias orientará su vida pastoral en torno a la celebración de este Año Santo. Un periodo de gracia concedido por Benedicto XVI a petición del arzobispo de Oviedo Carlos Osoro, con objeto, informa la archidiócesis en su página web, «de que las comunidades de la Iglesia asturiana puedan profundizar en sus valores cristianos a la sombra de la Cruz de la Victoria y de la Cruz de los Ángeles». Por otra parte, el santuario mariano de Covadonga acogerá el encuentro anual de los secretarios generales de las conferencias episcopales de Europa en junio próximo, según anunció en su reciente estancia en Asturias el portavoz de la Conferencia Episcopal española, monseñor Juan Antonio Martínez Camino. El nuevo obispo auxiliar de Madrid dijo que propuso Covadonga en la última reunión celebrada en 2007 en Minsk, Bielorrusia. Según Martínez Camino, la celebración del Año Jubilar de la Santa Cruz convierte a Covadonga en el escenario más adecuado para este encuentro. El Año Santo asturiano conmemora los 1.200 y 1.100 años respectivamente de la Cruz de la Victoria y de la Cruz de los Ángeles consideradas por la diócesis como «insignias de la fe y de la historia de la región».
Como principal novedad, el arzobispo de Oviedo señaló el acceso gratuito, a lo largo de todo 2008, a la Cámara Santa de la catedral de Oviedo para todos los peregrinos. «La Cámara Santa es un tesoro del que a veces la gente no se da cuenta», observó el arzobispo. Los días 4 al 6 de febrero se celebrará un ciclo de conferencias titulado «La Cruz, árbol de vida». El Arzobispado prevé reunir en este ciclo a importantes figuras de la Iglesia española y de la Santa Sede. En septiembre, mes en que se celebra, el día 14, la festividad de la Cruz, está prevista una exposición en el claustro de la catedral dedicada a las cruces de las montañas de Asturias. Dado que las peregrinaciones serán un punto fuerte de este año jubilar, se editará una guía del peregrino que será remitida también a todas las parroquias asturianas.
Aparte de las
peregrinaciones de los arciprestazgos, puntos de encuentro de diversos grupos
eclesiales serán algunas peregrinaciones específicas protagonizadas por los
religiosos, jóvenes, catequistas, enfermos, apostolado seglar, sacerdotes,
familias y misioneros con sus familias. La Santa Sede ha concedido indulgencia plenaria para este año jubilar. La catedral de San Salvador de Oviedo y la basílica de Covadonga serán lugares jubilares, con la concesión por parte de la Santa Sede de indulgencia plenaria. Todos los fieles que acudan en 2008 a la catedral y su Cámara Santa o a la basílica de Covadonga podrán ganar la citada indulgencia en las condiciones acostumbradas por la Iglesia La Santa Sede establece un amplio marco de concesión de las indulgencias: comienzo y clausura del año jubilar, solemnidades y fiestas litúrgicas, peregrinaciones en grupo a los lugares señalados, visitas privadas a las Cruces o a La Santina (Nuestra Señora de Covadonga) con el rezo del padre nuestro, credo e invocación de María. Enfermos e impedidos
podrán participar de las gracias concedidas por el Papa uniéndose
espiritualmente a aquellos que realicen alguna visita piadosa o peregrinen a la
catedral o a Covadonga. La Santa Sede también faculta al arzobispo de Oviedo para que, «con ocasión del Jubileo archidiocesano, en un día que habrá de señalarse previamente», imparta «la bendición papal con la aneja indulgencia plenaria». Obispos estadounidenses a legisladores: Los pobres deben ser la prioridad En
una carta a los legisladores que debaten un plan para estimular la economía Los obispos urgen en una carta, dirigida al secretario del Tesoro (ministro de Finanzas) de Estados Unidos Henry Paulson, a una cooperación bipartita para «hallar modos efectivos de proteger a las familias más pobres y a los trabajadores de bajos ingresos de las penalidades ocasionadas por el inicio de una fase descendente en la economía». El obispo William Murphy de Rockville Centre, presidente de la Comisión Episcopal de Justicia y Desarrollo Interior, envió la carta (Cf. texto en inglés) el pasado 23 de enero. La Casa Blanca y los líderes del Congreso llegaron a un acuerdo el pasado 24 de enero sobre un paquete de 150 mil millones de dólares que proporcionará bonos de descuento a 117 millones de familias. La medida pasó ya al Senado que la debatirá esta semana. La carta del obispo Murphy constata que fueron retiradas iniciativas tales como «compensaciones por desempleo, bonos alimenticios y el programa de energía para hogares con bajos ingresos, como medios efectivos para asistir a las familias y ayudar a la economía». «Nosotros como pastores, y nuestras numerosas agencias católicas que trabajan con los pobres y vulnerables, sabemos de primera mano de lo que hablamos --escribe el obispo--. También sabemos que, en las diversas propuestas y puntos de vista que se debaten, demasiado a menudo las voces de las familias pobres y de los trabajadores de bajos ingresos no están presentes». «Permítannos recordar que, mientras sus voces no son siempre escuchadas, los pobres tienen necesidades urgentes que deberían ser un reclamo prioritario para nuestras conciencias y para las decisiones e inversiones que ustedes realizarán». «Una buena sociedad --escribe el obispo Murphy--, se mide por la amplitud con que los que tienen responsabilidad atienden las necesidades de sus miembros más débiles, especialmente los más necesitados». «Las políticas económicas que ayudan a las familias trabajadoras con bajos ingresos a vivir decentemente y con dignidad debería ser una clara prioridad general», concluye el prelado. Traducido del inglés por Nieves San Martín La revista «The Lancet» no es científica en su propuesta sobre anticonceptivos orales Según explica el presidente de los médicos católicos CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 28 enero 2008 (ZENIT.org).- La reivindicación de la revista «The Lancet» para pedir que la Iglesia reconozca los anticonceptivos orales no tiene carácter científico, explica el presidente de la Federación de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC). En el año del cuadragésimo aniversario de la encíclica «Humanae vitae», la publicación científica pide la distribución de anticonceptivos orales entre las mujeres como respuesta a un estudio en el que se muestra que estos fármacos protegen del cáncer de ovarios. Un comunicado emitido por el doctor Josep María Simón Castellví, presidente de la FIAMC, recuerda que la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer («International Agency for Research on Cancer») --con sede en Lyon--, agencia de la Organización Mundial de la Salud, en su comunicado de prensa del 29 de julio de 2005, constató la posible carcinogenicidad de contraceptivos orales combinados estrógeno-progestógeno y terapia combinada estrógeno-progestógeno para la menopausia, basado en las conclusiones de un grupo internacional «ad hoc» de trabajo formado por 21 científicos de 8 países. Los contraceptivos orales estrógeno-progestógeno fueron clasificados en el Grupo 1 de los agentes carcinogénicos. Esta categoría se utiliza cuando hay evidencia suficiente de carcenogenicidad en humanos. El doctor Castellví envía la aclaración porque la FIAMC «está comprometida con la verdad y la ciencia desde sus orígenes». «Como resultado de los efectos secundarios, incluido el cáncer, de estos fármacos, tenemos que decir que en este caso "The Lancet" y los medios de comunicación ha reproducir su llamamiento han sido claramente irresponsables», afirma. Como ya ha hecho en el pasado, FIAMC invites all health care providers to attentively consider the results of the WHO study, which sheds new light on the prophetical value of Paul VI's "Humanae Vitae" and of John Paul II's "Evangelium Vitae" encyclicals, and encourages Catholic doctors to spread the methods for natural family planning also in Western affluent societies. Por Jesús Colina
No virus found in this outgoing message. ZS080128 (b)Flash Generosa respuesta a favor de sacerdotes iraquíes No es posible escribirles directamente por motivos de seguridad TURÍN, lunes, 28 enero 2008 (ZENIT.org).- Se ha producido una generosa respuesta por parte de los lectores de Zenit en apoyo de la campaña «Tengo un nuevo amigo, un sacerdote iraquí» promovida por la diócesis de Turín, Italia. Sin embargo los promotores informan de que no es posible escribir directamente a estos sacerdotes porque peligra su seguridad. El director de la Oficina Pastoral de Emigrantes de la Archidiócesis de Turín, el sacerdote Fredo Olivero, se ha dirigido a Zenit para informar que, tras la aparición de la noticia en nuestro sitio web (ver: http://www.zenit.org/article-26103?l=spanish) «decenas de personas escribieron a nuestra oficina pidiendo información sobre el modo de ayudar a los diez sacerdotes que viven en Bagdad». «Estamos agradecidos a los que escribieron y vamos a responder a todas las cartas», añade don Fredo. Pero advierte que la Oficina no puede proporcionar la dirección de correo electrónico de los sacerdotes porque peligra su seguridad. «Comprendemos el deseo de los que escribieron --explica el director de la Oficina de Emigrantes-- de establecer un contacto directo con ellos para alentarlos, pero debemos tener en cuenta no sólo que nuestros hermanos iraquíes están viviendo una vida ocupada y complicada, y que la conexión a Internet es todavía a veces difícil en Bagdad sino también que existen evidentes razones de seguridad». Y concluye su mensaje expresando su «esperanza de que la situación mejore en el futuro». El proyecto «Tengo un nuevo amigo, un sacerdote caldeo iraquí» está dirigido a sostener económicamente a diez jóvenes presbíteros de Bagdad. Promovido por los sacerdotes Fredo Olivero y Douglas Dawood (Al Bazi), ha dado en estos años no sólo apoyo económico a estos sacerdotes, «sino también un importante apoyo moral como testimonio de un empeño que va mas allá de la emergencia», explicaron a Zenit los responsables del proyecto. Entrevistas Vicepresidente del Europarlamento: El cristianismo y el futuro de Europa (I) Entrevista
a Mario Mauro Estas y otras preguntas ha hecho Zenit a Mario Mauro, vicepresidente del Parlamento Europeo, profesor de Historia de las Instituciones Europeas y autor del libro en italiano «El Dios de Europa» («Il Dio dell'Europa», Ediciones Ares, 2007). --¿En qué punto está la Constitución Europea? ¿Hay posibilidades de que se reconozcan las raíces cristianas? --Mauro: Aún conservando elementos de imperfección y con modestos progresos logrados en cuanto al proceso de decisiones, podemos afirmar que, tras la firma del Nuevo Tratado sobre la Unión Europea, la democraticidad de la Unión habrá crecido. El órgano legislativo y representativo por excelencia, aquél que en todos los estados nacionales tiene competencia exclusiva (o casi) respecto a la iniciativa legislativa, es decir el Parlamento Europeo y con él los ciudadanos europeos, puede afirmar que es el gran vencedor del Tratado de Reforma. Tratado que no tiene ya un carácter constitucional sino que mantiene importantes realizaciones en cuanto a legitimidad democrática, eficacia y refuerzo de los derechos de los ciudadanos (con algunas importantes excepciones respecto al Reino Unido y otros estados miembros): uno de los primeros artículos del Tratado de la Unión Europea (UE) define claramente los valores en los que se funda la Unión Europea, otro artículo enuncia sus objetivos. No siendo ya un documento de valor constitucional, la ausencia de una alusión a las raíces cristianas tiene menos peso y se puede considerar reabierta la partida. --Usted es autor del libro «El Dios de Europa». ¿Puede decirnos sus conclusiones? ¿En qué cree la Europa de hoy? --Mauro: El libro puede ayudarnos a responder a preguntas vitales para el futuro de nuestro continente. ¿Hay un hilo conductor de la historia europea que se pueda considerar vinculado a las decisiones históricas de De Gasperi, Adenauer y Schuman? ¿La Europa de hoy responde todavía al proyecto de los padres fundadores? ¿Cómo se puede volver a estas cuestiones fundamentales como la del pueblo europeo y sus aspiraciones? ¿Qué falta hoy en la «aspiración europea»? ¿Por qué, a pesar de los rechazos a la Constitución Europea, parece que nadie quiere afrontar con decisión el problema central de la identidad europea? ¿Cuáles son los espacios disponibles para el protagonismo de la sociedad civil europea? ¿Existe un reconocimiento real y concreto de la subsidiariedad a nivel europeo? Benedicto XVI recuerda que los grandes peligros contemporáneos para la convivencia entre los hombres vienen del fundamentalismo --la pretensión de poner a Dios como pretexto para un proyecto de poder-- y del relativismo --considerar que todas las opiniones son igualmente verdaderas--. La involución del proyecto político que llamamos Unión Europea hoy tiene que ver con estos factores. El problema de Europa nace del hecho de que la relación entre razón y política se ha desviado sustancialmente de la noción misma de verdad. El acuerdo político, que justamente es presentado como sentido de la vida política misma, se concibe hoy como un fin en sí mismo. Por ello, he querido analizar las principales políticas de la Unión Europea usando como hilo conductor las intuiciones de los padres fundadores y la promoción de la dignidad humana propia de la experiencia cristiana. La situación de «impasse» que experimenta Europa debe conducirnos a una profunda reflexión. Más allá de la capacidad de lograr un buen acuerdo sobre el presupuesto, el viejo continente está perdiendo el propio horizonte, la propia dimensión. Tras la era Kohl, Europa ha estado dominada por políticos sin la audacia necesaria para poder generar futuro y sin la fuerza para poder mantener la fe en la construcción política creada hace poco más de cincuenta años por los padres fundadores. Una generación de políticos que llegó a una idea de Europa, rechazada por los referendos francés y holandés, según la cual, la integración cada vez más intensa se ha convertido en un valor en sí misma. --Actualmente, en la Unión Europea se practica un aborto cada 25 segundos y cada 30 segundos hay una separación familiar. A pesar de la grave crisis demográfica, en el Parlamento Europeo parece prevalecer una cultura que propone formas de familia alternativas a la natural, matrimonios homosexuales, píldoras abortivas y eutanasia, mientras que países como Polonia en los que los abortos disminuyen son criticados. ¿No cree que continuar con un modelo cultural malthusiano marcará la decadencia de Europa? --Mauro: Sí y hay un peligro mayor. La decadencia de nuestro continente es sobre todo el resultado de una crisis de nuestra identidad europea como pueblo. En este sentido, creo que el reciente discurso del Papa a los embajadores acreditados ante la Santa Sede, en el que ha expresado su esperanza de que la moratoria aprobada por la ONU sobre la pena de muerte pueda «estimular el debate público sobre el carácter sagrado de la vida», constituye el punto central del debate sobre la futura Europa. Según mi experiencia, considero que los cinco puntos en los que se juega el futuro de Europa son la crisis demográfica, la inmigración, la ampliación, la estrategia de Lisboa y la política exterior. Puntos íntimamente relacionados entre sí por un mínimo denominador común: la identidad de Europa. Sin tener clara su identidad, Europa no podrá dar ningún paso adelante en esos cinco retos. Corremos el riesgo de que la respuesta a la crisis demográfica sea puramente ideológica, privilegiando obras de ingeniería social. La UE no puede ignorar el factor cultural en la repercusión sobre los índices de fertilidad, es decir las convicciones personales que sostienen la apertura a la vida. --Sin embargo, si se sale de las sedes de la política de Bruselas y Estrasburgo, parece que entre las nuevas generaciones ha nacido una cultura optimista y pro vida. En Londres hubo una manifestación contraria al aborto. En Madrid, las familias salieron a la calle el 30 de diciembre. El 20 de enero, en París, hubo una manifestación europea a favor de la vida. Antes de Navidad, en Estrasburgo, los movimientos por la vida europeos se reunieron y están tratando de recoger diez millones de firmas para pedir al Parlamento Europeo el reconocimiento de la persona desde la concepción hasta la muerte natural. Cuatro décadas después de la revolución del 68, ¿los tiempos cambian? Usted, ¿qué piensa? --Mauro: Desde hace muchos años, siguen difundiéndose, sobre todo por los medios de comunicación más potentes y persuasivos y por parte de la mayoría de las formaciones políticas en Europa, ideas sobre la familia que, a decir poco, son erróneas o desviadas y no contribuyen absolutamente a ayudar a la sociedad civil, a la que no se hace más libre sino que se la vacía de toda certeza sobre la propia vida. En este contexto alarmante, las manifestaciones y las iniciativas en defensa de la vida y de la familia tradicional, que en toda Europa encuentran cada vez más apoyo, son un claro signo de que hay personas que todavía creen, y que están dispuestas a luchar por ella, por el respeto de la dignidad y el carácter sagrado de la vida humana; vida que desde la concepción se realiza plenamente a través del nacimiento, el crecimiento, el matrimonio, la procreación y la muerte natural. El desafío, antes que político, es educativo y cultural, parte de la concepción de la vida y de la persona que está en juego y de la honestidad intelectual con que se afronta. Aunque hay posturas fuertemente ideologizadas que resisten, está aumentando la apertura a una confrontación a partir de elementos de racionalidad y no de reacciones de tipo emotivo. Y esto, a nivel europeo, emerge tanto entre los políticos como en la opinión pública. Aparte de algunas posturas cerradas a priori y enfocadas a la contraposición o a la demonización del adversario, está surgiendo una disponibilidad nueva a la confrontación, motivada por una creciente sensibilidad hacia la dignidad de la vida, gracias también a los resultados que proporciona la ciencia. Como declaró recientemente el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Angelo Bagnasco, es necesario que las leyes se adecuen al estado del conocimiento, que cambia con el tiempo, especialmente en el campo bioético, y por ello he presentado, juntos a otros colegas, una interrogación escrita a la Comisión Europea, respecto a la financiación de la investigación sobre células madre embrionarias, en la que pedimos «valorar a la luz de los recientes descubrimientos científicos hechos por científicos japoneses si es todavía necesario continuar dando fondos a proyectos para la investigación sobre células madre que destruyen embriones humanos». Por Antonio Gaspari Documentación Mensaje de los obispos de Guatemala al término de la asamblea plenaria 2008 GUATEMALA, lunes, 28 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje emitido por los obispos de Guatemala al término de la Asamblea Plenaria de 2008. * * * 1. Saludamos con afecto de pastores a todos los hermanos y hermanas de la Iglesia en Guatemala y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad haciendo nuestras las palabras de san Pablo: "La gracia de Jesucristo, el Señor, el amor de Dios y la comunión en los dones del Espíritu Santo, estén con todos ustedes" (2Cor 13,13). Asamblea
Plenaria Anual El mandato de Jesucristo de evangelizar a los pueblos y de pastorear su rebaño permanece siempre vigente, y debe responder a las necesidades de cada momento histórico. Las conclusiones de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe inspirarán nuestras actividades en los próximos años. Queremos que ustedes, juntamente con nosotros, seamos cada día mejores discípulos y seguidores de Jesús, para ser misioneros suyos en nuestra sociedad, de manera que el Evangelio y la fe en Cristo sean el corazón de nuestra cultura y de nuestras acciones. Esta es nuestra alegría y este es nuestro gozo: ser discípulos misioneros de Jesucristo dentro de la Iglesia católica. Los hermanos nuestros, cuyas causas de canonización se han iniciado en varias diócesis, nos sostienen en el seguimiento de Cristo. Nuevas
autoridades Visita
al Papa Año
paulino Aniversario
de Mons. Gerardi Solidaridad
con la Diócesis de Sololá - Chimaltenango Conclusión Guatemala, 25 de enero de 2008, Festividad de la Conversión de san Pablo + Pablo Vizcaíno Prado + Julio Cabrera Ovalle Benedicto XVI: Por una ciencia con conciencia Discurso a un congreso organizado, entre otros, por la Academia de las Ciencias de París CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 28 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI este lunes a los participantes en el congreso interacadémico sobre el tema «La identidad cambiante del individuo», organizado, entre otras instituciones, por la Academia de las Ciencias de París y por la Academia Pontificia de las Ciencias. * * * Señores cancilleres, excelencias, queridos amigos académicos, Señoras y señores: Con mucho gusto os doy la bienvenida al final de vuestro coloquio que se ha concluido aquí, en Roma, después de haberse desarrollado en el Instituto de Francia, en París, consagrado al tema «La identidad cambiante del individuo». Doy las gracias ante todo al príncipe Gabriel de Broglie por las palabras de saludo con las que ha querido introducir este encuentro. Quisiera saludar al mismo tiempo a los miembros de todas las instituciones que organizan este encuentro: la Academia Pontificia de las Ciencias y la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales, la Academia de las Ciencias Morales y Políticas de Francia, la Academia de las Ciencias de Francia, el Instituto Católico de París. Me alegra el que por vez primera se haya podido instaurar una colaboración interacadémica de esta naturaleza, abriendo el camino a amplias investigaciones interdisciplinares cada vez más fecundas. En el momento en el que las ciencias exactas, naturales y humanas han alcanzado prodigiosos avances en el conocimiento del ser humano y de su universo, la tentación consiste en querer circunscribir totalmente la identidad del ser humano y de encerrarle en el saber que podemos tener. Para evitar este peligro, es necesario dejar espacio a la investigación antropológica, a la filosofía y a la teología, que permiten mostrar y mantener el misterio propio del hombre, pues una ciencia no puede decir quién es el hombre, de dónde viene o adónde va. La ciencia del hombre se convierte, por tanto, en la más necesaria de todas las ciencias. Es lo que decía Juan Pablo II en la encíclica «Fides et ratio»: «Un gran reto que tenemos es el de saber realizar el paso, tan necesario como urgente, del fenómeno al fundamento. No es posible detenerse en la sola experiencia; incluso cuando ésta expresa y pone de manifiesto la interioridad del hombre y su espiritualidad, es necesario que la reflexión especulativa llegue hasta su naturaleza espiritual y el fundamento en que se apoya» (n. 83). El hombre constituye algo que va más allá de lo que se puede ver o de lo que se puede percibir por la experiencia. Descuidar la cuestión sobre el ser humano lleva inevitablemente a negar la búsqueda de la verdad objetiva sobre el ser en su integridad y, de este modo, a la incapacidad para reconocer el fundamento sobre el que se apoya la dignidad del hombre, de todo hombre, desde su fase embrionaria hasta su muerte natural. A lo largo de vuestro coloquio, habéis experimentado que las ciencias, la filosofía y la teología pueden ayudarse a percibir la identidad del hombre, que está en constante devenir. A partir de la cuestión sobre el nuevo ser surgido de la fusión celular, que lleva en sí un patrimonio genético nuevo y específico, habéis presentado elementos esenciales del misterio del hombre, caracterizado por la alteridad: ser creado por Dios, ser a imagen de Dios, ser amado hecho para amar. En cuanto ser humano, nunca está encerrado en sí mismo; siempre conlleva una alteridad y se encuentra desde su origen en interacción con otros seres humanos, como nos lo revelan cada vez más las ciencias humanas. No es posible dejar de evocar la maravillosa meditación del salmista sobre el ser humano, formado en lo secreto del seno de su madre y al mismo tiempo conocido en su identidad y misterio únicamente por Dios, que le ama y protege (Cf. Salmo 138 [139], 1-16). El hombre no es fruto del azar, ni de un conjunto de circunstancias, ni de determinismos, ni de interacciones fisicoquímicas; es un ser que goza de una libertad que, teniendo en cuenta su naturaleza, la trasciende y es el signo del misterio de alteridad que lo habita. Desde esta perspectiva el gran pensador Pascal decía que «el hombre sobrepasa infinitamente al hombre». Esta libertad, propia del ser humano, hace que pueda orientar su vida hacia un fin, que por sus actos puede orientarse hacia la felicidad a la que está llamado para la eternidad. Esta libertad pone de manifiesto que la existencia del hombre tiene un sentido. En el ejercicio de su auténtica libertad, la persona realiza su vocación; se cumple; da forma a su identidad profunda. En el ejercicio de su libertad ejerce también su responsabilidad sobre sus actos. En este sentido, la dignidad particular del ser humano es al mismo tiempo un don de Dios y la promesa de un porvenir. El hombre tiene una capacidad específica: discernir lo bueno y el bien. Impresa en él como un sello, la sindéresis le lleva a hacer el bien. Movido por ella, el hombre está llamado a desarrollar su conciencia por la formación y por el ejercicio para orientarse libremente en su existencia, fundándose en las leyes esenciales que son la ley natural y la ley moral. En nuestra época, cuando el desarrollo de las ciencias atrae y seduce por las posibilidades ofrecidas, es más importante que nunca educar las conciencias de nuestros contemporáneos para que la ciencia no se transforme en el criterio del bien, y el hombre sea respetado como centro de la creación y no se convierta en objeto de manipulaciones ideológicas, de decisiones arbitrarias, ni tampoco de abuso de los más fuertes sobre los más débiles. Se trata de peligros cuyas manifestaciones hemos podido conocer a lo largo de la historia humana, y en particular en el siglo XX. Todo progreso científico debe ser también un progreso de amor, llamado a ponerse al servicio del hombre y de la humanidad y de ofrecer su contribución a la edificación de la identidad de las personas. En efecto, como subrayaba en la encíclica «Deus caritas est», «El amor engloba la existencia entera y en todas sus dimensiones, incluido también el tiempo... El amor es "éxtasis", pero no en el sentido de arrebato momentáneo, sino como camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo» (n. 6). El amor permite salir de sí mismo para descubrir y reconocer al otro; al abrirse a la alteridad, afirma también la identidad del sujeto, pues el otro me revela a mí mismo. Es la experiencia que han hecho numerosos creyentes a lo largo de la Biblia, a partir de Abraham. El modelo por excelencia del amor es Cristo. En el acto de entrega de su vida por los hermanos, al darse totalmente, se manifiesta su identidad profunda y la clave de lectura del misterio insondable de su ser y de su misión. Encomendando vuestra investigación a la intercesión de santo Tomás de Aquino, a quien la Iglesia honra en este día, quien sigue siendo un «auténtico modelo para quienes buscan la verdad» («Fides et ratio», n. 78), os aseguro mi oración por vosotros, por vuestras familias, por vuestros colaboradores y os imparto con afecto la bendición apostólica. [Traducción del original en francés realizada por Zenit © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana] No virus found in this outgoing message. Síntesis 28/01/08
VISnews 080128
Vatican Information Service
1月27日 ZS080127
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ZENITEl mundo visto desde RomaServicio diario - 27 de enero de 2008SANTA SEDE Benedicto XVI junto a los enfermos de lepra El Papa, junto a muchachos, libera dos palomas, símbolo de la paz El Papa explica por qué Jesús hacía milagros Portavoz vaticano: Los medios no están para el protagonismo, sino para el servicio Primera audiencia del Papa al nuevo general de la Compañía de Jesús MUNDO Se renueva el portal E-aquinas.net dedicado a Santo Tomás La «lectio divina», una luz contra el conformismo actual Una nueva basílica atenderá en Cancún a millones de turistas La Iglesia pide diálogo al gobierno de Bolivia y a las autoridades ANÁLISIS Amordazar al Papa ANGELUS Benedicto XVI explica en qué consiste el Reino de Cristo Santa Sede Benedicto XVI junto a los enfermos de lepraPide mayor compromiso a los políticos CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 27 enero 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI pidió este domingo un mayor compromiso, en particular a los políticos, a favor de los enfermos de lepra y manifestó su cercanía a las personas afectadas por la enfermedad. Elevó su llamamiento con motivo de la Jornada Mundial de los Enfermos de Lepra, comenzada hace 55 años por Raoul Follereau, que se celebraba en ese día. Ante todo, el obispo de Roma saludó a los enfermos de lepra, «asegurando una oración especial por ellos, que ofrezco también por todos los que están comprometidos a su lado de diferentes maneras, en particular a los voluntarios de la asociación Amigos de Raoul Follereau». Follereau (1903-1977), escritor francés, cuya causa de beatificación está comenzando a estudiarse, fue el creador de esta jornada. Hablando en francés, el Papa invitó «a los responsables políticos y sanitarios a comprometerse aún más en los cuidados a los que padecen la enfermedad». «Que todos nuestros contemporáneos estén junto a sus hermanos y hermanas en humanidad. Cada uno de vosotros está llamado por Cristo y debe ser un misionero de la buena nueva, con la palabra y con la caridad activa», concluyó el Papa. Según la Fundación Raoul Follereau, el flagelo de la lepra sigue haciendo víctimas: afecta «cada tres minutos a una persona y cada treinta minutos por un niño». El Papa, junto a muchachos, libera dos palomas, símbolo de la pazConcluye en el Vaticano la «Caravana» de la Acción Católica CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 27 enero 2008 (ZENIT.org).- En el último domingo del «Mes de la paz», Benedicto XVI, acompañado de niños, liberó dos palomas desde la ventana de su estudio. Los pequeños eran representantes de los niños y muchachos de la Acción Católica de Roma, que se congregaron a mediodía en la plaza de San Pedro del Vaticano junto a sus padres y maestros para rezar la oración mariana del Ángelus con el Papa. «Queridos pequeños amigos --les dijo el Papa--: sé que estáis comprometidos a favor de vuestros coetáneos que sufren a causa de la guerra y de la pobreza. ¡Seguid por este camino que Jesús nos ha indicado para construir la verdadera paz!». Una niña, en nombre de todos los muchachos presentes, se dirigió al Papa con estas palabras: «Querido Papa, aprendemos de ti lo que quiere decir verdaderamente ser agentes de esa paz que gritamos e invocamos en este día». «Te damos las gracias porque tú piensas siempre en nosotros, los niños, y te prometemos que no nos olvidaremos nunca de que en el camino de la vida, pase lo que pase, Jesús camina con nosotros. Querido Papa, ¡la Acción Católica de Roma te quiere mucho!», concluyó.
Cuando el Papa lanzó las palomas, en esta ocasión, no regresaron a su apartamento, a diferencia de otros años. Con una sonrisa, el Papa dijo: «Esta vez nos ha salido bien. A veces regresan». En este mes de enero, la Acción Católica ha organizado diferentes iniciativas de formación para niños y muchachos, que han concluido con la «Caravana de la paz», que ha recorrido las calles de la ciudad de Roma hasta desembocar en la plaza de San Pedro. El Papa explica por qué Jesús hacía milagrosMuestran que ha llegado el «Reino de Dios» A esta conclusión llegó este domingo al comentar el pasaje evangélico dominical (Mateo 4, 12-23), en el que se presenta el inicio de la vida pública de Cristo, cuando predicaba el Reino de Dios y curaba enfermos. El obispo de Roma aclaró que «el término "evangelio", en los tiempos de Jesús, era utilizado por los emperadores romanos para hacer sus proclamas. Independientemente del contenido, eran definidos como "buenas nuevas", es decir, anuncios de salvación, pues el emperador era considerado como el señor del mundo y cada uno de sus edictos era portador de bien». «Aplicar esta palabra a la predicación de Jesús tuvo, por tanto, un sentido fuertemente crítico, era como decir: "Dios, y no el emperador, es el Señor del mundo y el verdadero evangelio es el de Cristo"», recordó el Santo Padre. El Papa resumió la «buena nueva» que Jesús proclama en estas palabras: «El reino de Dios --o reino de los cielos-- está cerca». «¿Qué significa esta expresión?», preguntó. «Ciertamente no indica un reino terreno, delimitado en el espacio y en el tiempo, sino que anuncia que Dios reina, que Dios es el Señor y que su señorío está presente, es actual, se está realizando», respondió. «La novedad del mensaje de Cristo es por tanto que Dios se ha hecho cercano en Él, que ya reina entre nosotros, como lo demuestran los milagros y las curaciones que realiza», aclaró. «Dios reina en el mundo a través de su Hijo, hecho hombre, y con la fuerza del Espíritu Santo», aclara. Por eso, «el señorío de Dios se manifiesta entonces en la curación integral del hombre». «Jesús quiere revelar el rostro del verdadero Dios, el Dios cercano, lleno de misericordia por cada ser humano; el Dios que nos dona la vida en abundancia, su misma vida», aclaró. «El reino de Dios es, por tanto, la vida que vence a la muerte, la luz de la vedad que disipa las tinieblas de la ignorancia y de la mentira», dijo. El Papa concluyó pidiendo a los cristianos que vivan las dos pasiones de la vida de Jesús: «pasión por Dios, por su señorío de amor y de vida» y «pasión por el hombre, con el que se encuentra verdaderamente con el deseo de entregarle el tesoro más precioso: el amor de Dios, su Creador y Padre». Portavoz vaticano: Los medios no están para el protagonismo, sino para el servicioEl padre Lombardi comenta el mensaje papal sobre las comunicaciones sociales CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 27 enero 2008 (ZENIT.org).- Los medios de comunicación tienen el desafío de pasar del protagonismo al servicio, considera el portavoz de la Santa Sede. El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha comentado en el último número de «Octava Dies», semanario del Centro Televisivo Vaticano, del que también es director, el tema del mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales 2008: «Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla». Hay que preguntarse seriamente, explica, si los medios de comunicación «se ponen al servicio del bien de las personas y del bien común de las sociedades», explica el padre Lombardi. «Con frecuencia, de hecho, tenemos fundados motivos para dudar y para quedar amargamente decepcionados», reconoce. Demasiadas veces, dice citando al Papa, «la comunicación parece tener la pretensión no sólo de representar la realidad, sino de determinarla gracias al poder y la fuerza de sugestión que posee». «Esto sucede, por ejemplo, cuando los medios no son utilizados "para una adecuada función de informadores, sino para ‘crear' los eventos mismos" o al menos para ampliar su impacto, para manipular la correcta lectura, o imponer una determinada interpretación con objetivos ideológicos, interese económicos, políticos o de otra naturaleza», denuncia el portavoz vaticano. «No se repetirá nunca suficientemente un principio tan aparentemente obvio como fundamental: "La palabra --dicha, escrita o expresada con imágenes-- está hecha para la verdad, para decir la verdad, para favorecer el encuentro entre la personas, compartiendo la verdad". La palabra no está hecha para el engaño, para la división, ni para la manipulación o el uso del otro». «No se trata aquí de soñar con un mundo idílico --reconoce el sacerdote--. Se trata de comprender que está en juego la calidad del futuro de nuestra convivencia humana». Para Lombardi la alternativa es clara: los medios son «instrumento de poder» u «oportunidad para crecer en el conocimiento, en el diálogo, y en la comprensión en el respeto de la libertad y de la dignidad del otro». «El servicio de la verdad, para los comunicadores, no es una palabra vacía, sino compromiso moral, humilde y grande, en el trabajo de cada día, en el uso de toda palabra», concluye el padre Lombardi. Primera audiencia del Papa al nuevo general de la Compañía de JesúsEl padre Nicolás renueva sus votos ante Benedicto XVI con una carta CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 27 enero 2008 (ZENIT.org).- El padre Adolfo Nicolás, elegido prepósito general de la Compañía de Jesús el 19 de enero, fue recibido este sábado en audiencia por Benedicto XVI: En el encuentro, según revela un comunicado de prensa emitido por la orden religiosa, «el Santo Padre ha recibido con agrado la noticia de la formación de un comité para estudiar la carta que Su Santidad envió al padre Peter-Hans Kolvenbach, el anterior Superior General». En la misiva, el Papa consideraba que «podría resultar muy útil que la Congregación General reafirme, en el espíritu de san Ignacio, la propia adhesión total a la doctrina católica, en particular sobre puntos neurálgicos hoy fuertemente atacados por la cultura secular, como, por ejemplo, la relación entre Cristo y las religiones, algunos aspectos de la teología de la liberación y varios puntos de la moral sexual, sobre todo en lo que se refiere a la indisolubilidad del matrimonio y a la pastoral de las personas homosexuales». Posteriormente, según sigue informando la Compañía de Jesús, «la conversación se centró principalmente en Japón, donde el padre Nicolás ha trabajado durante más de 30 años». «El Santo Padre animó al general de los Jesuitas a continuar sus esfuerzos en el diálogo con la cultura, la evangelización y la formación de los jóvenes de la Compañía». Por su parte, el nuevo general reafirmó ante el Papa «su personal disposición así como la estima de toda la Compañía de Jesús». El «cuarto voto», la obediencia al Papa, es un punto central en el espíritu de los seguidores de san Ignacio de Loyola. «El Papa abrió inmediatamente el sobre, leyó su contenido, y dijo al Padre Nicolás: "Esta es una muy buena tradición"», informan los jesuitas. El 25 de enero el prepósito general de la Compañía mantuvo un encuentro con los periodistas recordó que «la Compañía de Jesús ha estado siempre, desde su comienzo, en comunión con el Santo Padre y siempre lo estará. La Compañía quiere colaborar con la Santa Sede, obedecer al Santo Padre. Esto no ha cambiado y no cambiará». Mundo Se renueva el portal E-aquinas.net dedicado a Santo TomásEl lunes cumple cinco años El portal es una iniciativa del Instituto Santo Tomás de la Fundación Balmesiana de Barcelona. Se trata de un centro de investigación adscrito a la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona y su objetivo es el «estudio y la difusión» de la doctrina del doctor Angélico. El
director del portal, Enrique Martínez, miembro ordinario de la Academia Pontificia de Santo Tomás, justifica a Zenit la razón de la actualización deE-aquinas: «Hoy hay un gran interés en volver a Santo Tomás, en conocer su doctrina. En estos cinco años muchos se han acercado E-aquinas con esta intención. Debíamos dar respuesta a este interés real, centrando todo el portal en el estudio de las enseñanzas del doctor común de la Iglesia». El Studium bimestral termina con una conclusión (determinatio) del moderador. La inauguración del portal coincide con la solemne celebración de Santo Tomás de Aquino en la Fundación Balmesiana, en la que tendrá lugar una misa y un acto académico dedicado a la encíclica Spe Salvi con las intervenciones de los profesores José María Alsina, Joan Antoni Mateo y Antoni Prevosti.
Por Miriam Díez i Bosch La «lectio divina», una luz contra el conformismo actualMensaje para la Jornada Mundial de la Vida Consagrada en Italia ROMA, viernes, 24 enero 2008 (ZENIT.org).- De la «lectio divina», los religiosos pueden obtener la luz necesaria para no caer en el conformismo del tiempo actual. Lo afirma el mensaje para la próxima Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2008 preparado por la Conferencia Episcopal Italiana (CEI). Esta Jornada se celebra cada año el 2 de febrero, fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, y es la ocasión en que toda la Iglesia alaba y agradece al Señor el don de esta vocación eclesial. Fue instituida por Juan Pablo II en 1997. «Jesús presentado al señor, es decir ofrecido y donado al Padre --dice el mensaje de la CEI--, prefigura su ofrecimiento pascual, en el que se realiza de modo perfecto el holocausto, es decir el sacrificio por excelencia, en el que la víctima era completamente quemada, y ascendía "en honor del Señor un perfume agradable" (Éxodo 29, 18), "una suave fragancia" (Génesis 8, 21)». «El Espíritu Santo, fuego de Dios, consuma la ofrenda de Cristo en el altar de la cruz y hace subir aquél suave perfume que hace respirable y bello el mundo». La ofrenda de Jesús en la cruz, «esta obediencia-caridad, que abraza a cada hombre --añade el mensaje--, es el verdadero culto agradable a Dios, la luz que ilumina a las naciones y la gloria de Israel». El mensaje anima a «la asidua lectura de la Palabra de Dios --tema del próximo Sínodo de los Obispos (5-26 octubre 2008)-- en la forma de la "lectio divina" personal y comunitaria». De este modo, añade, «podréis extraer aquella luz y alimentar aquella sensibilidad espiritual que permite no conformarse a la mentalidad de este siglo y discernir la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable a Él y perfecto». El mensaje recuerda que el mismo Benedicto XVI, en la audiencia a los superiores y superioras generales de 2006, había «advertido del peligro de la mediocridad, el aburguesamiento y la mentalidad consumista, que pone hoy en peligro también a la vida consagrada», recordando que «el Señor quiere hombres y mujeres libres, no vinculados, capaces de abandonarlo todo para seguirle y encontrar sólo en Él el propio todo». «De este modo --subraya el mensaje--, se aprende a asumir el estilo de vida de Cristo casto, pobre y obediente, humilde y sobrio, tendente a la caridad». «Tal escucha encontrará su plenitud en la participación devota y cotidiana en el misterio eucarístico, evento en el que la Palabra acogida y meditada se hace Presencia de Jesús salvador», concluye. Traducido del original italiano por Nieves San Martín Una nueva basílica atenderá en Cancún a millones de turistasDedicada a Santa María del Mar, ofrecerá la liturgia en seis idiomas CANCÚN, sábado, 27 enero 2008 (ZENIT.org).- El nuncio apostólico en México, el arzobispo Christophe Pierre, bendijo el pasado día 23 de enero en Cancún, México, el terreno donde se construirá la Basílica de Santa María del Mar y de la Santa Cruz. Lo acompañaba el obispo Pedro Pablo Elizondo, titular de la Prelatura Cancún-Chetumal. La nueva basílica, con un terreno de diez mil metros cuadrados, se situará en el principal destino turístico de México y a la bendición asistieron autoridades estatales, municipales, empresarios y la comunidad cancunense. La iglesia, incluida en un recinto con otros servicios, en el estado mexicano de Quintana Roo, en la costa caribeña, está pensada para la población local y unos tres millones de potenciales visitantes, y ofrecerá el servicio litúrgico en seis idiomas, incluido el maya. A lo largo de treinta y siete años de promoción turística, Cancún ha tenido un enorme crecimiento, siendo hoy la ciudad con mayor número de habitaciones de hotel en México. El nuncio, según informa el diario local «Novedades» subrayó que «Dios nos ha creado para abrirnos a algo que no tiene límites» y celebró la puesta en marcha de este gran proyecto a la orilla del mar, porque a las infraestructuras turísticas existentes hasta hoy, les faltaba algo. Subrayó la importancia de que el hombre no se olvide de Dios y explicó que el acto de la bendición es ofrecer a Dios lo que nos ha dado. Monseñor
Elizondo, legionario de Cristo, explicó que el proyecto de la basílica atraerá a muchos turistas también porque pretende rescatar la historia y las tradiciones del país. «La idea es que sea como un parque, pero con iglesia», dijo monseñor Elizondo, revelando que para la construcción de la nueva basílica se convocará un concurso internacional. Informó de que la obra costará cerca de 90 millones de pesos (unos 8 millones de dólares), y podría comenzar a recibir visitantes y fieles en dos años, pero estará terminada en cinco años. Según los cálculos, podrán asistir unas tres mil personas simultáneamente, la mitad bajo la estructura, y otra en una explanada con vista directa a la laguna. La Iglesia pide diálogo al gobierno de Bolivia y a las autoridades LA PAZ, domingo, 27 enero 2008 (ZENIT.org).- El Consejo Episcopal Permanente de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) exhortó al Gobierno y a los nueve prefectos departamentales a recurrir al diálogo sincero para así poder superar la crisis existente a raíz de la aprobación oficialista de la nueva Constitución y de las autonomías por parte de algunas regiones. «En democracia, el diálogo y la concertación son los instrumentos privilegiados para atender y dar soluciones duraderas a los problemas que históricamente afectan al pueblo, especialmente la pobreza y la marginación. El diálogo sincero busca un consenso real y posible con la participación de todos, poniendo sobre la mesa los temas en conflicto, con transparencia y respetando la legalidad», expresó un comunicado de la CEB. En ese sentido, pidieron asumir «actitudes de auténtico espíritu de escucha, de respeto, de superación de desconfianzas y resentimientos, de búsqueda del bien común y de la verdad, y no como estrategia dilatoria y engañosa». En bien de la unidad del país, indicaron, se deben «agotar todos los esfuerzos» en el diálogo emprendido por el Gobierno y los prefectos; así como «suspender todas las campañas de propaganda en uno y otro sentido» mientras dure este proceso. «La respuesta a estos problemas nos concierne a todos y no sólo a las autoridades. Es responsabilidad de cada uno asumir actitudes de tolerancia y respeto, sin ceder ante las tentaciones del desánimo, de las provocaciones o de las presiones de grupos extremistas», expresaron los obispos. Análisis Amordazar al PapaChoque cultural y laicismo empobrecedor ROMA, domingo, 27 enero 2008 (ZENIT.org).- La intolerancia del laicismo radical ha mostrado su cara en las protestas que han impedido Al Papa visitar su discurso en la universidad romana de «La Sapienza». Las objeciones a la presencia del Papa han ido desde su supuesta hostilidad a la ciencia y a Galileo a argumentos antirreligiosos más específicos en contra de la presencia de la cabeza de la Iglesia católica en una universidad laica. El incidente ha sido sólo la última muestra de una tendencia que algunos denominan «cristianofobia». Cada año, en diciembre, se repiten las prohibiciones a las escenas de Navidad y a los villancicos cristianos en lugares públicos y colegios. En Europa, durante los últimos años se han hecho numerosos intentos para quitar los crucifijos de las clases y edificios públicos. En Gran Bretaña un tribunal de trabajo acaba de respaldar la decisión de British Airways de prohibir a Nadia Eweida llevar a trabajar una pequeña cruz en el cuello, informaba el 9 de enero el periódico británico Independent. El obispo de Limerick, monseñor Donald Murray, en la revista «Culturas y fe» (volumen XV, número 4), publicada por el Pontificio Consejo para la Cultura, hacía una reflexión sobre los temas implicados en el conflicto entre religión y cultura laica. Al comenzar su comentario, originalmente un discurso dado por el obispo en una conferencia el pasado noviembre, observaba: «Muchas voces nos dicen que la religión no tiene lugar en la variedad, complejidad y sofisticación de la vida moderna». De hecho, continuaba, muchas áreas en el mundo de hoy se han convertido en lo que se denomina «zonas libres de religión». Además, cuando la fe interviene en la vida pública, suele ser en forma de controversias, escándalos y críticas personales, presentando así la religión como algo conflictivo. Ignorar la religión Tras esta tendencia, monseñor Murray identificaba dos premisas subyacentes. La primera, que la religión no tiene lugar en el discurso público y que se debe ignorar la religión. La segunda, que si los puntos de vista de una persona sobre temas sociales se inspiran en una tradición religiosa, entonces no pueden presentarse en un debate racional. Por tanto, lo que está ocurriendo, explicaba, no es un conflicto entre la religión y lo secular, sino más bien un conflicto entre quienes piensan que Dios es irrelevante y quienes creen que dicha afirmación contradice tanto la fe como una comprensión apropiada de la realidad secular. Son los que buscan imponer una ideología de laicismo quienes están causando el enfrentamiento, acusaba el prelado irlandés. La sociedad no necesita abrazar una fe religiosa en particular, clarificaba monseñor Murray, sino que necesita comprender que la vida tiene una dimensión religiosa. La sociedad sólo se beneficiará si sus ciudadanos reflexionan sobre las cuestiones profundas de la vida que tienen que ver con nuestro destino y el significado de la existencia. La cuestión - ¿qué es un ser humano? - no puede responderse de forma adecuada con una mera lista de ingredientes químicos, aseveraba. Desgraciadamente, los avances científicos, aunque han traído consigo muchos beneficios, nos han llevado a pensar que sólo lo que se puede probar científicamente es verdad, añadía Mons. Murray. Esta es una visión muy reduccionista de la vida humana y la religión tiene un papel importante que desempeñar para ayudarnos a descubrir el significado de la vida. Otros comentaristas han apuntado también la tendencia a negar un papel a la religión en los debates contemporáneos. John Haldane, profesor de filosofía en la Universidad St. Andrews, escribiendo el 8 de junio en el periódico Scotsman, se refería a las objeciones que se hacen cuando la Iglesia enseña que el aborto está moralmente mal. Hay una influencia invasora del relativismo, explicaba, según la cual no existe nada parecido a una verdad moral objetiva. Esta tendencia de la verdad objetiva a la convicción subjetiva ha empobrecido el discurso público, según Haldane. Encontrar la verdad «Parece perderse de vista, o quizá rechazarse, la misma idea de que la felicidad de uno puede depende de la respuesta a las cuestiones existenciales fundamentales, y que ha habido sistemas filosóficos y teológicos comprensivos que trataron de resolver esto», añadía Haldane. En cuanto al conflicto entre religión y ciencia planteado por algunos de los que protestaron contra la visita del Papa a la Universidad de «La Sapienza», un libro publicado recientemente da luz sobre este tema. En «God's Undertaker: Has Science Buried God» (Lion), (El Sepulturero de Dios: ¿Ha enterrado la Ciencia a Dios?), John Lennox, profesor de matemáticas en la Universidad de Oxford, sostiene que la ciencia no va tomada de la mano del ateísmo. Galileo, Newton y la mayoría de las grandes figuras científicas del pasado no sintieron que les inhibiera la creencia en un Dios creador, apuntaba Lennox. La idea de que la fe es completamente irracional es también falsa. «De hecho, la fe es una respuesta a las evidencias, no un regocijarse en la falta de evidencias», comentaba. Por ello, Lennox advertía en contra de ver la relación entre ciencia y religión únicamente en términos de conflicto. También observaba que es un error concebir la ciencia como algo filosófica y teológicamente neutral. La ciencia, continuaba Lennox, no debería considerarse como el único camino para descubrir la verdad, ni como la única capaz de explicar cualquier cosa. Por ejemplo, por qué existe el universo, y por qué las leyes de la física tienen una estructura va más allá de la ciencia. La dictadura del relativismo Benedicto XVI ya lleva mucho tiempo advirtiendo contra la intolerancia religiosa presente en la cultura contemporánea. «Tener una fe clara, según el Credo de la Iglesia, es etiquetado con frecuencia como fundamentalismo», observaba cuando poco antes de su elección daba la homilía para la elección del Romano Pontífice, el 18 de abril de 2005. El relativismo, continuaba, se presenta como la única actitud acorde con las exigencias de los tiempos modernos. El peligro de esto: «Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que sólo deja como última medida el propio yo y sus ganas». La Iglesia ofrece algo diferente, explicaba el entonces cardenal Joseph Ratzinger. Ofrece al Hijo de Dios, y una fe adulta que no sigue las últimas tendencias, sino que se arraiga en la amistad con Cristo. «Esta amistad nos abre a todo lo que es bueno y nos da la medida para discernir entre lo verdadero y lo falso, entre el engaño y la verdad», afirmaba. Benedicto XVI se refería a la importancia de distinguir la verdad en el texto que debería haber sido su discurso en la Universidad de «La Sapienza». La autoridad que gobierna una universidad, insistía el Papa, debería ser la de la verdad. Al hablar de la verdad, el Pontífice comentaba que algunos pueden objetar que sus juicios están guiados por la fe y, por tanto, no tienen validez racional. Refiriéndose a un argumento presentado por el filósofo John Rawls, el Papa mantenía que la Iglesia presenta un cuerpo de ideas y principios desarrollado durante siglos, que es parte del patrimonio de la sabiduría humana. El cuerpo de conocimientos acumulado en las grandes tradiciones religiosas no debería ser tirado a la papelera por una razón que busca construirse a sí misma sin ninguna referencia a la historia, recomendaba Benedicto XVI. Una gran parte del texto del Papa se dedicaba a reflexionar sobre la naturaleza de la universidad. Al final de su discurso advertía en contra del peligro de que la cultura europea llegue a estar excesivamente preocupada por preservar una forma pura de laicismo y excluya así, de forma rígida, al cristianismo. El Papa advertía que esto no hará que la razón sea más pura, sino que conducirá sólo a su destrucción. La Iglesia no impone su fe, sino que ofrece la luz de Cristo que ayude a la razón a descubrir la verdad, concluía. Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado [Cf. «El discurso que el Papa no pudo leer en la Universidad la "Sapienza"», Zenit, 25 de enero de 2008] Angelus Benedicto XVI explica en qué consiste el Reino de CristoIntervención con motivo del Ángelus CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 27 enero 2008 (ZENIT.org).- Los milagros realizados por Jesús constituyeron una provocación frontal al imperio romano, explica Benedicto XVI, pues con ellos mostró que ha llegado el «Reino de Dios», que el señor del mundo es Dios y no el emperador. A esta conclusión llegó este domingo al comentar el pasaje evangélico dominical (Mateo 4, 12-23), en el que se presenta el inicio de la vida pública de Cristo, cuando predicaba el Reino de Dios y curaba enfermos. El obispo de Roma aclaró que «el término «evangelio», en los tiempos de Jesús, era utilizado por los emperadores romanos para hacer sus proclamas. Independientemente del contenido, eran definidos como «buenas nuevas», es decir, anuncios de salvación, pues el emperador era considerado como el señor del mundo y cada uno de sus edictos era portador de bien». «Aplicar esta palabra a la predicación de Jesús tuvo, por tanto, un sentido fuertemente crítico, era como decir: «Dios, y no el emperador, es el Señor del mundo y el verdadero evangelio es el de Cristo», recordó el Santo Padre. El Papa resumió la «buena nueva» que Jesús proclama en estas palabras: «El reino de Dios --o reino de los cielos-- está cerca». «¿Qué significa esta expresión?», preguntó. «Ciertamente no indica un reino terreno, delimitado en el espacio y en el tiempo, sino que anuncia que Dios reina, que Dios es el Señor y que su señorío está presente, es actual, se está realizando», respondió. «La novedad del mensaje de Cristo es por tanto que Dios se ha hecho cercano en Él, que ya reina entre nosotros, como lo demuestran los milagros y las curaciones que realiza», aclaró. «Dios reina en el mundo a través de su Hijo, hecho hombre, y con la fuerza del Espíritu Santo», aclara. Por eso, «el señorío de Dios se manifiesta entonces en la curación integral del hombre». «Jesús quiere revelar el rostro del verdadero Dios, el Dios cercano, lleno de misericordia por cada ser humano; el Dios que nos dona la vida en abundancia, su misma vida», aclaró. «El reino de Dios es, por tanto, la vida que vence a la muerte, la luz de la vedad que disipa las tinieblas de la ignorancia y de la mentira», dijo. El Papa concluyó pidiendo a los cristianos que vivan las dos pasiones de la vida de Jesús: «pasión por Dios, por su señorío de amor y de vida» y «pasión por el hombre, con el que se encuentra verdaderamente con el deseo de entregarle el tesoro más precioso: el amor de Dios, su Creador y Padre». ZENIT es una agencia internacional de información. 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ZENITEl mundo visto desde RomaServicio diario - 26 de enero de 2008ENTREVISTAS Clonación «terapéutica»: generar embriones humanos para destruirlos DOCUMENTACIÓN Obispos del mundo en apoyo a la Iglesia en Tierra Santa El Evangelio en el corazón: Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2008 Entrevistas Clonación «terapéutica»: generar embriones humanos para destruirlosHabla la científica Mónica López Barahona Documentación Obispos del mundo en apoyo a la Iglesia en Tierra SantaUna palabra de esperanza en un momento crítico JERUSALÉN/ROMA, sábado, 26 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comunicado de que ha emitido la Coordinación de Conferencias Episcopales del mundo para el apoyo de la Iglesia en Tierra Santa, tras una visita realizada a los santos lugares.
* * * En un año en que el mundo ha vuelto a poner su atención en el logro de una paz justa entre israelíes y palestinos, la Coordinación de Conferencias Episcopales para el apoyo de la Iglesia en Tierra Santa acaba de regresar de su octava visita a Tierra Santa para solidarizarse con la Iglesia local y sus Obispos y apoyar la búsqueda de una paz justa. La Coordinación representa a Conferencias Episcopales de Europa y Norteamérica y se constituyó en Jerusalén en 1998 a petición de la Santa Sede. Nuestra primera acción como Obispos y pastores ha sido la de ofrecer nuestra presencia orante y nuestro apoyo a una Iglesia que sufre. Ha supuesto opera nosotros una gran alegría visitar y orar con los católicos locales en las parroquias a lo largo de Tierra Santa. También hemos escuchado sus hisorias de lucha y sus esperanzas de un futuro para su tierra. Admiramos su fe y su valor y animamos a los católicos de nuestras propias naciones a que vengan en peregrinación a Tierra Santa - visitando tanto los santos lugares como las comunidades católicas vivas que dan testimonio de Cristo en la tierra de su nacimiento. Reconocemos que la situación social, política y humanitaria en Israel y Palestina es compleja y que no es fácil encontrar soluciones al conflicto. Muchas personas con las que nos hemos encontrado son pesimistas acerca de que los actuales esfuerzos de los líderes de Israel y Palestina, con el apoyo de la comunidad internacional, conduzcan a un tratado de paz justo. Pero también hemos escuchado de otros muchos que suspiran por un futuro de libertad, paz y seguridad, tanto para los palestinos como para los israelíes. Al venir de varias naciones de Europa y Norteamérica, necesitamos examinar qué elementos de las actitudes y las políticas de nuestros países contribuyen a la división en vez de al logro de la paz y la justicia para ambos pueblos. Demasiado a menudo nuestros países han tomado partido en la disputa, siendo así que de hecho, el destino de ambos pueblos, israelíes y palestinos, está inextricablemente unido. Nuestras naciones pueden a veces ser parte del problema, pero también pueden ser parte de la solución. Hemos encontrado signos de esperanza en nuestra visita a Tierra Santa. Nos hemos encontrado con los jóvenes en la Universidad de Belén y en varias parroquias. En la Universidad, los cristianos y los musulmanes estudian juntos en armonía. Nos impresionaron su entrega a los estudios, su energía y entusiasmo, su deseo de permanecer en su lugar de nacimiento y su esperanza de una paz justa que les ofrezca, a ellos y a toda la gente de Tierra Santa, un futuro mejor. También nos hemos enterado de que hay una creciente cooperación interreligiosa entre judíos, cristianos y musulmanes. Trágicamente, también hemos conocido signos de desánimo y de división. El muro de separación a través del cual hemos pasado nos ha recordado vívidamente la seguridad que preocupa a Israel y la profunda división entre los israelíes y los palestinos corrientes que han perdido el contacto humano que les puede ayudar a fomentar la justicia y la reconciliación. Hemos escuchado historias conmovedoras de cómo el muro ha agravado los sufrimientos y comprometido la dignidad humana al separar familias, devastar la economía palestina y exacerbar la crisis humanitaria. Nos preocupa de una forma especial la calamitosa situación humanitaria en Gaza, que ha empeorado desde que la visitamos hace un año. Un estribillo que se oye con frecuencia llama a respetar los derechos humanos básicos de todos, incluyendo la seguridad para los israelíes y la seguridad y libertad para los palestinos. Al comienzo de este mes, Nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI dijo en la alocución al Cuerpo Diplomático: "Me alegra que la Conferencia de Annapolis haya dado signos en la dirección de un abandono del recurso a soluciones parciales o unilaterales, en beneficio de una visión global, respetuosa de los derechos e intereses de los pueblos de la región. Una vez más, hago un llamamiento a los israelíes y a los palestinos, para que concentren sus esfuerzos en poner en práctica los compromisos asumidos en esta ocasión y no frenen el proceso felizmente iniciado. Invito además a la comunidad internacional a sostener a estos dos pueblos con convicción y comprensión hacia los sufrimientos y los miedos de cada uno de ellos" (7 de enero de 2008). Nuestra visita pastoral a Tierra Santa nos ha convencido de que este es un momento crucial para Israel, Palestina y la comunidad internacional. Es tiempo, a la vez, de oportunidad y de peligro. Nuestra esperanza y nuestra plegaria sincera es que los dirigentes y los pueblos de Israel y de Palestina, con el total apoyo y ánimo de nuestras propias naciones y de la comunidad internacional encuentren el camino para una paz justa. Lo que hemos visto y oído no siempre nos hace ser optimistas, pero la gracia de Dios nos da esperanza. La Coordinación de Conferencias Episcopales espera volver a visitar la Tierra Santa y el día en que todos los pueblos de esta tierra puedan vivir en paz, seguridad y dignidad. Firmantes: Emmo. Cardenal Seán Brady Obispo Pierre Bürcher Obispo Michel Dubost Obispo Raymond Field Emmo. Cardenal Francis George OMI Arzobispo Patrick Kelly Obispo William Kenney CP Obispo Joan Enric Vives i Sicilia Arzobispo V. James Weisgerber El Evangelio en el corazón: Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2008Mensaje de monseñor Jesús Sanz Montes, ofm MADRID, sábado, 26 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha escrito monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, obispo de Huesca y de Jaca, presidente de la Comisión de la Conferencia Episcopal Española para la Vida Consagrada con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada que se celebrará el 2 de febrero de 2008. * * * Dios nos lo dijo todo en su Hijo bienamado. Era la Palabra por antonomasia en la que todo fue hecho (Col 1, 16) y en quien todo fue dicho (Jn 1, 1-3). Aquella Palabra aparentemente enmudeció en una muerte no fingida, en una muerte de cruz (Filp 2, 8). Pero esa Palabra vive y habla para siempre tras la resurrección. Jesús mismo nos pidió que guardásemos sus palabras, aunque la pequeñez frágil y vulnerable de nuestra vida hace que no siempre las entendamos o que fácilmente lleguemos a olvidar lo que a duras penas hemos entendido alguna vez. Por eso Él prometió el envío de un Consolador que viniese precisamente a enseñar y recordar cuanto el Maestro dijo: "el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho" (Jn 14, 26). La historia de la Iglesia es el lugar en donde esta promesa se ha venido cumpliendo como en un Pentecostés de y para cada generación cristiana. Siempre hay una palabra de Jesús que hay que entender en cada época, siempre hay una palabra suya que volver a recordar. Y esto es lo que hace el Espíritu Santo que Jesús nos prometió: enseñarnos lo que no acabamos de entender y recuperar lo que habiéndolo entendido se ha podido olvidar. Así se han suscitado los diversos carismas que han dado lugar a las distintas familias religiosas, como una actuación en el tiempo de la promesa de Jesús con el envío del Espíritu Santo. La Vida Consagrada en todas sus formas tiene esa estrecha relación con la Palabra de Dios, porque representa el corazón de la Iglesia que acoge incesantemente a quien incesantemente nos regala su hablar. Detrás de cada fundador y fundadora, detrás de cada fundación consagrada, hay una Palabra de Jesús que es preciso saber guardar en el corazón como María. El doble relato de la anunciación del Bautista y de Cristo, nos presenta las dos maneras de situarnos ante lo que Dios dice: Zacarías escuchó con un escepticismo asustado lo que le desbordaba en el mensaje de Gabriel, y se quedó mudo. María escuchó conmovida el mensaje similar de aquel mismo mensajero, pero pidió ayuda para acoger tan desbordante propuesta, y la Palabra se hizo carne de su ser. Ser mudez sórdida porque no escucha o ser eco e icono de la Palabra y la Belleza del mismo Dios. A esto se le llama a la Vida Consagrada: acoger el Evangelio de Cristo en el corazón, guardando en él lo que Dios dice y lo que Dios calla, como aprendemos en María de una manera dulce y fecunda. El pasado año, el Santo Padre invitaba a los miembros de la Vida Consagrada a que acogieran la luz del Señor como la Virgen Santa y San José al presentar al Niño en el Templo. Esa luz que resulta ser el más luminoso eco de lo que el Señor dice: "queridos consagrados y consagradas, haced que esta llama arda en vosotros, que resplandezca en vuestra vida, para que por doquier brille un rayo del fulgor irradiado por Jesús, esplendor de verdad. Dedicándoos exclusivamente a él (cf. Vita consecrata, 15), testimoniáis la fascinación de la verdad de Cristo y la alegría que brota del amor a él. En la contemplación y en la actividad, en la soledad y en la fraternidad, en el servicio a los pobres y a los últimos, en el acompañamiento personal y en los areópagos modernos, estad dispuestos a proclamar y testimoniar que Dios es Amor, que es dulce amarlo" (Benedicto XVI, Discurso al final de la concelebración eucarística, 2 febrero 2007). Esta luz elocuente la deseamos poner en el candelero de nuestra vida, dejando que con ella Dios siga narrando su buena noticia para la salvación de los hombres. Jesús Sanz Montes, ofm ZENIT es una agencia internacional de información. Visite nuestra página http://www.zenit.org Para suscribirse/darse de baja: http://www.zenit.org/spanish/subscribe.html Para cualquier información: http://www.zenit.org/spanish/contactanos.html * * * * * * * * * * * * * * * * La reproducción de los servicios de Zenit requiere el permiso expreso del editor: http://www.zenit.org/spanish/permisos.html (c) Innovative Media Inc. |
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